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Invierno y desgobierno: coctel fatal para los ibaguereños

Las lluvias seguirán y quizás más fuertes ha informado el IDEAM. Al alcalde viajero parece no importale mucho, parece no entender lo que está ocurriendo.
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Ecos del Combeima
20 Oct 2022 - 11:45 COT por Ecos del Combeima

La falta de gobernabilidad y atención urgente a los problemas fundamentales que por décadas afronta la ciudad, están pasando una muy dura factura. Lo que ocurre con la crudeza de la ola invernal se había advertido tiempo atrás. Los organismos a nivel nacional advirtieron de una fuerte temporada de lluvias y se hizo caso omiso, la ciudad no se preparó y hoy miles de ibaguereños afrontan las consecuencias del desgobierno y la falta de responsabilidad administrativa y política.

Las inundaciones recientes ratifican la afirmación anterior. Durante el periodo seco la administración no adelantó estructurales planes de limpieza y mantenimiento de alcantarillas, de mitigación en zonas de riesgo ni en adecuación de canales y demás para evitar represamientos. Por el contrario, el alcalde de Ibagué, se dedicó a inaugurar obras incompletas a despilfarrar el dinero público en fiestas, parrandas y costosos pasteles entre otras cosas menos en los fundamental. Su falta de conexión con la gente es evidente y hoy las familias que por las inundaciones lo perdieron todo, pagan la factura de un pésimo gobernante.

Los socavones que producto de la erosión del agua se están formando en Ibagué, son un peligro inminente. Los medios de comunicación casi que a diario informan sobre grandes huecos traga carros. Le dan solución tipo paliativo, pero no hay un respuesta acertada, clara y efectiva para iniciar la recuperación de una red de alcantarillado obsoleta y con más de 50 años de antigüedad.

Las lluvias seguirán y quizás más fuertes ha informado el IDEAM. Al alcalde viajero parece no importale mucho, parece no entender lo que está ocurriendo, mientras los funcionarios que sin una directriz de gobierno clara actúan con malas decisiones agrandando el problema, que repito pagan los ibaguereños con sus casas inundadas, con las calles rotas, sin servicio óptimo y permanente de agua potable y con semáforos fuera de servicios, entre otros muchos males que a diario deben enfrentar solos y en silencio. 

Gobernar desde Twitter, ha sido una constante del alcalde de Ibagué, y eso aleja, genera desconfianza y rompe el eje de la acción política de estar en el territorio, con la gente atendiendo sus necesidades. La arrogancia y las malas compañías, sumado a la inmadurez y vanidad es una mezcla funesta para una ciudad. Solidaridad a todas las familias afectadas. Esperamos una reacción oportuna de la administración municipal para mitigar el impacto y atender con pertinencia a las personas afectadas. No más censos de daños y afectados, necesitamos acciones de verdad.

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Ahora bien, hay una frase que los tolimenses conocemos bien y que se repite en cada emergencia, a tal punto que ya da vergüenza: "El Tolima no estaba preparado".

Afortunada o desafortunadamente, es la desgracia quien acelera la llegada de las autoridades gubernamentales con atenciones y ayudas para esta zona tan afectada por el sismo e históricamente olvidada por el Estado; convirtiendo aquella expresión esperanzadora en una frase que bien podría coincidir con lo que se propone la Patria Milagro.

Y sin embargo, es una lástima que esa unión sea tan frágil. Basta una diferencia política o una opinión distinta para que el hilo se rompa y volvamos a mirarnos como adversarios.

La atención inmediata es indispensable: alojamiento temporal, alimentación, agua potable, medicamentos, atención hospitalaria y acompañamiento psicológico. Pero simultáneamente Colombia debe comenzar a pensar en el día después.

También resulta difícil entender por qué en esta reforma no se incluyó la creación de una Secretaría de Seguridad, una dependencia que Ibagué necesita con urgencia y que ya existe en la estructura del Gobierno Departamental e, incluso, en ciudades capitales con menor población que nuestra ciudad.

Colombia arrancó un nuevo ciclo político esta semana. Pero hay otro tema y realidad que no espera y en el que debemos tomar acción.

Le pido a Dios, que me acompañe en esta tarea y que pueda hacer todo de sí, en beneficio de mi país. Y como dicen en la linda tierra que me acogió cuatro años, “arrieros somos y en el camino nos vemos”.

Las medidas cautelares adoptadas por el Consejo de Estado, en el estudio de la demanda contra el decreto mediante el cual se fijó el salario mínimo para el año 2026, solo confirman una cosa: la ligereza que ha caracterizado a este gobierno cuando de sustentar legalmente sus actuaciones se trata.

¿Cómo es posible que, a pesar de contar con presupuestos, políticas y documentos que advierten sobre la importancia de tomar medidas, aún no tengamos campañas bien estructuradas para reducir el consumo de agua?

Hemos sido engañados, por altos estamentos nacionales quienes desconocen y pretenden minimizar las grandes falencias de este “antisistema de salud” fundamentado sobre la intermediación financiera.