|   23.Abril.2022   |   Por:  
Andrés Currea

Día de la Tierra, un llamado de alerta

Andrés Currea
Crédito: 
Ecos del Combeima
Velotax
Los problemas ambientales cada vez son mayores y algunos irreversibles, como por ejemplo la extinción de especies animales y plantas que jamás se podrán recuperar.

Un 22 de abril, pero de 1970, el senador estadounidense y activista ambiental Gaylord Nelson, lideró una de las mayores acciones en la historia de los Estado Unidos en favor del medio ambiente y de la creación de entidades del orden gubernamental para atender la preocupación y emprender acciones sobre los hallazgos científicos de la época, relacionados con el cambio climático entre otros. Producto del activismo se creó la Environmental Protection Agency (Agencia de Protección Ambiental) y una serie de leyes destinadas a la protección del medio ambiente.

52 años han pasado desde este antecedente que originó la celebración del Día de la Tierra, y aún se debate en el mundo la generación de políticas internacionales para evitar que se continúe afectando en suma gravedad el medio ambiente. Tristemente los países industrializados han decidido no comprometerse con las medidas necesarias y pertinentes para disminuir las emisiones contaminantes. Sus posturas en los acuerdos multilaterales sobre calentamiento global han sido esquivas a la urgencia de iniciar acciones contundentes para salvar el planeta. 

Los problemas ambientales cada vez son mayores y algunos irreversibles, como por ejemplo la extinción de especies animales y plantas que jamás se podrán recuperar, como también el grave problema de contaminación del agua y aire, que en varios países subdesarrollados está cobrando duras facturas causando graves impactos a la salud pública. El proceso de calentamiento global está desestabilizando el equilibrio natural generando graves consecuencias en los mares y el aumento peligro de sus niveles debido al derretimiento de los polos en grandes extensiones y a una velocidad que preocupa a científicos en todo el mundo. Las elevadas y bajas temperaturas que súbitamente se registran en diferentes partes, las fuertes lluvias, huracanes y extremas sequias con veranos muy largos son la sintomatología de un planeta enfermo, de una casa común que pide ayuda ante los oídos sordos de todos los humanos.

En nuestro país las acciones para cuidar el medio ambiente son pocas, mientras que los procesos de contaminación, de degradación avanzan a un punto sin retorno. Nuestras políticas públicas para el cuidado del medio ambiente, son pocas, débiles y no cuentan con un presupuesto importante para poder realizarlas.

Reconocidos científicos que por décadas han estudiado el cambio climático, sus consecuencias, efectos y coinciden en afirmar que el planeta Tierra está en un grave deterioro en un desequilibrio que resulta ser peligroso para sostener cualquier tipo de forma de vida. Más allá de las acciones para proteger el medio ambiente que podemos hacer de manera individual, que deben hacerse, se requiere de la voluntad de los líderes mundiales para encarar el problema, atenderlo y tomar las medidas necesarias para salvar la vida, por encima del poder económico y político que ha frenado la posibilidad de reducir la utilización de combustibles fósiles causantes del mayor deterioro de la capa de ozono.