Pasar al contenido principal
Econoticias y Eventos
Opinión
COMPARTIR
Se ha copiado el vínculo

La planificación de vida y los efectos en las finanzas personales

Un proyecto de vida no es sinónimo de planes rigurosos, ni fórmulas mágicas para ser felices o inmensamente ricos, no se trata tampoco de programarlo todo, ni de tener todas las respuestas. Por Alberto Montoya.
Imagen
Crédito
Alcaldía de Ibagué
17 Jun 2019 - 22:04 COT por Ecos del Combeima

De manera casi generalizada solamente hacemos planes de vida cuando somos impactados por situaciones adversas, y ahí parte el primer gran error. Es indispensable que la planificación de vida se haga un habito permanente sobre todo desde los primeros años de vida en los cuales empezamos a asumir responsabilidades.

Un proyecto de vida no es sinónimo de planes rigurosos, ni fórmulas mágicas para ser felices o inmensamente ricos, no se trata tampoco de programarlo todo, ni de tener todas las respuestas; quiere decir más bien, cosas tan sencillas como reconocernos en cuanto a gustos, necesidades, qué es lo que realmente queremos y con qué y con cuanto contamos para satisfacer las necesidades de vida. Adicional a esto, tener una actitud proactiva para desarrollar un plan de acción integral de propósitos de vida y organización financiera, buscando que el día a día sea más coherente con nuestros sueños y expectativas, y ante todo desarrollar nuestro potencial personal y de estabilidad financiera.

De esa manera es indispensable crear un plan que nos permita diseñar una AGENDA DE VIDA para que no tengamos que renunciar a tener una vida significativa, en la cual podamos identificar claramente nuestros sueños y propósitos formulados a través de una línea de tiempo que nos permita ir cumpliendo con esos propósitos. Tener un proyecto de vida es, reconocernos, saber lo que queremos, ser coherentes con nosotros mismos y sobre todo desarrollar nuestras potencialidades.

Es necesario antes de iniciar la construcción de una agenda de vida tener en cuenta que no debemos hacerlo bajo el efecto de un entusiasmo momentáneo o desmedido, debemos encontrar y clarificar cual es el propósito, de igual manera no podemos pensar que vamos a modelar la vida en un plan que no debe pasar de dos o tres hojas. Este plan debemos construirlo con calma en momentos de tranquilidad y sobre todo con alto nivel de reflexión y verdad propia.

Como en cualquier proyecto es importante hacernos un diagnostico real de nosotros mismos, y a partir de ahí clarificar cual será nuestro proyecto de vida que se fundamenta en la búsqueda de logros y propósitos, y visionar el horizonte realizable en tiempos definidos, con evaluaciones y seguimientos anuales que nos permitan identificar los cumplimientos de nuestro plan de vida.

Mirar la vida de manera integral nos permite que el poder SER como individuos con un sentido de vida, nos lleve al poder HACER lo que previamente hemos planificado y con anticipación podamos TENER, de acuerdo con los recursos que paseemos y necesitamos pensando en cosas tangibles como la vivienda, vehículos o bienes de lujo o tecnología o intangibles como la educación o la diversión.

Estos tres roles del ser, hacer y tener, nos lleva a ser personas con éxito siempre y cuando se planifique la vida; se tienen efectos en la organización de nuestro hogar, familias felices, y ante todo personas con claridad sobre sus propósitos y capacidades. Un ejemplo común y diferencial entre las personas que planifican y no, en temas financieros, es la utilización de la prima legal que se empieza a pagar en este mes, como lo afirma el doctor Omar Patiño experto en finanzas personales. “cuanto hay dinero en bolsillo o en la cuenta, se genera una falsa sensación de riqueza, que impulsa a las personas a gastar en cosas que al final del día muy seguramente no eran tan necesarias”.

Alberto Montoya Patiño - Director de la Comisión Regional de Competitividad.

También te puede interesar estas columnas

Han sido más de 30 días complejos, que no solo dan cuenta de las consecuencias del temblor y que recuperar toda la flora perdida requerirá décadas, sino que a los incendios se les sumó una escalada de violencia.

Ejemplo de ello es que hoy en Colombia se habla solo de izquierda y derecha, ambas de corte popular, aunque se insiste en calificarlas como de extremos; pero sin el impacto popular difícilmente habrían logrado lo que alcanzaron electoralmente.

En el caso particular, la Universidad del Tolima representa para miles de jóvenes la posibilidad de acceder a una profesión sin que el origen económico de sus familias determine su futuro, pero también representa un lugar en el que convergen las investigaciones sobre agricultura, agua, salud pública, turismo, producción, tecnología, desarrollo territorial, entre muchos otros temas, y es esa perspectiva justamente la que debería ser el punto de partida de las acciones del gobierno de la llamada “Patria Milagro”.

Hoy solo queda pedirle a la nueva administración celeridad en los procesos. Es hora de que dejen de jugar con los campesinos y de que esas tierras que se han prometido una y otra vez, por fin sean verdaderamente de ellos.

En el segundo trimestre de 2026, el número de micronegocios en Colombia creció apenas 0,5 % frente al mismo periodo del año anterior y el personal ocupado aumentó 0,6 %. Hasta ahí parecería un crecimiento tímido. Pero hay un dato que cambia completamente la conversación: los ingresos de esos micronegocios crecieron 14 % en términos nominales.

Las estimaciones iniciales del Gobierno han situado las pérdidas alrededor de $30 billones, aproximadamente unos US$9.600 millones, aunque la cifra definitiva seguramente necesitará tiempo para consolidarse.

Le pido a Dios, que me acompañe en esta tarea y que pueda hacer todo de sí, en beneficio de mi país. Y como dicen en la linda tierra que me acogió cuatro años, “arrieros somos y en el camino nos vemos”.

Las medidas cautelares adoptadas por el Consejo de Estado, en el estudio de la demanda contra el decreto mediante el cual se fijó el salario mínimo para el año 2026, solo confirman una cosa: la ligereza que ha caracterizado a este gobierno cuando de sustentar legalmente sus actuaciones se trata.

¿Cómo es posible que, a pesar de contar con presupuestos, políticas y documentos que advierten sobre la importancia de tomar medidas, aún no tengamos campañas bien estructuradas para reducir el consumo de agua?

Hemos sido engañados, por altos estamentos nacionales quienes desconocen y pretenden minimizar las grandes falencias de este “antisistema de salud” fundamentado sobre la intermediación financiera.