Ante la JEP exmiembros de las Farc reconocen reclutamiento de menores
Rodrigo Londoño, Pastor Alape, Milton de Jesús Toncel, Jaime Parra y Julián Gallo, miembros del último secretariado de las extintas Farc-EP, presentaron ante la Sala de Reconocimiento de Verdad un video en el que, de viva voz, reconocen la ocurrencia de estos hechos, aceptan su responsabilidad y hacen manifestaciones de perdón a las víctimas y a la sociedad en general.
En noviembre de 2024 la Sala llamó a seis antiguos integrantes del secretariado a reconocer su máxima responsabilidad por cinco patrones macrocriminales. En primer lugar, por el reclutamiento y la utilización de niños y niñas, incluso menores de 15 años.
En segundo lugar, por los malos tratos, las torturas y los homicidios cometidos en contra de niños y niñas reclutados. En tercer lugar, por las violencias reproductivas que afectaron especialmente a niñas reclutadas. En cuarto lugar, por las violencias sexuales documentadas en contras de niños y niñas reclutadas y, en quinto lugar, por las violencias basadas en el prejuicio, las cuales fueron documentadas en contra de niños y niñas reclutadas con orientaciones sexuales o identidades de género diversas.
La Sala documentó que esta violencia sucedió a gran magnitud y escala, llegando a determinar un universo de 18.677 víctimas, desde 1971 hasta 2016. Resaltando una violencia que era invisible, incluso frente al mismo Estado que, según registros depurados, sólo había adelantado 387 investigaciones por estos hechos y contaba con 45 sentencias en contra de miembros de esta antigua guerrilla, cinco de ellas absolutorias.
En este pronunciamiento los comparecientes de las Farc-EP reiteran su voluntad de avanzar en la ruta dialógica hacia el reconocimiento de responsabilidad y la apertura de caminos restaurativos construidos con las víctimas.
Igualmente, se refieren a los daños, profundos y duraderos, dejados por estas violencias. En este marco, expresan a las víctimas su apertura a iniciar diálogos y acercamientos orientados a profundizar en el entendimiento de las afectaciones que ellos causaron y reconocen la necesidad de contribuir a la no repetición de estos graves crímenes de guerra, haciendo un llamado a la sociedad en su conjunto, incluyendo a nuevas estructuras de violencia.
Dentro del proceso dialógico que adelanta la Sala de Reconocimiento, se acogen estas manifestaciones como una muestra de voluntad en la construcción de caminos restaurativos, que tengan como punto de partida el reconocimiento de la responsabilidad individual y colectiva y la reflexión sobre los daños causados a las víctimas y a la sociedad en general.
La Sala reiteró que este no es un punto de llegada, sino el inicio del encuentro entre los comparecientes y las víctimas acreditadas que deseen transitar este camino restaurativo.
En el modelo de esta Jurisdicción, corresponde a las víctimas y a sus representantes judiciales leer, escuchar y sopesar el alcance de las manifestaciones de los comparecientes, así como decidir qué significado tienen para sus propios procesos y reflexiones y para el inicio de una ruta de reconciliación.