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Manifiesto

El reto, para quienes pretender llegar a gobernar y que será al mismo tiempo su oportunidad, deberá incluir una apuesta de alianzas y coaliciones.
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6 Oct 2022 - 16:39 COT por Ecos del Combeima

Con el actual gobierno colombiano se escribe una nueva historia de país que representa no solo el cumplimiento de promesas de campaña, sino además la materialización del anhelado sueño de la verdadera paz: incluyente, equitativa y con oportunidades. 

Después del confinamiento, los gobiernos locales y regionales han venido enfrentando grandes retos; algunos mandatarios han demostrado que, a pesar de las dificultades, lograron superar la adversidad llevando a cabo las metas propuestas en el plan de desarrollo. Otros, simplemente con discursos demagógicos y mirando hacia el pasado sin lograr resultados significativos, pretenden en la próxima contienda electoral poner sucesor. 

La crisis económica sigue teniendo importantes consecuencias. Muchos gobiernos locales y regionales se enfrentan a una situación crítica, atrapados, por un lado, con el incremento de las necesidades de la ciudadanía y las crecientes presiones demográficas, y por el otro lado, con la reducción de los recursos financieros. Dado que la flexibilidad financiera de los gobiernos locales suele ser mucho menor que la de los gobiernos nacionales, los problemas a los que se enfrentan día a día son graves.

Las campañas políticas para las próximas elecciones regionales ya iniciaron, y con ellas las promesas que llenan de ilusión y esperanza a millones de ciudadanos que ven al candidato como el mesías. Sin embargo, se debe tener en cuenta que la cultura de voto a conciencia aumenta, lo que significa que la contienda no será tan fácil y que en esta oportunidad los electores le van a exigir a los candidatos acciones reales en campaña. 

Los próximos gobernantes se enfrentarán a muchos retos, la gobernabilidad de ciudades, pueblos y asentamientos humanos será un factor crucial para determinar el resultado. Esto requiere que los próximos gobiernos locales y regionales tengan las tareas claras, los recursos planeados y la capacidad adecuada para responder a las necesidades de las comunidades. También requiere un sistema eficaz y un proceso de gobernanza de múltiples niveles, en los que todos los componentes, desde lo global a lo local, trabajen para resolver los problemas comunes, crear soluciones y aprender juntos a construir en medio de la diferencia. 

Las y los candidatos deberán proponer unas líneas estratégicas muy atractivas, que permitan conquistar el voto del electorado, líneas viables y realizables encaminadas a mejorar la calidad de vida de las comunidades. El reto, para quienes pretender llegar a gobernar y que será al mismo tiempo su oportunidad, deberá incluir una apuesta de alianzas y coaliciones que promuevan propuestas de visión compartida de ciudad en temas tan sensibles como la revisión a las tarifas en los servicios públicos, la estructura impositiva que permita la llegada de nuevos inversionistas y con ella la generación de empleos, la recuperación de los sectores más vulnerables a la inseguridad, alianzas público-privada, priorización del gasto público, la calidad educativa, el cambio climático…

Adicionalmente se deben potencializar los atractivos turísticos, musicales, naturales y fortalecer y promocionar el emprendimiento. Entre muchas otras líneas necesarias para construir las ciudades que nos merecemos los colombianos.  

En las próximas elecciones se verá un poco de todo, pero al final ganará quien logre tener la capacidad de asumir riesgos, quien sea coherente entre sus palabras y sus acciones y quien tenga un don para reinventarse.

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Esto, en territorios como el Tolima, debería encender una conversación muy práctica. Porque la región no necesita solo más ideas, más eventos o más discursos sobre emprendimiento.

El verdadero problema es más incómodo y menos ideológico. La realidad es que Colombia tiene una economía productiva demasiado débil para sostener el tamaño, el ritmo y la lógica de crecimiento de su propio Estado.

El perfil de los nuevos congresistas, refleja sin duda, una realidad política sostenida durante las últimas dos décadas.

No están construyendo nada; están abriendo la tierra en busca de oro y dejando a su paso deforestación, contaminación y una economía ilegal que se fortalece cada día.

El concurso, además de rendir tributo a uno de los maestros del periodismo tolimense, emerge como una oportunidad valiosa para reconocer el trabajo de las nuevas generaciones de periodistas y motivarlos a seguir trabajando con pasión y devoción en medio de tantos retos que nos impone la inmediatez del día a día y el todopoderoso internet.

Sembrar en Colombia se volvió un acto de valentía… o de terquedad campesina, que para el caso es casi lo mismo. Hace unos años uno sembraba con esperanza; hoy muchos siembran con calculadora en una mano y rosario en la otra.

Le pido a Dios, que me acompañe en esta tarea y que pueda hacer todo de sí, en beneficio de mi país. Y como dicen en la linda tierra que me acogió cuatro años, “arrieros somos y en el camino nos vemos”.

Las medidas cautelares adoptadas por el Consejo de Estado, en el estudio de la demanda contra el decreto mediante el cual se fijó el salario mínimo para el año 2026, solo confirman una cosa: la ligereza que ha caracterizado a este gobierno cuando de sustentar legalmente sus actuaciones se trata.

¿Cómo es posible que, a pesar de contar con presupuestos, políticas y documentos que advierten sobre la importancia de tomar medidas, aún no tengamos campañas bien estructuradas para reducir el consumo de agua?

Hemos sido engañados, por altos estamentos nacionales quienes desconocen y pretenden minimizar las grandes falencias de este “antisistema de salud” fundamentado sobre la intermediación financiera.