Pasar al contenido principal
Econoticias y Eventos
Opinión
COMPARTIR
Se ha copiado el vínculo

La seguridad ciudadana

La inseguridad que pulula en las calles, centro comerciales, conjuntos residenciales, al andar en moto o carro, hace que se desconfíe de las autoridades y en el aparato judicial del país.
Imagen
Crédito
Suministrada
26 Nov 2021 - 7:56 COT por Ecos del Combeima

Hace un tiempo escribí sobre los graves problemas de seguridad que está viviendo el país, una situación que se volvió constante y  que tiene al  limite a la sociedad en general.

El cansancio que tenemos los colombianos es evidente, pues ya no es un simple tema de percepción; la inseguridad que pulula en las calles, centro comerciales, conjuntos residenciales, al andar en moto o carro, hace que se desconfíe de las autoridades y en el aparato judicial del país. La explicación de fondo tiene que ver con la difícil situación económica por la que se atraviesa a raíz de la misma pandemia, que incide en la proliferación de ladrones que a como de lugar pretenden conseguir lo que dejaron de percibir. Además, no se puede esconder que en Colombia es rentable delinquir. 

Ahora bien, si analizamos lo que ha ocurrido recientemente en ibagué, tendríamos que agregarle un ingrediente más,  la degradación y  pérdida de valores de nuestros jóvenes. En el caso la muerte de los policías, fueron muchachos de 16 y 20 años, naturales de Rovira, que como en las películas atacaron a los patrulleros en plena avenida ambalá, andando en moto y propinándoles  disparos en la cabeza y en el cuello, dando también un mensaje de irrespeto por la autoridad. No obstante, hay que reconocer que la policía actuó con prontitud al realizar un plan candado  que permitió la captura en tiempo récord de los asesinos.

Entonces, contrario a lo que se entendió durante mucho tiempo, la seguridad no debe ser un concepto asilado y debe comprenderse como la seguridad  ciudadana, que no sólo depende de la policía. La seguridad ciudadana está relacionada a la presencia de múltiples actores, condiciones y factores. Entre ellos: la historia y la estructura del Estado y la sociedad; las políticas y programas de los gobiernos; la vigencia de los derechos económicos, sociales y culturales. Sin embargo, la policía es un engranaje indispensable para las garantías de los derechos humanos comprometidos ante la violencia y el delito. Así lo ha entendido la comisión interamericana de los derechos humanos.

Finalmente, todos, como sociedad, debemos unirnos para combatir ese flagelo, pues no basta con tener la mejor articulación entre la  tecnología que brinda  las  cámaras de seguridad con las que ya cuenta la ciudad, con aumentar el pie de fuerza que  con su accionar ha permitido la captura de cerca de mil delincuentes en lo que va corrido del año, si los Ciudadanos no denuncian o no toman  la mas  mínimas medidas precaución, como se dice coloquialmente, no dar papaya.

También te puede interesar estas columnas

Ya es hora de cambiar los discursos por las acciones. El Tolima no se va a transformar solo desde una oficina en Ibagué ni desde un plan de desarrollo que nadie lee en la vereda.

Hay que decirlo sin rodeos, sin eufemismos y ni con la hipocresía de muchos que terminan disfrazando las atrocidades: ¡qué malparidez la que hicieron con Planadas!

No se trata simplemente de una mala cosecha, de un dólar desfavorable o de la volatilidad de los mercados internacionales. Estamos frente a una acumulación de problemas estructurales que amenazan la sostenibilidad de miles de familias campesinas.

Hay decisiones concretas que cualquier mipyme puede tomar hoy, en octubre, antes de que el ruido legislativo comience.

Nuestra ciudad merece nuevas voces, nuevas perspectivas y ciudadanos dispuestos a dar un paso al frente.

Si el conocimiento transforma, el desconocimiento deforma.

El presidente De la Espriella ha hecho un llamado de salvación y compromiso nacional. Corresponde ahora que ese mensaje encuentre respuesta en quienes tienen la capacidad de invertir, innovar, producir, generar empleo y atender nuevos mercados.

Le pido a Dios, que me acompañe en esta tarea y que pueda hacer todo de sí, en beneficio de mi país. Y como dicen en la linda tierra que me acogió cuatro años, “arrieros somos y en el camino nos vemos”.

¿Cómo es posible que, a pesar de contar con presupuestos, políticas y documentos que advierten sobre la importancia de tomar medidas, aún no tengamos campañas bien estructuradas para reducir el consumo de agua?

Hemos sido engañados, por altos estamentos nacionales quienes desconocen y pretenden minimizar las grandes falencias de este “antisistema de salud” fundamentado sobre la intermediación financiera.