Pasar al contenido principal
Econoticias y Eventos
Opinión
COMPARTIR
Se ha copiado el vínculo

El panorama cada vez es más oscuro

La firma Invamer, acaba de publicar el resultado de una encuesta que tenía por objetivo medir la aprobación del Presidente y la favorabilidad de personajes e instituciones en Colombia, conocer la opinión pública sobre hechos de actualidad y medir el concepto de la gente frente a problemáticas que enfrenta nuestra sociedad.
Imagen
Crédito
Suministrada
2 Sep 2021 - 8:27 COT por Ecos del Combeima

La encuesta revela que ese descontento generalizado, causante del estadillo social que dio pie a los paros y manifestaciones de hace algunos meses, sigue estando latente en los colombianos; de hecho, aunque no han existido movilizaciones ni protestas contundentes, hay varios temas como la inseguridad, la corrupción y el costo de vida que generan incertidumbre.

La corrupción por ejemplo, se consolidó como el mayor malestar entre los colombianos con un 31 %. Según Invamer, es la primera vez que dicha problemática aparece como lo que más preocupa a la ciudadanía, tanto así, que un 91 % de los encuestados respondió que este tema está empeorando en el país.

Las otras dificultades que los encuestados consideran como las más graves son desempleo y economía con un 25 % y el orden público e inseguridad con un 15%. la inseguridad es lo que más ha decaído en el país de acuerdo con los encuestados, ya que un 96 % respondió que ese aspecto está cada vez peor, siendo este el pico más alto desde octubre de 2008.

Y ni hablar de la imagen del Presidente Duque, de su circulo cercano y de u gobierno como tal, cuya desaprobación aumentó, pasando del 72 % al 75 %, siendo la segunda cifra más alta desde que se posesionó en agosto de 2018 y a menos de un año de culminar su mandato. 

Es evidente que la percepción de la gente, frente a lo que esta sucediendo en el país, es de pesimismo y desesperanza, mas aún, cuando desde el gobierno nacional se mandan mensajes como los 70 mil millones que al parecer se perderán de la licitación para el internet de los colegios públicos de todo el país, o como la inclusión del nocivo exministro Carrasquilla como codirector del Banco de la República.

Además, si a lo anterior le sumamos la decadencia del debate político colombiano, cuyos actores carecen de propuestas sólidas y realizables, y que por el contrario, recurren a la descalificación personal a través de patrañas y chismes; nos muestra entonces que no hay intención por parte de la clase dirigente, de hacer un cambio trascendental en la forma en como manejan al país y de cómo hacen política.

Tan solo basta, ver la bajeza con la que se atacan los unos a los otros, seguidos y alentados por sus comités de aplausos, mientras que los demás observamos con frustración lo alejados que estamos de un futuro mejor.

También te puede interesar estas columnas

Debo confesar algo con toda la honestidad del mundo: cuando empezaron a hablar de las APPA en el Tolima, yo también tuve que googlear.

Colombia arrancó un nuevo ciclo político esta semana. Pero hay otro tema y realidad que no espera y en el que debemos tomar acción.

Con la posesión del nuevo Gobierno Nacional comienza también la construcción del Plan Nacional de Desarrollo como el instrumento de política pública más importante para orientar el rumbo económico y social del país durante los próximos cuatro años.

Aquí está probablemente la herencia económica más complicada del gobierno Petro. Se quiso construir un Estado capaz de garantizar más derechos, entregar más subsidios y asumir mayores responsabilidades sociales, pero no se consiguió construir al mismo ritmo la economía productiva capaz de financiarlo.

En medio de todas las locuras que aquí suceden, realmente somos unos afortunados, pues una vez más se demostró que Colombia es un país de instituciones fuertes y sólidas.

Ha pasado más de un mes y por el momento, no conocemos la voz de la nueva directora de Espacio Público, ni las estrategias con las que la ya no tan nueva funcionaria debe enfrentar dicha problemática, que como dije anteriormente, pareciera reducirse solamente a la ocupación de la mal llamada “calle bonita”.

Le pido a Dios, que me acompañe en esta tarea y que pueda hacer todo de sí, en beneficio de mi país. Y como dicen en la linda tierra que me acogió cuatro años, “arrieros somos y en el camino nos vemos”.

Las medidas cautelares adoptadas por el Consejo de Estado, en el estudio de la demanda contra el decreto mediante el cual se fijó el salario mínimo para el año 2026, solo confirman una cosa: la ligereza que ha caracterizado a este gobierno cuando de sustentar legalmente sus actuaciones se trata.

¿Cómo es posible que, a pesar de contar con presupuestos, políticas y documentos que advierten sobre la importancia de tomar medidas, aún no tengamos campañas bien estructuradas para reducir el consumo de agua?