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No solo son derechos, también son deberes

En todo este tiempo de paro, a muchos se les ha olvidado que no solo es exigir derechos, sino que como ciudadanos tenemos deberes que también están contenidos en la constitución. Por: José Adrián Monroy.
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10 Jun 2021 - 7:59 COT por Ecos del Combeima

Muchos de los motivos que fundaron el paro que hemos vivido durante más de un mes, es la legítima reclamación por el cumplimiento de los derechos que les son inherentes a todo colombiano y que están consagrados en la Constitución Política de 1991; una de las constituciones más garantistas de Latinoamérica.

Sin duda, el país después de su promulgación fue más pluralista, inclusivo y participativo; y abrió el camino, al menos en el papel, a que fuéramos una sociedad más justa, equitativa e igualitaria. Es evidente que aquí no se cumplen muchos de los propósitos plasmados en nuestra carta política. De hecho, una de las razones por las que el pueblo se manifiesta es esa, que no se respetan derechos fundamentales y esenciales como el de la vida, la salud o la educación, al trabajo, la vivienda, etc.  

Sin embargo, en todo este tiempo de paro, a muchos se les ha olvidado que no solo es exigir derechos, sino que como ciudadanos tenemos deberes que también están contenidos en la constitución.  Puntualmente, el capítulo 5 señala que la calidad de colombiano enaltece a todos los miembros de la comunidad nacional. Todos están en el deber de engrandecerla y dignificarla. El ejercicio de los derechos y libertades reconocidos en esta Constitución implica responsabilidades y establece 9 deberes que gran parte de la población desconoce:

1. Respetar los derechos ajenos y no abusar de los propios; 2. Obrar conforme al principio de solidaridad social, respondiendo con acciones humanitarias ante situaciones que pongan en peligro la vida o la salud de las personas; 3. Respetar y apoyar a las autoridades democráticas legítimamente constituidas para mantener la independencia y la integridad nacional. 4. Defender y difundir los derechos humanos como fundamento de la convivencia pacífica; 5. Participar en la vida política, cívica y comunitaria del país; 6. Propender al logro y mantenimiento de la paz; 7. Colaborar para el buen funcionamiento de la administración de la justicia; 8. Proteger los recursos culturales y naturales del país y velar por la conservación de un ambiente sano; 9. Contribuir al financiamiento de los gastos e inversiones del Estado dentro de conceptos de justicia y equidad.

Si analizamos con detenimiento este simple artículo, se están incumpliendo buena parte de los deberes, obligaciones y responsabilidades que tenemos los colombianos como aporte a nuestra vida en comunidad. Por lo tanto, mientras no exista un balance entre lo mucho que pedimos y entre lo poco que damos, va a ser muy difícil avanzar hacia una mejor sociedad. 

De nada servirá el cambio de gobierno si no existe un cambio real en la gente.

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Aquí está el nudo del problema y la razón por la que nadie en el gobierno habla de esto: el cerdo barato funciona como amortiguador de la inflación.

JM podría ser hoy el hombre más entusiasta de la tierra, no solo por su papel de fórmula vicepresidencial, sino por la oportunidad de servirle a todo un país; ese mismo que ha soñado de mil maneras y al cual ha dedicado buena parte de su vida.

Lo preocupante es que el estancamiento exportador también limita el crecimiento económico. Las exportaciones no son únicamente una cifra comercial. Son una medida de productividad, innovación, sofisticación empresarial y competitividad internacional.

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