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La Reforma Tributaria - Tributo a la Desconsideración

Cada día estoy más convencido que existe una total desconexión entre lo que están viviendo las familias colombianas y la realidad que percibe el Estado colombiano. Por: José Adrián Monroy.
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8 Abr 2021 - 13:29 COT por Ecos del Combeima

El Gobierno Nacional está impulsando una nueva reforma tributaria, llamada: “Reforma Social, solidaria y sostenible”, que será presentada en los próximos días ante el congreso y con la que pretende recaudar más de 25 billones de pesos, supuestamente, para pagar el enorme endeudamiento del país y financiar programas de apoyo económico para millones de familias en condición de vulnerabilidad y pobreza extrema. Las fuentes principales de estos recursos provendrían del Impuesto al Valor Agregado (IVA) y el pago de renta de personas naturales.

Según eso, hay que hacerle frente al endeudamiento del país que se incrementó por la pandemia y que para el año pasado cerró en 619,5 billones de pesos que representan el 61,4% del PIB. Insiste el gobierno del Presidente Duque, que entre el 2020 y en los 3 meses de este año el país se ha gastado 80 billones de pesos por causa de la emergencia sanitaria: 40 billones de pesos a través del Fondo de Mitigación de Emergencias (Fome) y 40 billones de pesos adicionales que dejaron de recaudarse por IVA a causa del cierre de las actividades productivas. 

Entonces, si se logran recaudar los 25 billones de pesos: 10 billones de pesos irían a financiar programas para el apoyo de hogares en vulnerabilidad y pobreza extrema, como Ingreso Solidario, Familias en Acción, Jóvenes en Acción, Colombia Mayor y Compensación del IVA, y los 15 billones de pesos restantes, se destinarían a cubrir la deuda que se tiene.

No obstante, de lo anterior me surgen varias preguntas, la primera: ¿donde están los recursos del FOME?; no existe, dentro de lo que sé, un informe detallado de cómo se invirtieron esos recursos, a través de que programa y cuanto fue el costo de su intermediación (en el caso de los bancos). Se desconoce también, o al menos no lo he encontrado, el listados de quienes fueron los beneficiarios o destinatarios finales de esas ayudas establecidas en el Fondo, cuantas personas naturales o jurídicas realmente recibieron una ayuda del gobierno en medio de esta crisis. 

La segunda: ¿Por qué, ante cualquier problema financiero del país, la única salida es cargar con mas impuestos a los ciudadanos?. Una de las promesas de campaña del Uribismo consistía en no incrementar los impuestos que pagamos a diario, entiendo, que estamos ante una situación atípica por cuenta del corona virus, pero, ¿por qué más impuestos?, ¿por qué no hacen una reestructuración administrativa del aparato estatal para eliminar tanta burocracia y hacerlo mas pequeño y eficiente?, sin duda, eso liberaría unos cuantos billones de pesos. 

Cada día estoy más convencido que existe una total desconexión entre lo que están viviendo las familias colombianas y la realidad que percibe el Estado colombiano.

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Han sido más de 30 días complejos, que no solo dan cuenta de las consecuencias del temblor y que recuperar toda la flora perdida requerirá décadas, sino que a los incendios se les sumó una escalada de violencia.

Ejemplo de ello es que hoy en Colombia se habla solo de izquierda y derecha, ambas de corte popular, aunque se insiste en calificarlas como de extremos; pero sin el impacto popular difícilmente habrían logrado lo que alcanzaron electoralmente.

En el caso particular, la Universidad del Tolima representa para miles de jóvenes la posibilidad de acceder a una profesión sin que el origen económico de sus familias determine su futuro, pero también representa un lugar en el que convergen las investigaciones sobre agricultura, agua, salud pública, turismo, producción, tecnología, desarrollo territorial, entre muchos otros temas, y es esa perspectiva justamente la que debería ser el punto de partida de las acciones del gobierno de la llamada “Patria Milagro”.

Hoy solo queda pedirle a la nueva administración celeridad en los procesos. Es hora de que dejen de jugar con los campesinos y de que esas tierras que se han prometido una y otra vez, por fin sean verdaderamente de ellos.

En el segundo trimestre de 2026, el número de micronegocios en Colombia creció apenas 0,5 % frente al mismo periodo del año anterior y el personal ocupado aumentó 0,6 %. Hasta ahí parecería un crecimiento tímido. Pero hay un dato que cambia completamente la conversación: los ingresos de esos micronegocios crecieron 14 % en términos nominales.

Las estimaciones iniciales del Gobierno han situado las pérdidas alrededor de $30 billones, aproximadamente unos US$9.600 millones, aunque la cifra definitiva seguramente necesitará tiempo para consolidarse.

Le pido a Dios, que me acompañe en esta tarea y que pueda hacer todo de sí, en beneficio de mi país. Y como dicen en la linda tierra que me acogió cuatro años, “arrieros somos y en el camino nos vemos”.

Las medidas cautelares adoptadas por el Consejo de Estado, en el estudio de la demanda contra el decreto mediante el cual se fijó el salario mínimo para el año 2026, solo confirman una cosa: la ligereza que ha caracterizado a este gobierno cuando de sustentar legalmente sus actuaciones se trata.

¿Cómo es posible que, a pesar de contar con presupuestos, políticas y documentos que advierten sobre la importancia de tomar medidas, aún no tengamos campañas bien estructuradas para reducir el consumo de agua?

Hemos sido engañados, por altos estamentos nacionales quienes desconocen y pretenden minimizar las grandes falencias de este “antisistema de salud” fundamentado sobre la intermediación financiera.