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De la idea a la acción

Los procesos de articulación de la red de emprendimiento del departamento con las instituciones que la lideran deben lograr que el sector empresarial junto con la academia, sean los primeros en presentar proyectos de crecimiento e innovación que aumente su productividad.
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Ecos del Combeima
6 Mayo 2019 - 10:05 COT por Ecos del Combeima

Cada vez que ponemos la mirada en el maravilloso documento de la ANDI Colombia “Estrategias para una nueva Industrialización” vemos con mayor optimismo la definición de las apuestas productivas del Tolima como la mejor alternativa de desarrollo, más aun cuando en base a estas apuestas se construyó una agenda integrada de competitividad, la cual identifico proyectos que apuntan al crecimiento de la región.

Es el emprendimiento gran parte de la clave para el desarrollo, somos los tolimenses de espíritu e intención emprendedora; lo importante es que ya existe un foco que define el norte hacía donde apostarle con nuestras ideas. No podemos seguir con los emprendimientos engavetados, es el momento de realizar esfuerzos que permitan que sea el emprendimiento la razón de crecimiento y sofisticación de la economía local.

Los procesos de articulación de la red de emprendimiento del departamento con las instituciones que la lideran deben lograr que el sector empresarial junto con la academia, sean los primeros en presentar proyectos de crecimiento e innovación que aumente su productividad. Iniciativas que permitan identificar nuevos y mejores mercados para las empresas; sí se buscan mejores alternativas tecnológicas y de innovación, el crecimiento será acelerado y superior al de otros sectores.

El emprendimiento, no solo mejora el sistema productivo de las actuales empresas si no también con la creación de nuevas empresas, impacta en forma directa la economía fortaleciendo factores de empleabilidad, generación de nuevos productos y servicios, y la aparición de nuevos modelos de negocio. “En este sentido, el objetivo de la política pública debe ser generar las condiciones adecuadas para que los emprendimientos más dinámicos y sofisticados logren crecer de manera rápida y sostenida, con altas tasas de rentabilidad y con generación y/o adopción de tecnología e innovación”. Plantea la ANDI.

El papel que hoy juegan instituciones como el Sena, Ministerio de Comercio, iNNpulsa, Colciencias, Bancoldex y otras tantas, con diferentes formas de acompañamiento tanto técnico como financiero, sumado a las instituciones locales para el fortalecimiento de la política pública, deben estar enfocadas a sofisticar el emprendimiento lo cual permitirá factores de productividad diferenciales para los productos Tolimenses.

El éxito del ecosistema radica en la capacidad de los emprendedores para identificar retos de innovación reales y explotarlos en maneras que respondan mejor a las necesidades de los usuarios, enfocados a la oportunidad que generan las apuestas productivas del departamento.

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Porque ya no basta con producir bien. Tampoco basta con tener tradición agrícola. Hoy el reto es otro: producir con eficiencia, gestionar con criterio empresarial y competir con estándares más altos.

No se trata de cualquier café. Son los mejores cafés de cada departamento, aquellos que han logrado destacarse por sus perfiles sensoriales, su trazabilidad y su calidad excepcional.

Pero Colombia no es un modelo teórico. Es un país donde la economía real funciona con una lógica distinta: aquí el crédito no es únicamente una herramienta de consumo, es un mecanismo de supervivencia. Y es ahí donde aparece la otra cara del debate.

Colombia importa cerca de 1,5 millones de toneladas de maíz al año, base para producir pollo, cerdo y huevo. También importa grandes volúmenes de carne de cerdo, lo que termina afectando el precio interno.

Esta lamentable situación tiene dos caras de una misma moneda. Ataco, donde generación tras generación había vivido de la agricultura básica y una minería artesanal, se encuentra hoy sometido a la ilegalidad.

Es muy triste que, aunque hoy existan más denuncias, no haya la misma proporción de justicia, pues el país se acostumbró a la indignación digital, a los nombres que circulan, a testimonios que conmueven, a debates encendidos y luego al olvido.

Le pido a Dios, que me acompañe en esta tarea y que pueda hacer todo de sí, en beneficio de mi país. Y como dicen en la linda tierra que me acogió cuatro años, “arrieros somos y en el camino nos vemos”.

Las medidas cautelares adoptadas por el Consejo de Estado, en el estudio de la demanda contra el decreto mediante el cual se fijó el salario mínimo para el año 2026, solo confirman una cosa: la ligereza que ha caracterizado a este gobierno cuando de sustentar legalmente sus actuaciones se trata.

¿Cómo es posible que, a pesar de contar con presupuestos, políticas y documentos que advierten sobre la importancia de tomar medidas, aún no tengamos campañas bien estructuradas para reducir el consumo de agua?

Hemos sido engañados, por altos estamentos nacionales quienes desconocen y pretenden minimizar las grandes falencias de este “antisistema de salud” fundamentado sobre la intermediación financiera.