Pasar al contenido principal
Econoticias y Eventos
Opinión
COMPARTIR
Se ha copiado el vínculo

Candidatos: No es quién, es qué

El tiempo de centrar la discusión en componendas, alianzas, unciones de caciques o patronatos políticos a tal o cual figura, pasó de moda. Por: Andrés Forero.
Imagen
Crédito
Ecos del Combeima
6 Mar 2019 - 9:32 COT por Ecos del Combeima

En estos días de coyuntura política de cara a las elecciones de autoridades locales, en los que paralelamente las cifras de desempleo en Ibagué han ocupado la agenda pública, resulta una necesidad apremiante pensar desde temprano en las problemáticas y necesidades más sentidas que demandan la atención del gobierno frente a los ciudadanos.

El tiempo de centrar la discusión en componendas, alianzas, unciones de caciques o patronatos políticos a tal o cual figura, pasó de moda.

Es impajaritable pensar en cuál resulta ser la carta correcta para jugar a ganar en medio del contexto y las realidades propias de una ciudad que se debate entre las oportunidades y el atraso.

En ese camino hay que reconocer por igual el valor de quienes se atreven a postular su nombre para asumir la capitanía de esta nave, sin perder de vista, eso sí, que a la hora de distribuir los puntos algunos suman muchos y otros restan.

Pero como de lo que menos se trata es de hacer proselitismo, no hablaremos de nombres, ni le pondremos cara. Definiremos las cualidades que debería tener un mejor administrador para Ibagué.

Sin duda, la primera y más importante de todas las condiciones tiene que ver con la integridad moral.

Un candidato con mantos de dudas o el peso de pecados pasados sobre sus hombros, no sólo es irresponsable con la ciudad si no que termina exponiendo la seguridad jurídica necesaria y el principio de gobernabilidad, fundamental para avanzar.

Sin embargo, la integridad moral también pasa por la pulcritud de sus actuaciones y el reconocimiento público a sus valores humanos En síntesis, buenos ciudadanos antes que políticos consagrados.

La segunda característica que debería poder encontrarse en un futuro gobernante es la coherencia entre su prédica, principios, actos y obras.

Y esto aplica en todos los sentidos. Seres políticos con identidades plenamente definidas, respetuosos de las posiciones diferentes y con capacidad de consenso.

Pero además, Ibagué necesita un líder capaz de escuchar y dialogar, un gestor de reconciliación entre protagonistas de nuestras dinámicas como sociedad y las instituciones públicas. Un promotor de la unidad para trazar objetivos comunes y poner de nuevo a Ibagué en primer plano.

Y no siendo todo esto suficiente, la ciudad necesita un Alcalde que encuentre ese equilibrio perfecto en la fórmula: carácter, exigencia, capacidad de trabajo, inteligencia y mesura, todo ello en las dosis indicadas.

Ibagué está lejos de necesitar más populistas que posen para la foto y que se ufanen de cumplir con el servicio público para el que resultan elegidos. En consecuencia sobran candidatos con perfil de agitadores que utilicen la necesidad de otros para pretender alcanzar las posiciones deseadas.

Finalmente todos estos ingredientes en la receta del gobernante ideal deben pasar por la madurez, la experiencia y la capacidad para visualizar una ciudad del futuro.
En ningún caso habría que ver estas exigencias como sinónimos de juventud o una larga vida de logros acumulados, pues bien es sabido que hay jóvenes con visiones anacrónicas y en extremo fantasiosas, como también hay quienes con una vida de plenitud aún tienen la capacidad de imaginar, perseguir, lograr sueños e ir por más.
Hoy miércoles de ceniza, es buen momento para decir que Ibagué necesita una redención para confiar y volver a creer.

 

También te puede interesar estas columnas

El verdadero enemigo del agro no es el productor grande ni el pequeño. El verdadero enemigo es seguir improvisando mientras producir en Colombia cada día cuesta más.

El problema no es únicamente la aparición del fenómeno. El problema es el contexto en el que llega. El planeta ya está más caliente que nunca.

Porque Cepeda no propone un proyecto nuevo. Propone una prolongación. Y lo que se va a prolongar merece un examen honesto, sin la ingenuidad del entusiasmo electoral.

Para nadie es un secreto que juntas decidieron apoyar a Valencia, no necesaria y exclusivamente por el hecho de ser mujer, sino porque políticamente se identifican con las posturas de la derecha que ella encarna.

Pero más allá de las cifras, lo verdaderamente importante es entender el enorme valor estratégico que empieza a adquirir el turismo para el desarrollo regional.

En ciudades como Ibagué, donde el movimiento económico se siente en la calle todos los días, es común escuchar que aquí la gente trabaja duro.

Le pido a Dios, que me acompañe en esta tarea y que pueda hacer todo de sí, en beneficio de mi país. Y como dicen en la linda tierra que me acogió cuatro años, “arrieros somos y en el camino nos vemos”.

Las medidas cautelares adoptadas por el Consejo de Estado, en el estudio de la demanda contra el decreto mediante el cual se fijó el salario mínimo para el año 2026, solo confirman una cosa: la ligereza que ha caracterizado a este gobierno cuando de sustentar legalmente sus actuaciones se trata.

Hemos sido engañados, por altos estamentos nacionales quienes desconocen y pretenden minimizar las grandes falencias de este “antisistema de salud” fundamentado sobre la intermediación financiera.