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"Se quemó mi finca pero logramos salvar la casa: el drama de una familia tras incendio en San Miguel

Eduardo Sosa vio cómo las llamas consumían parte de su finca y dos lotes de caña. Con ayuda de vecinos, bomberos y voluntarios, logró evitar que el fuego llegara hasta su vivienda.
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Eduardo Sosa
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"Se quemó mi finca pero logramos salvar la casa: el drama de una familia tras incendio en San Miguel
19 Sep 2026 - 10:28 COT por Gustavo_Ortiz

"Se quemó mi fina pero logramos salvar la casa: el drama de una familia tras incendio en San Miguel

Eduardo Sosa vio cómo las llamas consumían parte de su finca y dos lotes de caña. Con ayuda de vecinos, bomberos y voluntarios, logró evitar que el fuego llegara hasta su vivienda.

El fuego no solo quema árboles, cultivos o terrenos. También se lleva el esfuerzo de años, el sustento de una familia y parte de la tranquilidad de quienes viven del campo.

Eso fue lo que vivió Eduardo Sosa, líder de la vereda San Miguel, quien tuvo que enfrentarse a las llamas mientras veía cómo el incendio consumía parte de su finca y dos lotes de caña.

La candela avanzó con fuerza y llegó hasta su propiedad, amenazando seriamente con alcanzar su casa. Durante esos momentos, el miedo se convirtió en angustia, pero Eduardo no estuvo solo.

Vecinos, bomberos y otras personas de la comunidad se unieron para combatir el fuego. Con esfuerzo y solidaridad lograron contener parte de las llamas y salvar la vivienda, aunque las pérdidas en la finca ya eran una realidad.

“Se quemó mi finca, entre otras muchas más. Se quemaron dos lotes de caña”, relató Eduardo, quien asegura que el incendio llevaba varios días avanzando por otro sector antes de llegar hasta la vereda.

Pero detrás de las cenizas queda una preocupación todavía mayor: el daño que estos incendios provocan en quienes trabajan la tierra y en los animales que quedan atrapados en medio de las llamas.

Por eso, Eduardo hizo un llamado que nace desde el dolor de quien acaba de perder parte de su patrimonio: tener conciencia y no hacerle daño a quienes trabajan, a la naturaleza ni a los animales.

“Los animales no tienen la culpa”, expresó el líder veredal, con un mensaje dirigido a quienes puedan estar detrás de acciones que terminan convirtiendo el campo en cenizas.

Hoy, mientras la comunidad intenta recuperar lo perdido, en San Miguel queda una imagen difícil de olvidar: una casa que pudo ser consumida por el fuego, pero que logró mantenerse en pie gracias a la unión de quienes decidieron no abandonar a su vecino.

Porque cuando las llamas llegan, no distinguen entre una finca, un cultivo, un animal o el hogar de una familia. Y detrás de cada hectárea quemada hay una historia, un esfuerzo y alguien que tiene que empezar de nuevo.