¿Es momento de una Secretaría de Seguridad? Resultados del Festival contrastan con recientes hechos de sicariato en Ibagué
El cierre del 52° Festival Folclórico Colombiano dejó cifras importantes en materia operativa para las autoridades. Durante las festividades, la Administración Municipal y la Policía Metropolitana desplegaron dispositivos especiales en 69 eventos, logrando la captura de 92 personas, la incautación de 9.214 dosis de estupefacientes, cuatro armas de fuego y la recuperación de 11 motocicletas y tres automóviles.
A estas cifras se suma una reducción en algunos delitos de impacto. Según la Secretaría de Gobierno, las lesiones personales disminuyeron de 85 casos durante las festividades de 2025 a 57 este año, mientras que los hurtos a personas, residencias y establecimientos comerciales también registraron una disminución.
"Este despliegue permitió la captura de 92 personas, la incautación de 9.214 dosis de estupefacientes y cuatro armas de fuego, además de la recuperación de 11 motocicletas y tres automóviles", señaló el secretario de Gobierno, Francisco Espín.
Sin embargo, las estadísticas del Festival contrastan con una realidad que continúa generando preocupación en distintos sectores de la ciudad. En medio y después de las festividades, Ibagué volvió a registrar varios homicidios bajo la modalidad de sicariato, entre ellos el asesinato de un joven de 22 años, estudiante universitario, caficultor y emprendedor, un caso que provocó un fuerte rechazo ciudadano y nuevos cuestionamientos sobre la capacidad institucional para enfrentar este fenómeno.
Los hechos han llevado nuevamente al debate una pregunta que desde hace varios años ronda la agenda pública de Ibagué: ¿es suficiente que la seguridad siga siendo una dependencia de la Secretaría de Gobierno o la ciudad ya necesita una Secretaría de Seguridad con autonomía administrativa y presupuestal?
Actualmente, la Secretaría de Gobierno concentra no solo las políticas de seguridad ciudadana, sino también funciones relacionadas con convivencia, inspecciones, espacio público y otras responsabilidades administrativas. Para algunos sectores, esta amplitud de funciones dificulta que exista una dedicación exclusiva a fenómenos como el sicariato, las estructuras criminales y la prevención del delito mientras que otros consideran que crear una nueva secretaría será dar la oportunidad para más burocracia en las nuevas administraciones.
Las cifras presentadas por la Administración demuestran que durante el Festival hubo resultados operativos y una disminución en varios indicadores delictivos. No obstante, los recientes homicidios han dejado una pregunta que sigue sin resolverse: ¿la estructura institucional actual es suficiente para responder a las nuevas dinámicas de inseguridad que enfrenta Ibagué, o llegó el momento de crear una Secretaría de Seguridad independiente?