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2,3 millones de jóvenes esperando que alguien los llame

Me pregunto qué pasaría si cada pequeña empresa que duda de la inteligencia artificial diera sus primeros pasos con un joven curioso, un tutor dentro de la casa y una meta clara a tres meses: vender por redes, ordenar el inventario, atender mejor a los clientes.
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Adriana Matallana
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25 Oct 2026 - 12:28 COT por Adriana Matallana

Entre junio y agosto de este año, 2,3 millones de colombianos de 15 a 28 años no estudiaban ni estaban ocupados. Es el 21,1% de los jóvenes en edad de trabajar, según el DANE, y casi siete de cada diez son mujeres. Les decimos ninis, una etiqueta que dice lo que no hacen y nada de lo que les falta.

La OCDE midió lo mismo con otra vara, la de los jóvenes de 18 a 24 años, en su informe Panorama de la Educación 2026, publicado el 29 de septiembre. En Colombia era el 26% en 2025, un punto más que en 2015. En esos diez años, el promedio de la OCDE bajó de 16% a 13%. Otros países mejoraron y nosotros seguimos donde estábamos.

¿Dónde se rompe el camino? Un estudio de investigadores del Banco de la República, publicado en agosto, lo ubica entre los 16 y los 18 años. Para las siete principales ciudades, estiman que la probabilidad de caer en esa condición pasa de 5% a 22% justo cuando termina el colegio y toca decidir qué sigue. Tampoco le toca igual a todos: en las generaciones recientes, entre los mayores de 17 años, alrededor del 5% de los jóvenes de hogares con mayores ingresos está en esa situación, frente a cerca del 40% de los de menores ingresos. Y la marca dura: veinte años después, las generaciones con más jóvenes en esa condición muestran menor ocupación y, en los hombres, más desempleo.

Ibagué no está al margen. Entre junio y agosto, el DANE midió el desempleo de la ciudad en 11,8%, el quinto más alto entre 23 ciudades y áreas metropolitanas, frente a 8,5% del total nacional.

Veamos lo que hacen los que sí trabajan. En ese mismo trimestre, de los 5,2 millones de jóvenes ocupados del país, uno de cada tres lo hacía por cuenta propia, pero apenas el 0,7% era patrón o empleador, es decir, tenía a otra persona trabajando con él. Y solo el 1,8% estaba en información y comunicaciones. Se las arreglan solos, sí. Llegar a ser empleadores o entrar al sector tecnológico es otra historia.

Del otro lado del mostrador, las empresas también cuentan su parte. Según Experis, el 64% de los empleadores del sector tecnológico en Colombia tiene dificultades para llenar vacantes especializadas, y la habilidad blanda más difícil de conseguir es comunicarse y trabajar en equipo. Cintel, por su parte, encontró que el 48% de los usuarios de internet encuestados ya usa inteligencia artificial, mientras cuatro de cada diez mipymes no piensan adoptarla a corto o mediano plazo. Los ciudadanos van más rápido que las empresas.

No pretendo que una cosa arregle la otra. Pero me pregunto qué pasaría si cada pequeña empresa que duda de la inteligencia artificial diera sus primeros pasos con un joven curioso, un tutor dentro de la casa y una meta clara a tres meses: vender por redes, ordenar el inventario, atender mejor a los clientes. Si sale bien, hay un primer empleo. Si no, hay un joven con experiencia real que contar.

Para eso no hace falta otro programa. Hace falta que la universidad, el SENA, la Cámara de Comercio, la alcaldía, la gobernación, los gremios y las empresas acuerden un solo camino que un muchacho de 17 años pueda entender, sin ir de ventanilla en ventanilla y sin que nadie se pelee por la foto. Y que miremos primero a los de aquí. Tenemos la costumbre de creerle más al experto que llega de afuera que al joven que creció a la vuelta de la esquina, y luego nos quejamos de que los buenos se van.
Cuando Ibagué cumpla 500 años, en octubre de 2050, los jóvenes que hoy tienen 17 tendrán 41. Es la edad en que, según el estudio del Banco de la República, todavía se nota lo que ocurrió entre los 16 y los 22 años. La ciudad que vamos a tener ese día depende de a quién llamemos esta semana.

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