El capital está mirando al Tolima: ¿Estamos listos para recibirlo?
Esta semana ocurrió algo en Ibagué que merece más atención de la que recibió. El FESTECH 2026, el festival de tecnología e innovación más importante del Tolima que del 17 al 19 de septiembre reunió a más de cuatro mil personas en el Centro de Convenciones Alfonso López Pumarejo, en el marco de este evento de se realizó por primera vez el DemoDay, la presentación de las 10 Startups con mayor Potencial de Inversión de Capital de Riesgo ante un jurado compuesto por representantes del Banco Interamericano de Desarrollo, ángeles inversionistas y Bogotá Ventures con un Fondo de $1.500 millones disponibles para invertir.
Los ganadores Recorvet, El software veterinario en la nube diseñado para ordenar historias clínicas, citas, inventario y finanzas en un ecosistema ágil y visualmente intuitivo; U-Monei, una Fintech que entrega alivios financieros a empresas mediante inversión directa vía Deuda para ejecutar contratos vigente, recibirán alistamiento aceleración por Parte de Pijao Ventures Accelerator y un programa de capital inteligente que los preparará y acompañarán en sus rondas de inversión. La sorpresa fue TaibaLab, quien recibió una increíble oferta por parte del Inversionista Fernando Heincke, que le va permitir experimentas en su grupo empresarial con su solución de gemelos digitales especialistas en monitoreo remoto y mantenimiento predictivo que integra maquinaria, datos y operadores.
Adicional a esto, dentro de la agenda del Festival, estos inversiones se sentaron con actores del ecosistema local para orientar la construcción del primer vehículo de inversión del Tolima, llamada Pijao Ventures una iniciativa que busca replicar en el departamento lo que Bogotá, Medellín y Cali ya tienen funcionando: un instrumento formal que canaliza capital privado hacia empresas con potencial de crecimiento. Eso no es un taller académico. Es una señal concreta de que hay ojos externos puestos en este territorio y de que el ecosistema local empieza a tener las condiciones para atraerlos.
Para entender la magnitud de lo que eso significa, conviene mirar primero el contexto nacional. Según el Colombia Tech Report 2026 elaborado por KPMG, Colombia cerró 2025 con 2.295 startups activas y captó 857 millones de dólares en inversión durante ese año. Son cifras que posicionan al país como el cuarto ecosistema de innovación más activo de América Latina. Pero hay un dato dentro de ese reporte que define el reto del Tolima con una claridad que incomoda: el 82% de esa inversión se concentró en Bogotá, el 30% del total de startups está en Antioquia y el 12% en el Valle del Cauca. El Tolima aparece con siete startups activas. Siete, de 2.295. El 0,3% del ecosistema nacional y el informe no reporta de manera desagregada el capital de riesgo invertido en startups del departamento durante 2025, en un departamento que tiene universidades, empresarios con décadas de experiencia, talento joven y una ubicación geográfica privilegiada en el centro del país, por eso el Festech es un gran impulsor de este ecosistema
Ese número no habla de falta de ideas ni de talento. Habla de lo que pasa cuando las piezas existen pero no están articuladas entre sí. Y es exactamente lo que el ecosistema tolimense está comenzando a resolver, todavía de forma incipiente pero con señales que vale la pena registrar. ACIIS, una startup de base tecnológica creada por Nelson Lugo, economista egresado de la Universidad del Tolima, fue seleccionada en el Programa de Emprendimiento de Alto Impacto de la Cámara de Comercio de Medellín y accedió al entrenamiento de levantamiento de capital de la Cámara de Comercio de Bogotá. Un emprendimiento que nació en suelo tolimense y que otros ecosistemas reconocieron primero. Corata y Opgan Tech, otras dos apuestas del territorio, ganaron los 4.000 euros del Santander X Awards 2026 en competencia con proyectos de toda América Latina. El talento existe y ya está compitiendo en ligas nacionales e internacionales. Lo que aún no existe en la dimensión necesaria es la red de Ángeles Inversionistas locales que forman el Capital de Riesgo local para acompañarlo.
Ahí es donde la conversación sobre Pijao Venture Capital, el primer vehículo de inversión del Tolima, ésta iniciativa liderada por Ricardo Ortiz miembro de la Asociación Alianza por la Innovación, organizadora del evento, cobra su verdadera relevancia. Y donde el programa AuRA de la Fundación Bolívar Davivienda, desarrollado junto al BID Lab con un matching fund de coinversión de hasta 700.000 dólares para empresas con impacto social y ambiental, representa una oportunidad concreta para el emprendedor tolimense que ya tiene clientes, ya tiene tracción y está listo para dar el siguiente paso. AuRA no financia ideas. Conecta empresas que ya demostraron que funcionan con inversionistas que buscan exactamente ese perfil. Es la diferencia entre buscar capital desde cero y entrar a un ecosistema donde el capital ya está buscando empresas como la tuya.
El KPMG Colombia Tech Report es claro en algo que el ecosistema tolimense debería leer con atención: levantar capital en etapas tempranas se está volviendo más común en Colombia, pero el salto entre la ronda inicial y escalar a mercados más grandes sigue siendo el cuello de botella más difícil de resolver. El tiempo promedio entre una ronda de crecimiento y la siguiente se ha extendido a 26 meses. Eso significa que el emprendedor que quiere crecer necesita llegar a los inversionistas con evidencia sólida, con métricas reales y con un modelo de negocio que ya probó que funciona. No con una presentación, sino con números. Y para construir esos números, necesita el acompañamiento que hoy todavía es escaso en el Tolima.
Esa brecha, entre las ideas que existen y el capital que todavía no llega, es el problema que FESTECH, DemoDay, PijaoTech, Invest In Tolima y diferentes actores están intentando resolver desde ángulos distintos. El 23 de septiembre el festival extiende su apuesta a El Espinal, ampliando la conversación más allá de la capital del departamento. Son piezas que se están poniendo en su lugar, con la claridad de que ninguna sola es suficiente pero que juntas empiezan a dibujar un ecosistema diferente al de hace tres años.
El capital está empezando a mirar al Tolima. Eso es una oportunidad real y verificable. Lo que define si esa mirada se convierte en inversión concreta es si el territorio tiene emprendimientos listos para recibirla: con modelo validado, con equipo capaz de ejecutar y con la disposición de jugar bajo las reglas de quienes ponen el dinero. Construir esa preparación no ocurre en un festival de tres días. Pero sí puede empezar en uno.