No más violencia en contra de las mujeres
La sociedad colombiana adolece de varios males, algunos son más graves que otros, los padecemos a diario y tienen lisiado su desarrollo y evolución. Uno de ellos es la intolerancia que se refleja en todos los ámbitos y que generalmente se traduce en violencia; hoy quiero hablar de la violencia que es ejercida en contra de las mujeres.
Las mujeres han demostrado, y con creces, que tienen la capacidad de hacer lo imposible y que la única limitación que tienen está en ellas mismas; atrás quedó el trillado concepto de que son el sexo débil, eso lo prueban, inclusive, con el acto más sencillo y natural que pueden hacer, y que resume la importancia que tienen, pues son ellas las que ¡nos dan la vida!, aun así, la sociedad les tiene una deuda pendiente.
En el marco del Congreso Internacional de Derechos Humanos: Género y Enfoque Diferencial, realizado en Barranquilla, la Defensoría del Pueblo presentó preocupantes datos relacionados con las violencias que siguen afectando a las mujeres en Colombia. Según las cifras presentadas, durante los primeros dos meses del 2024, la entidad registró 1310 casos de violencia contra las mujeres. De esta suma, se incluyen 59 intentos de feminicidio y nueve casos confirmados de feminicidio, con sus respectivas familias recibiendo acompañamiento por parte de la entidad.
Lo anterior, sin hacer referencia a los feminicidios sucedidos en Bogotá, uno de ellos en un centro comercial. Si los datos revelados son indignantes, como serían si se sumaran los hechos que constituyen Violencia pero que no son producto de una agresión física. Por ejemplo, está la violencia emocional: que es más silenciosa y común, y se manifiesta de muchas maneras como el chantaje económico, sexual o el maltrato verbal; todos los anteriores, casos que no son denunciados.
La violencia contra las mujeres es una pequeña muestra de la descomposición social en la que vivimos, reflejando que nos falta un elemento vital para el desarrollo de las personas ante la sociedad, EL RESPETO. Respeto por nuestros semejantes, respeto a la diferencia, respeto a la diversidad, a las normas, a las instituciones. Que falta nos hace respetar, sobre todo a las mujeres.
Las autoridades frente a este tema anuncian acciones, lanzan campañas, programas y ya se incrementaron las penas, pero no ha sido suficiente. Mientras los casos siguen en aumento, es urgente que se refuerce el tema desde lo educativo en los hogares, en los colegios; pero, sobre todo, que se inicie un programa de salud mental serio, donde se identifique y se traten los trastornos de las personas que llegan a cometer esta clase de crímenes y hechos. ¡Ni una más!