Ibagué necesita más gerencia y menos política
Una vez instalado y activado el Gobierno Nacional como renovado el Congreso de la República, sumado al reconocimiento oficial de los movimientos Defensores de la Patria y Pacto Histórico como nuevos partidos políticos; fue el banderazo inicial para las justas regionales donde suele influir directamente lo sucedido a nivel central.
Ejemplo de ello es que hoy en Colombia se habla solo de izquierda y derecha, ambas de corte popular, aunque se insiste en calificarlas como de extremos; pero sin el impacto popular difícilmente habrían logrado lo que alcanzaron electoralmente.
La derecha popular que hoy ostenta el poder político en Colombia, quiere consolidar su presencia regional apostando por la libertad económica, el poder de la familia y la seguridad nacional, entregando avales a quienes comparten los principios fundacionales que hicieron posible su triunfo presidencial. Por otro lado, una oposición fortalecida que sueña con recuperar el poder en 2030 consolidándose desde ahora en los territorios con sus tesis ideológicas de justicia social e igualdad económica, a partir de una tributación progresista o progresiva, como ellos mismos la denominan.
El poder regional, representado en los departamentos y sus capitales, está hoy en su gran mayoría alineado con el nuevo gobierno, es decir, con la nueva derecha popular. Fotografía que también alimenta esa nueva confrontación política territorial, donde se consolidará la gobernabilidad o se perderá espacio frente a los contradictores políticos.
Las justas regionales ya activadas han dejado entrever que los partidos entregarán sus mayores esfuerzos para consolidar fuerzas. Sin embargo, el fenómeno nacional podría demostrarles que la estrategia de jugar exclusivamente desde los partidos y las famiempresas electorales está revaluada. Seguramente volverán a aparecer los “nunca”, como sucedió con la elección presidencial y vicepresidencial.
La elección de los nuevos mandatarios locales, debería darse con la dinámica suficiente para continuar esa profunda transformación política y territorial, dejando atrás aquello que durante años ha impedido avanzar desde las regiones. Será también uno de los propósitos centrales de la Patria Milagro: recuperar el papel de las regiones en el desarrollo nacional.
Para el Tolima, el reconocido desempeño gubernamental y la gobernanza alcanzada por la actual mandataria ponen el listón muy alto para quien aspire a sucederla, sea de su mismo Partido Conservador, Centro democrático o la nueva derecha popular representada en los Defensores de la Patria.
Ibagué está especialmente obligada a dar un giro acentuado hacia una visión metropolitana, a partir de su propio ordenamiento territorial y de una mayor articulación con las dinámicas subregionales y departamentales.
Por ello, Ibagué necesita mirar más allá del panorama meramente político y dejar atrás el individualismo capitalino. Tal vez sea el momento de afirmar que urge una visión gerencial capaz de sinergizar su potencial territorial, y mediante hechos intermunicipales de infraestructura, logística y servicios públicos, consolidar una ciudad metropolitana ganadora y futurista, ahora antes de cumplir su nuevo centenario.
La elección del próximo alcalde para Ibagué, deberá superar los cálculos políticos tradicionales. Ibagué necesita de un gerente ya probado o un arraigado tecnócrata con resultados, capaz de hacer más cosas, en menos tiempo y con menos plata; alguien que proyecte la ciudad y potencie ampliamente sus ventajas y fortalezas territoriales.
La nueva ciudad metropolitana: ¨Ibagué 500 años¨ no se puede conformar con lo mismo, debe buscar algo diferente con alguien extraordinario; que destierre la politiquería y realice una administración por resultados, donde su apuesta para Ibagué sea hacerla grande y próspera. La ciudad necesita ser bien gerenciada y no utilizada; debe ser proyectada con claridad, conocimiento y responsabilidad institucional.
En Ibagué-City, nacimos para cosas mayores ¨Ad maiora nati sumus¨.