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El arroz no es solo un precio: es el futuro productivo del Tolima

Según cifras oficiales del DANE (Encuesta Nacional de Arroz Mecanizado), en el primer semestre de 2025 se sembraron en Colombia más de 417 mil hectáreas de arroz mecanizado, y el Tolima sigue siendo uno de los departamentos protagonistas en área cultivada.
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Adriana Matallana
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15 Feb 2026 - 11:15 COT por Adriana Matallana

Cuando se habla de arroz en el Tolima no se está hablando simplemente de un cultivo. Se está hablando de empleo rural, de economía regional, de identidad productiva y, en muchos casos, del sustento de miles de familias.

Hace pocos días, el Ministerio de Agricultura expidió la Resolución 000043 de febrero de 2026, mediante la cual se establecen condiciones de comercialización y precios de referencia para el arroz paddy verde en el primer semestre del año. La intención es clara: dar estabilidad al productor frente a la volatilidad del mercado.

Es una medida técnica. Pero su impacto es profundamente humano.

Según cifras oficiales del DANE (Encuesta Nacional de Arroz Mecanizado), en el primer semestre de 2025 se sembraron en Colombia más de 417 mil hectáreas de arroz mecanizado, y el Tolima sigue siendo uno de los departamentos protagonistas en área cultivada. Estamos hablando de una actividad que no es marginal: es estructural en nuestra economía rural.

Sin embargo, aquí viene la pregunta que realmente importa:

¿Puede un precio mínimo garantizar el futuro del arroz tolimense?

La respuesta honesta es: no por sí solo.

Un precio puede ofrecer alivio en el corto plazo. Puede evitar que el productor venda por debajo de costos en momentos críticos. Pero la sostenibilidad real del sector no se define únicamente desde la regulación, sino desde la productividad.

Hoy el arroz enfrenta desafíos que no dependen solo del mercado local: costos de insumos, eficiencia en el uso del agua, variabilidad climática, competencia nacional e internacional. En ese contexto, el reto para el Tolima no es únicamente defender precios, sino fortalecer su capacidad productiva.

Y ahí es donde esta coyuntura se convierte en oportunidad.

Si el sector logra aprovechar esta estabilidad temporal para invertir en tecnificación, mejorar rendimientos, fortalecer asociatividad y profesionalizar la gestión en finca, el arroz no solo sobrevivirá a la volatilidad: podrá competir mejor.

El arroz no necesita solo regulación. Necesita visión empresarial.

Porque lo que está en juego no es una cifra en una resolución. Lo que está en juego es si el Tolima quiere seguir siendo potencia arrocera por inercia histórica o por competitividad real.

Las decisiones coyunturales son importantes. Pero el desarrollo sostenible del campo se construye con eficiencia, disciplina productiva y estrategia.

Y esa conversación (más allá de precios) es la que hoy deberíamos estar teniendo como región.

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