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Jueves y viernes santo revelan el sentido profundo de la fe y las tradiciones que los distinguen

La Iglesia Católica explica por qué el jueves y viernes Santo tienen significados distintos que invitan a la reflexión.
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1 Abr 2026 - 9:55 COT por Ecos del Combeima

El significado del jueves y el Viernes Santo dentro de la tradición católica vuelve a tomar relevancia durante la Semana Mayor, una de las celebraciones más importantes para los creyentes. Desde la Iglesia se insiste en que, aunque son días consecutivos, cada uno tiene un sentido espiritual propio que invita a vivir la fe de manera distinta.

De acuerdo con monseñor Orlando Roa Barbosa, el Jueves Santo tiene un carácter profundamente eucarístico y sacerdotal. En esta jornada se conmemora la Última Cena de Jesucristo con sus apóstoles, donde se instituye la eucaristía y el sacerdocio, además del mandamiento del amor, representado en el tradicional lavatorio de los pies.

El prelado explicó que esta celebración recuerda el gesto de humildad de Cristo, quien lavó los pies incluso a Judas Iscariote, como símbolo del amor universal. Asimismo, resaltó que la eucaristía no es una repetición del sacrificio, sino la conmemoración viva de un acontecimiento que representa la salvación para la humanidad.

Además, el Jueves Santo también está marcado por una de las tradiciones más arraigadas entre los fieles: la visita a los siete monumentos, un recorrido por diferentes templos que simboliza el acompañamiento a Jesús en distintos momentos de su pasión, fortaleciendo la oración y la reflexión durante la noche.

Para este día, el llamado de la Iglesia es a orar por los sacerdotes, el obispo y las vocaciones religiosas, destacando la necesidad de fortalecer el camino espiritual en las nuevas generaciones.

En contraste, el Viernes Santo está marcado por el recogimiento, la oración y el sacrificio. Durante esta jornada se conmemora la pasión y muerte de Jesucristo, con actos litúrgicos como el Viacrucis en la mañana y la celebración de la Pasión en la tarde, generalmente a las tres, conocida como la hora de la muerte del Señor.

“Es importante participar no solo en el Viacrucis, sino también en la celebración de la tarde, porque allí se vive con mayor profundidad el sentido del sacrificio”, enfatizó el monseñor.

Además, recordó que el Viernes Santo es día de ayuno y abstinencia, prácticas que buscan fortalecer el espíritu de entrega y reflexión. También hizo un llamado a vivir la jornada en silencio y recogimiento, evitando actividades festivas y dedicando el día completamente a la oración.

De esta manera, la Iglesia invita a los fieles a comprender que el Jueves Santo celebra el amor y la entrega en la Última Cena, mientras que el Viernes Santo conmemora el sacrificio de Cristo en la cruz, dos momentos distintos, pero profundamente conectados en la fe cristiana.