El alto costo de frenar las exportaciones de carne
El Gobierno Nacional anunció su intención de limitar las exportaciones de carne de res con el objetivo de garantizar el abastecimiento del mercado interno y contener posibles presiones inflacionarias.
Para la Asociación Nacional de Instituciones Financieras, ANIF, la evidencia sugiere que la medida no tendría el efecto esperado y sí generaría costos reales.
Los datos entregados por el DANE indican que en enero de 2026, el precio de la carne registró una aceleración anual de 11,7 %, rubro que ha venido mostrando una tendencia alcista y que ha impactado el presupuesto de los hogares.
A esto se suma un positivo dinamismo exportador del sector en el que las exportaciones de carne crecieron un 38,6 % durante 2025, impulsadas en buena medida por la apertura del mercado chino.
El centro de estudios económicos, advirtió que es clave entender el rol del departamento de Córdoba, afectado gravemente por las lluvias en la cadena cárnica nacional.
Según cifras del DANE, el departamento aporta el 9,3 % del total de cabezas de ganado bovino sacrificado en el país, siendo el tercero tras Antioquia (15,6 %) y Meta (10,8 %).
Adicionalmente, Córdoba concentra el 63,3 % del volumen total exportado en kilogramos, seguido de Santander con el 34,5 %, que en conjunto representan el 97,8 % de las exportaciones nacionales. Esta concentración hace que Córdoba sea, paradójicamente, el territorio más expuesto ante una restricción exportadora diseñada precisamente para responder a su crisis climática.
Los datos recientes del Sistema de Información de Precios del Sector Agropecuario, SIPSA, no evidencian una presión alcista en el mercado interno.
En la segunda semana de febrero, fecha en la que comenzaron las graves inundaciones en municipios cercanos a la capital cordobesa, el precio promedio de la carne de res se mantuvo prácticamente estable frente a la última semana de enero, comportamiento que responde en parte a que el abastecimiento al interior del país se sostiene significativamente en otras regiones productoras como Antioquia y Meta.
La estructura del mercado refuerza este argumento y evidencia por qué restringir las exportaciones de carne tendrían un impacto limitado en los precios internos. Del total de 3,2 millones de cabezas sacrificadas en 2025, cerca de 90 mil tuvieron destino de exportación, equivalente al 2,8 % del total. El restante 97,2 % se destinó al mercado local, lo cual evidencia que la dinámica en los precios por esta medida respondería principalmente a dinámicas internas.
Así, la medida de limitar la exportación de carne no solo carecería del beneficio esperado, sino que generaría costos reales.
Para los productores, implicaría perder acceso a mercados que han tomado años consolidar, erosionando la confianza de socios comerciales. Córdoba, con su producción orientada predominantemente al exterior, sería el más perjudicado.
En efecto, la menor rentabilidad del sector desincentivaría la inversión futura, derivando paradójicamente en una menor competitividad, lo cual es un efecto contrario al que persigue el Gobierno