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El ingenioso Hurtado

Tuvieron que pasar casi 30 años para que un gobernante sentara en una misma mesa al gremio de los desarrolladores de construcción, la administración y el IBAL.
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21 Abr 2023 - 10:54 COT por Ecos del Combeima

La culminación del acueducto complementario fue una de las  promesas de campaña del actual alcalde, quien gracias a su ingenio, sumado al  aporte de grandes coequiperos como Erika Palma, gerente del IBAL y Leandro Vera, secretario de Planeación Municipal, ha logrado generar confianza entre los desarrolladores del sector de construcción en la ciudad, permitiendo así el inicio de mesas de trabajo conjunto donde Camacol, en cabeza del líder gremial Veliz Mejía, integró constructoras que le apuestan al desarrollo de nuestra región, invirtiendo en tierras y desarrollando proyectos de vivienda en la zona de expansión del municipio.

El engranaje entre privados y la Alcaldía para sacar adelante el acueducto complementario es algo inédito que evidencia la voluntad mutua para poder beneficiar a los ciudadanos. Lo inédito de este proceso radica enplusvalía en relación a un proyecto de agua potable, porque soluciona el problema del abastecimiento a una parte de la ciudad, donde precisamente se está expandiendo.  

En el sector público, la plusvalía se refiere al aumento en el valor de la tierra y las propiedades que son propiedad del gobierno o que están bajo su control, debido al desarrollo y mejoramiento de la infraestructura pública y los servicios que brinda el Estado en la zona.

Por ejemplo, cuando el gobierno construye carreteras, puentes, hospitales, escuelas o cualquier otra obra pública en una determinada zona, el valor de la tierra y las propiedades ubicadas en esa zona se incrementadebido a los estas obras o servicios reportan unos beneficios. Al medirse la plusvalía, se puede convertir en un impuesto que se cobra a los propietarios de las propiedades afectadas, y de esta manera, se adquieren los recursos para contribuir a los costos de inversión de la infraestructura pública.

Iniciaron elaborando un plan maestro de acueducto,luego pasaron por el Concejo para lograr la aprobación de la modificación al proceso de plusvalía y, continuaron con la reglamentación por parte de la alcaldía. Con una inversión de 18.000 millones de pesos, el proyecto consiste en instalar 7,2 Km de tubería de agua potable conectando los tanques surcon la zona de expansión de Ibagué. 

Tuvieron que pasar casi 30 años para que un gobernante sentara en una misma mesa al gremio de los desarrolladores de construcción, la administración y el IBAL que, dicho sea de paso, se caracteriza actualmente por ser una entidad liderada desde lo técnico y no desde lo ideológico o político, que colabora a ejecutar planes de acción con resultados concretos y que, apoyados en la articulación entre privados y públicos, saldan esa deuda que históricamente se tenía con el municipio. El agua potable para las comunas ocho, nueva y toda la zona de expansión de la ciudad, será una realidad.

Este es un ejemplo que muestra que sí se puede cuando existen verdaderas articulaciones y se gobierna en todo el sentido de la palabra. Gobernar no es hablar y prometer, por el contrario, es ejecutar y hacer que las cosas pasen. Bien por el alcalde, qué lástima que le quede tan poco tiempo porque habría sido maravilloso haber podido integrar de esta misma manera a los demás gremios, sobre todo al de comerciantes e industriales para desarrollar planes que impacten el empleo y el desarrollo económico. Gran reto, pues sabemos que no es fácil lograrlo dada al poco interés de los privados por el desarrollo colectivo, sobre todo, en una ciudad donde los que reinan son los mismos, los que crecen son los mismos y poco importa el crecimiento conjunto. 

Ya lo decía en una anterior columna de opinión, publicada en noviembre del año pasado, que en Ibagué está muy concentrado el mercado del sector terciario entre quienes tienen mayor participación de mercado y mayores ingresos operacionales, es decir, los de siempre siguen siendo los que crecen y reportan mayores ingresos y participación de mercado, con poco desarrollo y crecimiento de la mayoría de empresas pertenecientes al sector.

Siendo que el 84% de nuestro tejido empresarial pertenece al sector terciario, la estrategia debería ir enfocada a desconcentrar esta participación y hallar condiciones para lograr el desarrollo y crecimiento de las empresas que componen el mismo. Finalicé diciendo que, si la mayoría de las empresas registradas en nuestra ciudad pertenecen al sector terciario y, la mitad desarrollan la actividad de Comercio al por mayor y al por menor, todos los esfuerzos deberían estar dirigidos a potencializar las empresas que pertenecen a este sector, de tal forma que se pueda garantizar una mejor y sana competencia y los ingresos no se queden en unos pocos que suelen ser los mismos de siempre.

Lo anterior, es lo que llamaría los mangos bajitos, pues ya sabemos que el proceso de atracción de inversión es más complejo, aún no tenemos una API operando como debe ser y, los ingresos turísticos tienen un enorme punto de fricción representado en el aeropuerto Perales que, bajo el actual Gobierno Nacional, difícilmente se superará. 

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