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28 de abril, un año de estallido social

Sería desastroso para nuestra sociedad tener que volver a soportar una situación de estas; así que indistintamente de la motivación que tenga para salir a protestar, espero lo haga de manera pacífica.
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Javier Pérez / Ecos del Combeima
28 Abr 2022 - 6:32 COT por Ecos del Combeima

Se tiene previsto para hoy, 28 de abril, una nueva jornada de protestas y manifestaciones, en conmemoración al estallido social que inició por esta misma época para el año 2021. Diferentes organizaciones están convocando marchas en algunas ciudades del país; no obstante, la gran movilización que se pretende hacer, se realizaría este domingo 1º de mayo, aprovechando también, la celebración del día del trabajo.

Recordemos que el año pasado, el país se movilizó masivamente para demostrar su inconformismo con el Gobierno Nacional  y las medidas tributarias que tomó en su momento, así como el proyecto de ley que reformaba el actual sistema General de Seguridad Social en Salud.

Hoy, el panorama no es muy diferente, salvo que no está en trámite reforma tributaria alguna, sí continúan los problemas de fondo que tiene el país: los 17 millones de colombianos que no tienen acceso a las tres comidas diarias y que según en el Dane se encuentran pobreza monetaria extrema, una informalidad del 62% de la población económicamente activa, cerca de 3 millones de desempleados y según las centrales de trabajadores, se suma el incumplimiento permanente de los acuerdos laborales y las convenciones colectivas en el sector público y privado, sin que se haga la convocatoria por parte del Gobierno Nacional, de la comisión de concertación con las recomendaciones que le han hecho internacionalmente.

Sin duda, todos tenemos el derecho constitucional de salir a protestar, marchar o hacer movilizaciones; sin embargo, personalmente me preocupa que se repita la historia del año anterior, pues fueron dos meses en los que se mantuvo en vilo al país, arrojando perdidas de todo tipo. Según los Ministerios de Hacienda y de Defensa, Human Rights Watch y diversas ONG, el resultado de los paros, junto con los bloqueos y demás actividades fue de: 66 muertos, 1108 personas heridas, 114 personas desaparecidas, más de 60 casos de violencia sexual y alrededor de 3 mil millones de dólares de descalabro económico que se tradujo en cierre de empresas, puestos de trabajo, inflación, etc.

¡por favor!, sería desastroso para nuestra sociedad tener que volver a soportar una situación de estas; así que indistintamente de la motivación que tenga para salir a protestar, espero lo haga de manera pacífica, sin vandalismos, sin dañar los bienes de uso público, sin dañar los establecimientos comerciales y la propiedad privada en general. Ya es tiempo, además de ser suficiente, que cada conflicto se quiera resolver utilizando la violencia. La violencia, solo deja dolor, resentimiento, odio y más violencia.

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Las ventas de televisores, por su parte, podrían superar los $4 billones en el año, con 2,5 millones de unidades, un récord histórico para Colombia.

Aquí está el nudo del problema y la razón por la que nadie en el gobierno habla de esto: el cerdo barato funciona como amortiguador de la inflación.

JM podría ser hoy el hombre más entusiasta de la tierra, no solo por su papel de fórmula vicepresidencial, sino por la oportunidad de servirle a todo un país; ese mismo que ha soñado de mil maneras y al cual ha dedicado buena parte de su vida.

Lo preocupante es que el estancamiento exportador también limita el crecimiento económico. Las exportaciones no son únicamente una cifra comercial. Son una medida de productividad, innovación, sofisticación empresarial y competitividad internacional.

Además de su actividad política, la cual pareciera haberse debilitado a raíz de estas denuncias, Orozco y Martínez tienen algo en común: han optado por el silencio frente a las acusaciones.

Lo que no resulta tan normal, es que esos cambios ocurran de manera tan abrupta que terminan pareciendo más una estrategia de mercadeo político que una convicción genuina.

Las medidas cautelares adoptadas por el Consejo de Estado, en el estudio de la demanda contra el decreto mediante el cual se fijó el salario mínimo para el año 2026, solo confirman una cosa: la ligereza que ha caracterizado a este gobierno cuando de sustentar legalmente sus actuaciones se trata.

¿Cómo es posible que, a pesar de contar con presupuestos, políticas y documentos que advierten sobre la importancia de tomar medidas, aún no tengamos campañas bien estructuradas para reducir el consumo de agua?

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