Pasar al contenido principal
Econoticias y Eventos
Opinión
COMPARTIR
Se ha copiado el vínculo

¡A vacunarse!

Tomar la decisión de no vacunarse es irresponsable, no solo consigo mismo, sino con su entorno.
Imagen
Crédito
Suministrada
5 Ago 2021 - 7:42 COT por Ecos del Combeima

Llevamos año y medio desde que el COVID llegó a nuestras vidas y la pesadilla no termina. La Red Na-cional de Vigilancia Genómica liderada por el Instituto Nacional de Salud, la Unidad de Vigilancia Genómi-ca del Laboratorio de Salud Pública de Bogotá y el laboratorio Gencore; confirmaron que la variante del COVID - 19 denominada Delta, ya está en el país.

En varios países de Europa y Asia, han tenido que recurrir de nuevo al confinamiento para frenar esta  versión del corona virus que es más contagiosa, toda vez que,  las personas que se infectan con ella, de acuerdo con los estudios, tienen dos veces más posibilidad de ser hospitalizadas que quienes se conta-gian con otras variantes. De hecho, la Organización Mundial de la Salud (OMS) asegura que ya hace pre-sencia en más de 120 países y amenaza con ser la forma predominante del Sars-CoV-2 en todo el planeta.

Ante este panorama, se hace indispensable que el proceso se vacunación continúe y se fortalezca. En nuestro país, hasta el 30 de julio se habían aplicado 25’641.086 dosis de vacunas contra covid-19, que representan el 86,5% de la cantidad que ha sido distribuida en todas las regiones; es decir,  que  11’457.631 personas ya tienen sus dosis completas de las diferentes marcas que existen y que correspon-den al 32,7% de la meta propuesta de vacunar al 70% de la población, o sea , a 35 millones de colombia-nos.

No obstante, todavía existen personas incrédulas que no quieren vacunarse, creyendo en todo tipo de es-peculaciones que circulan por las redes sociales y que son desvirtuadas constantemente por científicos y autoridades sanitarias que resaltan la importancia de hacerse inmunizar contra el virus,  ya que reduce las posibilidades de contagios y de agravarse en caso de adquirirlo.

Tomar la decisión de no vacunarse es irresponsable, no solo consigo mismo sino con su entorno; por cuan-to se le quita la oportunidad al país de frenar la propagación del virus y sus variantes, y por ende, la de recuperar y reactivar la economía de nuestra sociedad. 

Nota: Ojalá, tuviéramos vacuna contra la violencia. Lo sucedido hace un par de días en el estadio el Cam-pín, demuestra que buena parte de nuestra sociedad tiene una marcada inclinación hacia la violencia. Ese accionar colérico que se veía en las imágenes, no debe pasarse por alto y debe ser abordado por parte de las instituciones de salud, porque las consecuencias del COVID, las económicas y demás, han causado consecuencias serias en la población.

También te puede interesar estas columnas

Debo confesar algo con toda la honestidad del mundo: cuando empezaron a hablar de las APPA en el Tolima, yo también tuve que googlear.

Colombia arrancó un nuevo ciclo político esta semana. Pero hay otro tema y realidad que no espera y en el que debemos tomar acción.

Con la posesión del nuevo Gobierno Nacional comienza también la construcción del Plan Nacional de Desarrollo como el instrumento de política pública más importante para orientar el rumbo económico y social del país durante los próximos cuatro años.

En medio de todas las locuras que aquí suceden, realmente somos unos afortunados, pues una vez más se demostró que Colombia es un país de instituciones fuertes y sólidas.

Ha pasado más de un mes y por el momento, no conocemos la voz de la nueva directora de Espacio Público, ni las estrategias con las que la ya no tan nueva funcionaria debe enfrentar dicha problemática, que como dije anteriormente, pareciera reducirse solamente a la ocupación de la mal llamada “calle bonita”.

Le pido a Dios, que me acompañe en esta tarea y que pueda hacer todo de sí, en beneficio de mi país. Y como dicen en la linda tierra que me acogió cuatro años, “arrieros somos y en el camino nos vemos”.

Las medidas cautelares adoptadas por el Consejo de Estado, en el estudio de la demanda contra el decreto mediante el cual se fijó el salario mínimo para el año 2026, solo confirman una cosa: la ligereza que ha caracterizado a este gobierno cuando de sustentar legalmente sus actuaciones se trata.

¿Cómo es posible que, a pesar de contar con presupuestos, políticas y documentos que advierten sobre la importancia de tomar medidas, aún no tengamos campañas bien estructuradas para reducir el consumo de agua?

Hemos sido engañados, por altos estamentos nacionales quienes desconocen y pretenden minimizar las grandes falencias de este “antisistema de salud” fundamentado sobre la intermediación financiera.