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¿En el Tolima tenemos palabra?

Se ha dado cuenta que, en los negocios, en la política y en el trabajo para muchas personas resulta fácil decir “yo no recuerdo haber dicho eso” o “si no quedó escrito no es así”. Por: Diego Jiménez.
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28 Jul 2021 - 8:21 COT por Ecos del Combeima

Cada quien está en su derecho de obviar compromisos que asumió en el pasado o de atribuirse éxitos de los cuáles no fue partícipe, pero estas personas ¿se están dando cuenta qué tipo de marca personal están construyendo?

En los negocios se ha vuelto habitual prometer mucho y si no se cumple la culpa es de la pandemia. El liderazgo basado en el desespero ha roto relaciones y algunas compañías o directivos han puesto en juego su buen nombre por no hacer honor a su palabra.

En la política, reiteradamente somos testigos de las promesas que los gobernantes echan para atrás a los pocos meses de ser elegidos. De ahí, los resultados en las encuestas de percepción sobre la clase política colombiana.

En las relaciones interpersonales o cotidianidad del trabajo también es importante la palabra y la reputación. Algunas veces, nos preocupamos más por el protagonismo ante ciertas personas y asumimos compromisos sin identificar si lo que estamos diciendo lo vamos a hacer al pie de la letra o no.  

Si hoy aspiramos a ocupar mejores roles en el futuro, no podemos olvidar que todos los días estamos construyendo marca personal. Está comprobado que el cerebro recuerda más lo negativo que lo positivo, y si normalízamos la falta de palabra, debemos saber que la reputación nos pasará cuenta de cobro.


Diego F. Jiménez A
Gerente Agencia Informa
Consultor en comunicaciones y publicidad

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Esa es la realidad de nuestra sociedad que no sale en los comerciales de televisión. La que celebra con palabras pero no protege con hechos. La que aplaude la maternidad el segundo domingo de mayo y la ignora los otros 364 días del año.

Pero más allá de las cifras, lo verdaderamente importante es entender el enorme valor estratégico que empieza a adquirir el turismo para el desarrollo regional.

Por todo eso resulta fundamental articular el ordenamiento territorial del departamento mediante el POD y las directrices de ocupación del suelo, permitiendo soportar transporte carretero, férreo y aeroportuario.

Hoy cuando el país lo despide con palabras generosas, incluso de parte de varios de sus contradictores y de personajes como el presidente Petro, con quien tuvo profundas diferencias, es preciso mencionar que la historia política colombiana deberá recordarlo como un estadista influyente, preparado y determinante, que le hará mucha falta al país.

Qué bonito hablar de justicia, equidad y seguridad; de estrategias de mano dura o de acuerdos de paz.

En ciudades como Ibagué, donde el movimiento económico se siente en la calle todos los días, es común escuchar que aquí la gente trabaja duro.

Le pido a Dios, que me acompañe en esta tarea y que pueda hacer todo de sí, en beneficio de mi país. Y como dicen en la linda tierra que me acogió cuatro años, “arrieros somos y en el camino nos vemos”.

Las medidas cautelares adoptadas por el Consejo de Estado, en el estudio de la demanda contra el decreto mediante el cual se fijó el salario mínimo para el año 2026, solo confirman una cosa: la ligereza que ha caracterizado a este gobierno cuando de sustentar legalmente sus actuaciones se trata.

¿Cómo es posible que, a pesar de contar con presupuestos, políticas y documentos que advierten sobre la importancia de tomar medidas, aún no tengamos campañas bien estructuradas para reducir el consumo de agua?

Hemos sido engañados, por altos estamentos nacionales quienes desconocen y pretenden minimizar las grandes falencias de este “antisistema de salud” fundamentado sobre la intermediación financiera.