Pasar al contenido principal
Econoticias y Eventos
Opinión
COMPARTIR
Se ha copiado el vínculo

Orden, prevención y acción

Exigir o hacer críticas constructivas no es hacer oposición, es nuestro deber como ciudadanos.
Imagen
Crédito
Javier Pérez / Ecos del Combeima
10 Ene 2021 - 19:35 COT por Ecos del Combeima

Las últimas semanas he observado con interés como el orgullo y sentido de pertenencia por nuestra región se ha vuelto tangible. En algo tan sencillo como mantener los colores que representan nuestra ciudad damos los primeros pasos para hacer de nuestra región un motor económico. Atrás queda la idea de que en el Tolima no hay nada que hacer, tiempos en que el Tolima nos daba todo, solo para después haber una fuga de cerebros. Somos bastantes los que hemos decidido hacer de nuestra región una fortaleza económica. Somos bastantes los que nos llena de orgullo trabajar por nuestra región que nos ha dado todo. 

En un momento tan delicado económico y social, es la resiliencia del sector privado y el trabajo en conjunto con entidades gubernamentales una posible solución para una crisis que ningún país occidental ha podido contener. El interés y las demandas que está mostrando la población hacia la situación actual es una herramienta para nuestra democracia, atrás quedaron los años de indiferencia. Les aseguro que de haber estado todas las voces independientes que hacen veeduría, el desastre de los escenarios deportivos no habría pasado. Exigir o hacer críticas constructivas no es hacer oposición, es nuestro deber como ciudadanos. Es alarmante que ya vamos en la segunda alcaldía después de ese desfalco y no hayamos podido darle solución. 

Exigir el cumplimiento del plan de gobierno dado la coyuntura del COVID es difícil, sin embargo, nunca había sido más necesaria la inversión en infraestructura en pro de la economía naranja. Fue la bandera de plan de gobierno de varios alcaldes, pero en este momento en el que estamos confinados ni siquiera nos sirve la red eléctrica. Lo he escrito con anterioridad, la economía naranja si puede funcionar y sería un acelerador para la economía. Pero para esto necesitamos una infraestructura que carecemos y en la cual no se ha invertido. 

Con la mayoría de la ciudad confinada necesitamos ideas, creatividad y aún más importante: soluciones. La economía no puede seguir desmoronándose. En una región con tantas riquezas, como es que 1 de cada 5 personas ha racionado comidas, esto es escandaloso. Dependemos del apoyo local que proteja nuestra economía, después de meses de mesas de trabajo es hora de ejecutar. No podemos retroceder todavía más en factores económicos. 

En Ibagué el desarrollo se ve contenido por estudios, muchas ideas, pero poca ejecución. Es excesivo el tiempo que se están tomando los estudios en una ciudad con necesidad de inversión en todos los sectores. Dónde hay que estudiar incluso el mantenimiento de los semáforos. La empresa privada intenta mantener a flote la economía, pero hay que pedirle al gobierno orden, prevención y acción. 

Las ganas de trabajar en pro de la región no pueden quedarse solo en deseos debe ir de la mano con las entidades municipales y las secretarias de gobierno. Es difícil encontrar algún otro momento en la historia en que gobernación, alcaldías y demás entidades gubernamentales fueran manejadas por la misma afiliación política. Por ende, es sorprendente la pobre coordinación que ralentiza el crecimiento, en una economía en la que el sector privado le sobra pujanza.

También te puede interesar estas columnas

Esa es la realidad de nuestra sociedad que no sale en los comerciales de televisión. La que celebra con palabras pero no protege con hechos. La que aplaude la maternidad el segundo domingo de mayo y la ignora los otros 364 días del año.

Pero más allá de las cifras, lo verdaderamente importante es entender el enorme valor estratégico que empieza a adquirir el turismo para el desarrollo regional.

Por todo eso resulta fundamental articular el ordenamiento territorial del departamento mediante el POD y las directrices de ocupación del suelo, permitiendo soportar transporte carretero, férreo y aeroportuario.

Hoy cuando el país lo despide con palabras generosas, incluso de parte de varios de sus contradictores y de personajes como el presidente Petro, con quien tuvo profundas diferencias, es preciso mencionar que la historia política colombiana deberá recordarlo como un estadista influyente, preparado y determinante, que le hará mucha falta al país.

Qué bonito hablar de justicia, equidad y seguridad; de estrategias de mano dura o de acuerdos de paz.

En ciudades como Ibagué, donde el movimiento económico se siente en la calle todos los días, es común escuchar que aquí la gente trabaja duro.

Le pido a Dios, que me acompañe en esta tarea y que pueda hacer todo de sí, en beneficio de mi país. Y como dicen en la linda tierra que me acogió cuatro años, “arrieros somos y en el camino nos vemos”.

Las medidas cautelares adoptadas por el Consejo de Estado, en el estudio de la demanda contra el decreto mediante el cual se fijó el salario mínimo para el año 2026, solo confirman una cosa: la ligereza que ha caracterizado a este gobierno cuando de sustentar legalmente sus actuaciones se trata.

¿Cómo es posible que, a pesar de contar con presupuestos, políticas y documentos que advierten sobre la importancia de tomar medidas, aún no tengamos campañas bien estructuradas para reducir el consumo de agua?

Hemos sido engañados, por altos estamentos nacionales quienes desconocen y pretenden minimizar las grandes falencias de este “antisistema de salud” fundamentado sobre la intermediación financiera.