Pasar al contenido principal
Econoticias y Eventos
Opinión
COMPARTIR
Se ha copiado el vínculo

Opinión: Acción para la recuperación

Necesitamos acciones de activación y aceleración concretas que se den en la práctica y en tiempos record, el mediano y largo plazo serán otro futuro, el futuro en el que tenemos que trabajar es en este, en el inmediato.
Imagen
Crédito
Suministrada
31 Mayo 2020 - 9:27 COT por Ecos del Combeima

Los planes de desarrollo del departamento del Tolima, del municipio de Ibagué y de la gran mayoría de los otros municipios ya están aprobados. Son cartas de navegación y colocación de inversiones públicas que apuntan a desarrollar temas de infraestructura, desarrollo agropecuario, educación, salud, economía, medio ambiente, temas sociales y otros de importancia. Lastimosamente veo una línea de pensamiento normal en la mayoría de los mandatarios, veo como si muchos no entendieran la grave crisis económica y social que se avecina, no veo acciones contundentes en temas de desarrollo económico y reactivación de la economía.

El tema de salud pública es de vital importancia, pero el tema social y económico se convierte en la bomba de tiempo que amenaza nuestro territorio, mientras los micro y pequeños empresarios a quienes se debe apoyar, ruegan por trabajar y tratan de no despedir empleados por que no tienen como más sostenerlos, la tramitología del estado a paso de tortuga, trata de implementar los llamados protocolos para que de manera gradual inicien labores en sus empresas.

¿Para qué diagnósticos, discursos y columnas que no aportan soluciones de corto plazo?, ¿para que reuniones virtuales que no pasan de la retórica de los sabios locales a acciones concretas para agilizar la apertura del motor que impulsa la economía?, ¿para que ofrecer a nuestros empresarios ilusiones y paños de agua tibia, enmascarados en capacitaciones virtuales y programas de ayuda que nada harán para impedir el cierre de sus establecimientos?, eso es como orar al lado del condenado a muerte mientras llega su hora.

Es necesario entrar ya a la acción, alistar en tiempo récord los proyectos de inversión que den vida a los Planes de Desarrollo, para activar las inversiones del estado, es necesario la articulación con gremios y cámaras de comercio, para mover la economía y generar empleo.

Necesitamos acciones de activación y aceleración concretas que se den en la práctica y en tiempos record, el mediano y largo plazo serán otro futuro, el futuro en el que tenemos que trabajar es en este, en el inmediato, en el que ayude a contener el hambre y la crisis silenciosa que estamos viviendo. Las formulas de “Economía Colaborativa” son para aplicar ya, la integración social y la activación del autoempleo deben ser inmediatas, los programas de formalización quedarán para más adelante, ahora la economía debe ser de supervivencia, todo es cuestión de humanidad y la mejor forma es aplicar de manera dialéctica y pragmática “EL HACER”.

También te puede interesar estas columnas

El sector agropecuario colombiano enfrenta este año un entorno complejo, marcado por una combinación de oportunidades y presiones que no se pueden ignorar si pensamos en el futuro productivo de regiones como el Tolima.

¿Ibagué está dispuesta a recuperar el control institucional o si seguirá permitiendo que la fragmentación y la improvisación definan su destino?

El reciente ascenso del Tolima en los índices de competitividad no es un accidente estadístico, refleja toda una articulación institucional, un liderazgo sectorial y un sector privado dinámico que comienza a recoger frutos.

El fenómeno tiene efectos específicos. En primera medida, un chisme erosiona la confianza institucional y la personal. Cualquier decisión pública, como por ejemplo la puesta en marcha de una obra, la ejecución de un contrato o una medida de seguridad puede quedar atrapada en una tormenta digital antes de ser explicada.

La decisión más importante en marzo, mayo y junio de 2026 es elegir pensando en nuestra institucionalidad y democracia, que ha sido la más antigua y solida de Latinoamérica y respetar, así no nos gusten, esos pesos y contrapesos, y mejorar esta institucionalidad para que nunca más alguien abuse de ella o termine proponiendo constituyentes amañadas, para gobernar a su antojo. 

Las medidas cautelares adoptadas por el Consejo de Estado, en el estudio de la demanda contra el decreto mediante el cual se fijó el salario mínimo para el año 2026, solo confirman una cosa: la ligereza que ha caracterizado a este gobierno cuando de sustentar legalmente sus actuaciones se trata.

Hoy la situación no solo no mejora, sino que se agrava, y la comercialización del arroz se vuelve cada vez más pesada y más injusta para el agricultor tolimense.

¿Cómo es posible que, a pesar de contar con presupuestos, políticas y documentos que advierten sobre la importancia de tomar medidas, aún no tengamos campañas bien estructuradas para reducir el consumo de agua?

Hemos sido engañados, por altos estamentos nacionales quienes desconocen y pretenden minimizar las grandes falencias de este “antisistema de salud” fundamentado sobre la intermediación financiera.