Sembrar en Colombia se volvió un acto de valentía… o de terquedad campesina, que para el caso es casi lo mismo. Hace unos años uno sembraba con esperanza; hoy muchos siembran con calculadora en una mano y rosario en la otra.
La fórmula está hecha, y mientras Paloma aporta identidad política clara y coherencia con el proyecto del uribismo, Oviedo introduce matices, diversidad y un intento de modernización y suavidad del discurso de la derecha que no lograron hacer ni Claudia López ni Sergio Fajardo en sus dos aspiraciones.
El Tolima vuelve a tener una oportunidad perdida hace 8 años, pero urge definir si quiere aprovecharse del Régimen Franco como el instrumento más eficaz, para estructurar plataformas productivas orientadas a la exportación.
Los sueños, las ideas, pero sobre todo las necesidades, no tienen color político. Si esa pudiera ser la lógica de nuestros congresistas, se le haría honor a la voluntad del Dios pueblo.
Le pido a Dios, que me acompañe en esta tarea y que pueda hacer todo de sí, en beneficio de mi país. Y como dicen en la linda tierra que me acogió cuatro años, “arrieros somos y en el camino nos vemos”.
¿Cómo es posible que, a pesar de contar con presupuestos, políticas y documentos que advierten sobre la importancia de tomar medidas, aún no tengamos campañas bien estructuradas para reducir el consumo de agua?
Hemos sido engañados, por altos estamentos nacionales quienes desconocen y pretenden minimizar las grandes falencias de este “antisistema de salud” fundamentado sobre la intermediación financiera.