Entre Barreto, Orozco y Molina: la disputa que sacude al barretismo por la Gobernación del Tolima
Aunque Óscar Barreto Quiroga parece acercarse cada vez más a una eventual candidatura a la Gobernación del Tolima, dentro del propio barretismo persisten señales de incertidumbre. El mensaje que el exsenador entregó recientemente a sus seguidores, en el que aseguró que será gobernador si cuenta con su respaldo y con la voluntad de Dios, contrasta con la continuidad de otros precandidatos de su sector que todavía se mueven políticamente con miras a las elecciones regionales.
Entre los nombres que continúan apareciendo en el escenario están Ricardo Orozco, exgobernador del Tolima, y Giovanny Molina, diputado y expresidente de la Asamblea Departamental. Según el análisis político conocido, ambos siguen haciendo campaña, mientras Barreto habría señalado en una reunión realizada en Chaparral que todavía deben desarrollarse otros encuentros antes de tomar una decisión definitiva sobre quién representará al sector en la contienda.
La situación tendría además otro ingrediente: las diferencias alrededor de quién debería ser el candidato del barretismo y la relación política con la actual gobernadora Adriana Magali Matiz. De acuerdo con el análisis, Matiz tendría como carta dentro de ese sector a Fernando Borja, mientras que Barreto habría contemplado anteriormente a Ricardo Orozco. Esta situación explicaría parte de la encrucijada política en la que se encontraría el máximo dirigente del barretismo.
Una de las hipótesis planteadas es que Barreto estaría buscando contener el liderazgo de Matiz y evitar que la organización termine fragmentándose o estableciendo alianzas con otras fuerzas políticas. No obstante, en el mismo análisis se sostiene que la gobernadora no tendría entre sus planes romper con Barreto ni con el grupo político que este lidera desde hace más de 16 años.
En ese escenario, la eventual candidatura de Barreto tendría un efecto de unidad dentro de su organización. Aunque para el propio exsenador podría resultar más conveniente no asumir nuevamente una campaña electoral, su presencia como candidato permitiría, según esta lectura, mantener alrededor de un mismo proyecto a los diferentes sectores del barretismo y reducir las posibilidades de una fractura interna.
Por ahora, la principal señal de ambigüedad es que Barreto deja abierta públicamente la posibilidad de ser candidato, pero no realiza una oficialización y, al mismo tiempo, otros dirigentes de su sector continúan promocionando sus nombres. Por eso, mientras Ricardo Orozco, Giovanny Molina y los demás precandidatos no retiren sus aspiraciones, resulta prematuro dar por definida la candidatura.
Sin embargo, el escenario político parece conducir cada vez más hacia el nombre de Óscar Barreto. La decisión final dependerá de las conversaciones internas del barretismo, de su relación con la Gobernación y de las condiciones personales y políticas que rodeen al exsenador.
Por ahora, la frase “si ustedes quieren que yo sea su próximo gobernador” funciona más como una señal de intención que como una proclamación oficial de candidatura.