La apuesta de Aranda: infló a Carlos E. Osorio en Ibagué y dejó sin curul a Carolina Hurtado
En una de las contiendas más reñidas por la Cámara de Representantes en el Tolima, la sexta curul terminó en manos del congresista Carlos Edward Osorio Aguiar, quien logró salvarse de una temida derrota electoral gracias a una votación que creció de forma considerable en Ibagué.
Detrás de ese repunte estuvo la estrategia política de la administración municipal de Ibagué, que decidió concentrar buena parte de su capital burocrático y político en la candidatura de Osorio, dejando 'coja' la campaña de Carolina Hurtado Barrera, hermana del exalcalde Andrés Hurtado.
De acuerdo con el reporte de la Registraduría Nacional del Estado Civil, con el 98,03% de las mesas escrutadas, Osorio obtuvo 24.563 votos en Ibagué, resultado que le permitió conservar su escaño en la Cámara Baja con un resultado que superó con creces lo logrado por el representante hace cuatro años en la capital del Tolima cuando sacó en el municipio unos 6.692 apoyos.
La votación del representante del Centro Democrático creció con fuerza en la capital tolimense, donde distintos sectores políticos coinciden en que el respaldo de la alcaldesa Johana Aranda y de su círculo más cercano terminó siendo determinante para inclinar la balanza.
En los pasillos de la política local era bien sabido que la orientación desde la Alcaldía a contratistas y funcionarios cercanos era respaldar la candidatura de Osorio. Incluso, según varios testimonios, personas que inicialmente habían sido invitadas a apoyar la aspiración de Carolina Hurtado habrían recibido posteriormente indicaciones para sumarse a la campaña del congresista uribista.
El movimiento terminó golpeando directamente al llamado “hurtadismo”, que llegaba a estas elecciones con la intención de llevar a la Cámara a Carolina Hurtado, hermana del exmandatario de Ibagué.
La disputa electoral estuvo atravesada además por la ruptura política entre Andrés Hurtado y la alcaldesa Johana Aranda, quien llegó al poder con el respaldo del exalcalde pero terminó tomando distancia de su antiguo mentor político.
Con el paso de los meses, la mandataria comenzó a realizar cambios en el gabinete y en entidades descentralizadas que afectaron directamente a varias figuras cercanas al exalcalde, lo que fue interpretado como una reconfiguración del poder al interior de la administración.
El distanciamiento se profundizó tras unas declaraciones públicas de Hurtado en un evento en el que, utilizando una referencia bíblica, afirmó que las mujeres que no cuidaban lo que habían construido eran “tontas”, comentario que muchos interpretaron como una indirecta dirigida a la alcaldesa.
Desde entonces, la relación entre ambos sectores terminó fracturándose. Y en las elecciones al Congreso esa ruptura tuvo su capítulo más visible: mientras el exalcalde intentaba impulsar a su hermana, la estructura política de la administración municipal terminó fortaleciendo a su principal contendor.
Al final, la apuesta de Aranda surtió efecto. La votación de Osorio creció lo suficiente para quedarse con la última curul del Tolima en la Cámara de Representantes, dejando al proyecto político del hurtadismo sin uno de los objetivos que se había trazado para estas elecciones.