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Cuidemos el Cañón del Combeima

Desde luego, frente al tema ambiental también la Alcaldía debe actuar con celeridad. ¿Cuándo fue la última visita de Espacio Público a la zona del Cañón del Combeima? ¿Cómo así que hay personas invadiendo estos sectores sin que nadie diga o haga nada?
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26 Jul 2026 - 9:17 COT por Juan Manuel Díaz Borja

Aproximadamente entre 2.000 y 3.000 personas visitan el Cañón del Combeima en un solo día de fin de semana en Ibagué. No es para nada extraño y ojalá fueran muchas más, pues los campesinos de esta zona de gran afluencia turística viven y dependen de que propios y extraños visiten sus restaurantes, compren sus productos y disfruten de los atractivos que ofrece el sector, entre los que se destacan paraderos, cabañas, glampings, entre otros. Todo perfecto hasta ahí.

El problema es que, en los últimos días, Olga Lucía Alfonso, directora de Cortolima, manifestó algunos desacuerdos respecto al control del impacto ambiental que debería ejercer la administración municipal, no solo en materia de recolección de residuos sólidos, sino también frente a las posibles afectaciones a la cuenca hídrica que surte de agua a más del 80 % de los barrios de la capital tolimense. Además de que algunos restaurantes de la zona están permitiendo que sus comensales se sienten alrededor del río e incluso pongan ollas y dejen basura allí, también se estarían presentando procesos de minería de arrastre de manera fraudulenta. Dentro de lo manifestado por Alfonso, también se encuentra que la situación ha llegado a ser tan compleja que la entidad que dirige le ha abierto más de 300 procesos sancionatorios al IBAL por estas razones, acumulando multas que superan los 8.000 millones de pesos.

Y es que, además de ese debate ambiental, que debería encender las alarmas, especialmente en la clase política de la ciudad y en el Concejo Municipal, también se han conocido quejas sobre el caos de movilidad que presenta la vía hacia Villarestrepo, máxime cuando este corredor es utilizado permanentemente por personas que practican ciclismo, quienes en reiteradas ocasiones han resultado afectadas por conductores imprudentes. Por esa razón, y en busca de soluciones, algunos han solicitado la implementación de un pico y placa similar al que funciona en la vía Murillo-Manizales, lo cual, a mi modo de ver, resulta exagerado y constituye una solución simplista para un problema que requiere otro tipo de medidas por parte de la administración municipal.

Por ejemplo, y teniendo en cuenta que existe un déficit de agentes de movilidad en la ciudad, según lo dicho por la alcaldesa días atrás en la cabina de Ecos del Combeima, frente a este tema surge una pregunta: ¿por qué no pensar en estudiantes practicantes o incluso en los paleteros, a quienes la administración municipal les prometió hace un tiempo capacitarlos y brindarles una oportunidad laboral?

Desde luego, frente al tema ambiental también la Alcaldía debe actuar con celeridad. ¿Cuándo fue la última visita de Espacio Público a la zona del Cañón del Combeima? ¿Cómo así que hay personas invadiendo estos sectores sin que nadie diga o haga nada?

A Dios gracias, en materia de seguridad no ha ocurrido nada que lleve a la gente a desistir de visitar el Cañón del Combeima, tal y como ha venido sucediendo en Chucuní, donde pareciera que es tierra de nadie, porque no se consigue un policía ni para un remedio.

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