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Tres años de café, ciencia y transferencia social en la Universidad del Tolima

A lo largo de estos tres años, el Laboratorio de Cafés Especiales ha contribuido no solo al análisis y al mejoramiento de la calidad del café, sino también a la generación de capacidades en productores, estudiantes, egresados y comunidades.
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22 Mar 2026 - 18:03 COT por Ecos del Combeima

Por: Jonh Jairo Méndez Arteaga

Si tuviera que recordar los momentos en los que una taza de café ha acompañado mi vida, seguramente encontraría en ellos una parte importante de mi historia personal y profesional. Y no se trata de un lugar común ni de una exaltación romántica de la bebida: en Colombia, y de manera especial en el Tolima, el café es memoria colectiva, cultura productiva, identidad territorial y sustento de miles de familias campesinas. Hablar de café es, en el fondo, hablar del país profundo, del trabajo silencioso del campo y de las posibilidades de construir un futuro desde nuestras raíces.

Por eso, al conmemorar los tres años del Laboratorio de Cafés Especiales de la Universidad del Tolima, no celebramos únicamente la existencia de una infraestructura técnica ni el éxito de una iniciativa institucional; celebramos, sobre todo, la convicción de que la universidad pública debe poner el conocimiento al servicio de la sociedad y que la investigación solo adquiere pleno sentido cuando logra incidir de manera concreta en la transformación de los territorios.

Este laboratorio, creado en el marco de un proyecto financiado por el Sistema General de Regalías (SGR) mediante una convocatoria pública abierta y competitiva, representa justamente esa apuesta. Su consolidación ha permitido articular la ciencia, la innovación, la formación y la extensión con las necesidades reales del sector cafetero regional. En una región con enorme vocación agroproductiva como la nuestra, contar con un espacio de esta naturaleza demuestra que la universidad puede y debe actuar como puente entre el saber académico y las dinámicas económicas, sociales y culturales de la comunidad.

A lo largo de estos tres años, el Laboratorio de Cafés Especiales ha contribuido no solo al análisis y al mejoramiento de la calidad del café, sino también a la generación de capacidades en productores, estudiantes, egresados y comunidades. Ha acompañado procesos productivos, ha fortalecido ejercicios de formación especializada y ha hecho posible que el café del Tolima dialogue con estándares nacionales e internacionales de calidad. De igual manera, ha respaldado iniciativas tan significativas como Guadaleja, la marca de café de la Universidad del Tolima, construida como una expresión concreta de la articulación entre conocimiento, emprendimiento y valor agregado territorial.

En este punto conviene subrayar algo esencial: la transferencia de conocimiento no puede entenderse como una relación unidireccional en la que la universidad “entrega” saberes a una comunidad pasiva. Por el contrario, se trata de un proceso de construcción conjunta, de diálogo de saberes, de reconocimiento mutuo entre el conocimiento científico y la experiencia histórica de quienes habitan y trabajan el territorio. Allí radica uno de los mayores logros de esta experiencia: haber comprendido que la innovación también nace de escuchar al caficultor, de reconocer las prácticas locales, de valorar la tradición y de convertirla en una oportunidad de desarrollo con base científica.

Sin embargo, estos tres años no deben asumirse únicamente como motivo de celebración; también deben ser una oportunidad para pensar en los retos que vienen. La universidad está llamada a profundizar su presencia en las cadenas de valor, a fortalecer la comercialización con mayor justicia para los productores, a ampliar los procesos de formación y a garantizar que el conocimiento generado se traduzca en mejores condiciones de vida para quienes, con su trabajo cotidiano, hacen posible la riqueza cafetera del departamento. La ciencia no puede quedarse en el laboratorio; debe caminar por la montaña, escuchar el territorio y regresar convertida en soluciones, oportunidades y dignidad.

En este camino, iniciativas como los talleres, los procesos formativos y proyectos como Innovacafé y la Escuela Regional del Café han sido fundamentales porque evidencian que la universidad sí puede transformar vidas cuando articula docencia, investigación, innovación, extensión y proyección social. Jóvenes, adultos y familias del campo tolimense han encontrado en estos espacios no solo herramientas técnicas, sino también reconocimiento, posibilidades de cualificación y esperanza.

Celebrar este aniversario implica, además, reconocer el compromiso de estudiantes, profesores, investigadores, personal de apoyo y entidades aliadas que han hecho posible esta apuesta. A todos ellos y, de manera especial, al equipo de la Vicerrectoría de Investigación-Creación, Innovación, Extensión y Proyección Social, expreso mi gratitud por creer en una universidad conectada con su tiempo, pero, sobre todo, con su gente.

Hoy, más que nunca, necesitamos reafirmar el papel de la universidad pública como motor de desarrollo social y territorial. El Laboratorio de Cafés Especiales de la Universidad del Tolima es una muestra de que, cuando el conocimiento se transfiere con sentido ético, compromiso académico y vocación social, no solo mejora la calidad de un producto, sino que también fortalece comunidades, dinamiza economías locales y dignifica la vida en el campo.

Por eso, celebrar estos tres años es celebrar una idea de universidad que investiga para servir, que innova para transformar y que extiende su saber para construir región. Y, en una tierra como la nuestra, donde el café es mucho más que una cosecha, esa es una razón suficiente para seguir trabajando con convicción, memoria y esperanza.

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