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Ibagué entre las ciudades con menor inflación; convertir el dato en estrategia

Este comportamiento indica que los precios subieron menos en la ciudad frente a otras capitales del país.
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Adriana Matallana
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Suministrada
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19 Ene 2026 - 6:29 COT por Adriana Matallana

Este inicio de año trae un dato económico que merece atención: según cifras oficiales del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), Ibagué se ubicó entre las ciudades con menor variación del Índice de Precios al Consumidor (IPC) en 2025, con una inflación anual cercana al 4,15 %, por debajo del promedio nacional, que cerró en 5,1 %. Este comportamiento indica que los precios subieron menos en la ciudad frente a otras capitales del país.

Conviene precisar el término: el IPC no mide el “costo de vida absoluto”, sino cuánto variaron los precios en el último año. Aun así, cuando esa variación es menor, hogares y empresas enfrentan menos presión en su presupuesto, lo que abre un margen valioso para planear, invertir y crecer.

Una ventaja que también atrae personas

Este contexto empieza a reflejarse en algo más amplio que la contabilidad: Ibagué se vuelve más atractiva para visitantes y para personas que consideran vivir o trabajar aquí. Menor presión de precios, costos operativos más predecibles y una ciudad intermedia con calidad de vida competitiva pesan en la decisión de dónde consumir, dónde emprender y dónde radicarse.

Y aquí aparece una oportunidad y GRAN  reto para el tejido empresarial local. Cuando una ciudad atrae más gente, no solo crece la demanda; se eleva la expectativa. Los visitantes y nuevos habitantes comparan experiencias, atención, tiempos de respuesta y coherencia entre lo que se promete y lo que se entrega. En otras palabras: la ventaja de precios puede atraer; la actitud de servicio decide si se quedan y regresan.

El punto sensible: la cultura de servicio

Ahí es donde vale la pena poner el foco. Una inflación más baja no garantiza competitividad por sí sola. Si la experiencia del cliente es deficiente: si atender bien no es prioridad, si cumplir se vuelve excepcional y no regla, la ventaja se diluye rápido. En economías locales, el servicio es un multiplicador silencioso de productividad: fideliza, reduce costos de reproceso, aumenta la recomendación y sostiene ventas en el tiempo.

Para las empresas, esto se traduce en acciones concretas:
•    Estándares claros de atención y cumplimiento.
•    Procesos simples y consistentes que ahorren tiempo al cliente.
•    Equipos formados para resolver, no solo para ejecutar tareas.
•    Medición básica de satisfacción y corrección temprana de fallas.
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Convertir el dato en estrategia

Que Ibagué figure entre las ciudades con menor inflación no es una casualidad ni un punto de llegada. Es un activo económico que debe convertirse en estrategia empresarial: aprovechar la estabilidad para elevar productividad, profesionalizar el servicio y construir reputación.

En un entorno donde muchas variables no dependen de las empresas, esta sí: cómo atendemos, cómo cumplimos y cómo respondemos. Si logramos que la ventaja de precios se complemente con una cultura y ACTITUD de servicio consistente, Ibagué no solo atraerá más personas; retendrá confianza, que es el insumo más escaso y más valioso para crecer.