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La macabra historia de la 'santa Muerte', nueva virgen de los sicarios

La imagen fue encontrada en la vivienda del asesino de periodista en el Huila.
30 Sep 2015 - 19:11 COT por Ecos del Combeima

Los amuletos, ritos de santería y hechizos que usaban los paramilitares y narcotraficantes para evadir las capturas y la muerte siguen siendo usados por los jefes de bandas criminales y sicarios que delinquen en el país.

Las prácticas de Pedro Oliverio Guerrero, alias Cuchillo, el desaparecido jefe del Erpac que creía que podía detener las balas usando pulseras como amuletos, collares con medallones y cruces de oro, hoy siguen vigentes. 

Esas creencias de la guerra también se reproducen entre guerrilleros como los que acuden a pitonisas en Popayán para tomar las pócimas y brebajes que, según sus creencias populares, pueden alejarlos de la muerte.

En la última semana, el país conoció detalles de los rituales a los que dos de los más buscados sicarios, por distintos delitos, estaban aferrados.

Una de esas imágenes de santería es la de la llamada ‘Niña Blanca’ o la virgen de la ‘Santa Muerte’, que está generando toda clase de cultos, sobre todo entre los delincuentes que se aferran a ella a través de extraños rituales buscando protección.

Representa un culto a la muerte, su invocación va más allá de un simple rito religioso, es un pacto con el mal en contra de otras personas, de terceros.

En cada ritual es vestida de diferentes maneras y colores, de acuerdo con la petición de quien la invoca. Su imagen es la representación de un esqueleto humano, que con una túnica negra es la preferida de los santeros, es el altar de los criminales.

El caso más reciente que se haya visto de criminales rindiendo culto a la ‘Niña Blanca’ se conoció en Pitalito (Huila). En una casa de esta población que tiene unos 120.000 habitantes, la Policía halló un altar con un esqueleto con ropas negras. Su poseedor, según las autoridades, es miembro de una red de sicarios: Juan Camilo Ortiz, apodado el 'Loco', acusado de haber sido el hombre que acabó con la vida de la periodista Flor Alba Núñez.

El sicario le disparó por la espalda y luego huyó a bordo de una motocicleta. Así lo revela un video que sirvió como elemento probatorio para determinar su responsabilidad. Tras varios días de intensa búsqueda fue ubicado al norte del país, en Palmito (Sucre). De acuerdo con la investigación, su asesinato está relacionado con una publicación que la comunicadora hizo de esta banda de delincuentes.

Lo escalofriante de esta historia es que alias el Loco se aferraba a los ritos esotéricos de la 'Niña Blanca’ que él y su grupo de matones rezaban frente a su altar pidiendo un ‘milagro’: que sus víctimas cayeran sin aliento de vida, que además, no fuesen agarrados por las autoridades.

Esa devoción, aseguran investigadores, es una herencia de mafiosos y criminales mexicanos que no solo la invocan, sino que también le tienen iglesias.

Historias como estas, de asesinos rezando con fervor para que las cosas les salgan ‘bien’, no solo con la ‘santa Muerte’, sino con otros ritos, que muchos relacionan con el santerismo cubano, se han conocido en el país.

A uno de los responsables de la muerte de cuatro niños que fueron masacrados al interior de un humilde rancho, en Florencia (Caquetá), la Policía descubrió que en su brazo derecho tiene tatuada una oración, denominada la oración de los sicarios. “En el nombre del todopoderoso, de la santísima trinidad. Conjuro que con n.n. con el nombre de quien seas. Si es tigre, león o brujo”, es lo que tiene escrito con tinta azul Enderson Carillo Ordóñez, alias el Enano.

Carillo está en la cárcel como responsable de la muerte de los hermanitos Vanegas Grimaldo, de 4, 10, 14 y 17 años, que ocurrió el 4 de febrero del año pasado.

Sin vergüenza, este hombre les dijo a los agentes del CTI de la Fiscalía que lo capturaron, tras una envolvente redada, que a él como sicario “le iba bien” por la fe que le tenía a la oración tatuada en su brazo, que “nunca fallaba”.

¿Un gato milagroso?

Otra muestra de la devoción de los delincuentes en el ocultismo, buscando el amparo de amuletos, rezos esotéricos y hasta la ‘sabiduría’ de las brujas o pitonisas, es el revelado en las últimas horas por parte de la Policía, tras la muerte del capo de las drogas en el Llano, Martín Farfán Díaz, alias Pijarvey.

El abatido mafioso tenía tatuado en su antebrazo izquierdo un gato negro. Poco estético, dibujado con tembloroso pulso. No era la presentación, sino su devoción. Una pitonisa chocoana, a quien ‘Pijarvey’ le cubría todos los gastos en su larga travesía desde el Pacífico una vez cada mes, hasta zona rural del departamento del Vichada, le recomendó que se aferrara a la oración del ‘Talismán del Gato negro’, ‘un protector del mal’: “Ponga el gato negro sobre el gato de mi suerte. Concéntrese y fíjese bien en los ojos del gato por cinco minutos. Lo que vea consérvelo como un secreto”, le puso a leer la pitonisa, cuyos secretos, asegura, proviene de sus ancestros africanos. 

'La Santa Muerte’, la oración del sicario y hasta el ‘talismán del Gato Negro’, rituales oscuros, cercanos al paganismo, son rechazados por las iglesias, calificados de ser pactos satánicos. Con estas muestras se demuestra que lo esotérico en el mundo del crimen no es un mito, es una realidad tatuada.

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