|   05.Septiembre.2016   |   Por:  
El Paìs

¿Sin tiempo para el sexo? Guía para aprender a recuperarlo

Velotax
Así como usted saca tiempo para la reunión de socios del Club, el almuerzo de negocios, el encuentro con los amigos, la cita semanal en la peluquería o el viaje que mejorará radicalmente su calidad de vida; igual de importante es que en su agenda figure una de las citas más importantes: un encuentro a solas con su pareja.

Cada vez más se escuchan entre las parejas expresiones como “He estado muy ocupado”, “no he parado de viajar”, “no he tenido tiempo”, “estoy fundido”, lo cual siembra muchas dudas sobre qué calidad de vida íntima tienen en realidad.    
“Es usual en las parejas  que,  cuando son novios, disfrutan de tiempos y libertades  porque no hay muchos compromisos. Pero cuando están casados  hay que trabajar, pagar el arriendo, la cuota de la casa o, en fin, hay más compromisos de todo tipo y las parejas se  dejan absorber por la responsabilidad”, señala Lucía Nader, sicóloga clínica, especialista en educación y terapia sexual y de pareja.
 Agrega que cuando hay  hijos, “estos  se vuelven una prioridad, y el poco tiempo  que tenían se lo deben dedicar a ellos. Empiezan a vivir  la relación desde los convencionalismos y la rutina. La monotonía empieza a ocupar el espacio del sexo,  y  lo erótico  empieza a ser aplazado. Se erotiza el espacio de la calle porque el de la casa se ha deserotizado”. 
Explica que el ingrediente erótico es clave. “Lo que define una relación de pareja es que exista un interés erótico del uno  hacia el otro. Uno no se casa con el amigo, no se va a vivir con el socio, ni con el hermanito ni con el vecino. Para que haya un relación de pareja se deben gustar, deben desearse, deben mirarse con cara de apetito, con ganas. Por eso las parejas hacen  un proyecto de vida común”.  
Para Carmen Larrazábal, terapeuta de pareja y sexóloga, directora del programa ‘Juntos a las 3’ del Canal Uno, el tener tiempo juntos como pareja no debe limitarse única y exclusivamente a la genitalidad.
“Existe el viejo cliché de que la sexualidad debe reducirse a la  penetración. Y es ahí donde nos encargamos de dar motivos al otro para que los encuentros se susciten en menor forma.  Cuando todo lo reducimos a la genitalidad, debe haber un trabajo de búsqueda, de conquista, que todos los días se debe tornar novedoso, pero también hay que mirar que   la  cantidad de penetración  no va a calificar  la calidad de una relación de pareja. Esta siempre viene  definida por aspectos diversos que,  sumados, nos permiten la salud de una vida sexual libre, responsable y que nos hace felices a diario”.
Sáquele tiempo en la agenda
Así como se reserva un espacio para compartir en familia: también se hace indispensable tener un tiempo para la pareja. Por ejemplo, regalarse un fin de semana para los dos. “Todos tenemos una buena amiga, una mamá o alguien  muy familiar dispuesto a darnos una mano con los niños. Y si estamos solos, con mayor razón, las parejas tienen que sacar un tiempo para ellos”, explica Lucía Nader. 
Y cuando llegue la temporada de vacaciones, divida su tiempo: tenga espacio para las  vacaciones familiares, con tías, primos y demás; pero también aparte unos días para que usted y su pareja los disfruten en solitario. “La pareja se merece aventura y complicidad, ganas de conocer cosas novedosas. Las vacaciones, viajes o descansos colectivos no le dan respiro al erotismo y la intimidad”. 
Además,  el sexo no puede ser solo de fin de semana o de ponerle horarios fijos. ¡Rompa la rutina!
Se estima que una mujer hoy puede dedicar 18 horas semanales a hacer labores de casa. Procure que sea menos tiempo y cédale unas horas a la vida en pareja.
Principio básico: lucir bien
Antes de  pensar en cómo va a ser el encuentro con su pareja, ¿cree que su olor corporal le agradará ? ¿Está seguro de que al hablarle al oído no se le acabará el encanto? La  terapeuta de pareja y sexóloga Carmen Larrazábal asegura que el principio básico “es conservar las normas de higiene, si no tenemos tiempo y además el otro está desaseado, imagínese las ganas que eso puede generar”. Conserve una buena apariencia “que lo haga atractivo y que no falten las sorpresas como un cambio de look, el cambio de aroma y que no se acostumbren a vernos en  condiciones lamentables que espanten”.
Para sacarle tiempo al amor se necesita acuerdo, creatividad y fantasía; y que la pareja tenga  el buen propósito de oxigenarse”, Lucía Nader, terapeuta.
 ¡Bienvenida la fantasía!
 Sacar el sexo de la alcoba es la recomendación de Nader: “Hay que romper la rutina de siempre lo mismo, debajo de las cobijas y con las luces apagadas. Hay que hacer cosas novedosas y que juntos, en pareja, lean más, se informen más y aborden material erótico explícito y que se comenten de vez en cuando sus fantasías sexuales. Todo eso ayuda a enriquecer la relación de pareja y que la llama se encienda. Para tener lindas noches hay que tener buenos días. Hay que volver  a refrescar esa costumbre de mensajitos escondidos donde hacemos sentir importante al otro”.
A veces decir todo el día ‘Te quiero’ o ‘Te amo’ se vuelve  un lugar común, así como los besos simples. Recupere el beso profundo, el abrazo que acerca y los mensajes.
¡Todos los días son especiales!
No espere a que el tiempo de amar se limite a fechas especiales, nada más valioso que los días especiales surjan de manera espontánea “podemos agradar al otro en cualquier momento, sin tener en cuenta fechas puntuales como el cumpleaños, el aniversario u otro. Entonces ¿Por qué no aparecerse con una cena sorpresa”.
“No se limite a penetrar e irse.  Recuerde que el juego previo es de amplias posibilidades como hablar o acariciarse, para otros es un duchazo juntos o un buen rato juntos mirándose a los ojos. Pueden ser actos, hechos, palabras, actitudes, acciones y comportamientos. Hay espacios de intimidad  que no necesariamente significan desnudez”, anota Larrazábal. Recuerde: si lo ha intentado todo y nota que no hay cambio, ¡regálese una terapia de pareja!
"Hágase la vida lo más sencilla posible. Apague la televisión y regálese ese tiempo para conversar y comunicarse con la pareja”, Carmen Larrazábal, terapeuta
Sea un seductor
No se olvide de su esencia del ser masculino o femenino y menos del arte de la seducción. “No se trata de hacer un coqueteo infame con extravagantes escotes y minifaldas exageradas, de eso no se trata, se trata del viejo arte de seducir al jugar con las palabras, los movimientos insinuantes de mano o los movimientos del cabello”.  Atrévase a tocar a su pareja, a acariciarla, pero también, mantenga la compostura y evite la ordinariez al hablar, al expresarse de manera soez, “es mejor ser educados pero no pasarnos al extremo de ser cretinos”, dice Larrazábal.
Fuente El País (Leer Nota Original)