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131% mas en exportaciones; ¿ está listo el Tolima para sostenerlo?

El crecimiento de 131 % no debe leerse como un punto de llegada, sino como una señal de oportunidad. Porque la participación del Tolima dentro del total nacional sigue siendo cercana al 0,35 % en exportaciones no minero-energéticas. Es decir, hay crecimiento, pero también hay un enorme margen de expansión.
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Adriana Matallana
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22 Feb 2026 - 10:44 COT por Adriana Matallana

Hay datos que pasan desapercibidos en medio del ruido diario, pero que merecen atención estratégica. Según las estadísticas oficiales de exportaciones del DANE–DIAN, el Tolima registró en el acumulado enero–diciembre de 2025 exportaciones no petroleras por US$132,3 millones FOB, lo que representa un crecimiento de 131,4 % frente a 2024.

La cifra es contundente. Y es oficial.

Además, Colombia en diciembre de 2025 exportó US$4.540,5 millones FOB, con una variación positiva frente al mismo mes del año anterior. Es decir, el país está moviendo comercio exterior, y dentro de esa dinámica el Tolima está mostrando un salto significativo en sus ventas al exterior.

Pero aquí viene la parte verdaderamente importante:
exportar no es solo vender. Exportar es cumplir.

Cuando un departamento aumenta sus exportaciones no petroleras, lo que está demostrando es que su producción (principalmente agroindustrial) está logrando estándares que permiten competir en mercados externos. Y esos mercados no compran por simpatía; compran por calidad, constancia, trazabilidad y capacidad logística.

El crecimiento de 131 % no debe leerse como un punto de llegada, sino como una señal de oportunidad. Porque la participación del Tolima dentro del total nacional sigue siendo cercana al 0,35 % en exportaciones no minero-energéticas. Es decir, hay crecimiento, pero también hay un enorme margen de expansión.

Desde un análisis menos técnico y más empresarial; para una empresa tolimense, exportar no es un salto heroico; es un ejercicio de disciplina. Implica:
•    Procesos estandarizados y repetibles.
•    Control riguroso de calidad.
•    Formalidad financiera y tributaria.
•    Logística organizada.
•    Capacidad de responder a pedidos recurrentes.

Muchos negocios locales tienen buen producto. El desafío suele estar en sostener el estándar cuando el cliente no está en Ibagué, sino en otro país. Y ese es el punto clave: cuando se exporta, la reputación del producto también se convierte en reputación del territorio.

El crecimiento en cifras muestra que el Tolima tiene potencial exportador. Pero el siguiente nivel no es exportar más por coyuntura, sino exportar mejor por estrategia. No basta con aprovechar una ventana comercial; se necesita construir capacidad instalada, fortalecer encadenamientos productivos y elevar cultura empresarial.

Porque cuando un cliente internacional compra arroz, café, cacao, frutas o productos transformados del Tolima, no está comprando solo mercancía. Está evaluando cumplimiento, tiempos, calidad, empaque, respuesta y consistencia.

Exportar no es para gigantes; es para empresas disciplinadas.

Y si el departamento ya está demostrando que puede crecer 131 % en un año en exportaciones no petroleras, la pregunta ya no es si podemos venderle al mundo. La pregunta es si estamos listos para sostener esa confianza.

Las cifras son una señal. La verdadera transformación dependerá de la capacidad de nuestras empresas para convertir crecimiento coyuntural en competitividad estructural. Ahí está el reto. Y también la oportunidad.