Un día de flores, 364 días de olvido ¡Feliz Día de la Madre!
Hay madres que hoy recibirán flores, hay otras que ni siquiera sabrán que es domingo. No porque las hayan olvidado, sino porque su vida transcurre en un tiempo distinto, el tiempo del cuidado sin pausa, de la entrega sin reconocimiento, de la fortaleza sin aplauso. Son las madres reales de nuestro país. No las de la publicidad ni las de los discursos. Las otras, las de verdad.
Es la madre campesina que se levanta antes que el sol, que siembra con las mismas manos con las que abraza, que sostiene la economía del campo en zonas donde no hay carretera, ni un hospital o colegio cercano. La que alimenta al país y come de lo que sobra.
Es la madre cabeza de hogar que llega a las once de la noche después de dos trabajos, calienta la comida que dejó lista desde la madrugada, revisa las tareas con los ojos cansados y vuelve a empezar al día siguiente. Sin pareja, sin red de apoyo, sin nadie que le pregunte cómo está. Según el DANE, el 55,6% de los hogares colombianos están liderados por mujeres , y casi cuatro de cada diez madres solteras cabeza de hogar se encuentran en situación de pobreza monetaria.
Es la madre cuidadora que renunció a su proyecto de vida el día que el sistema le dijo que su hijo o familiar con discapacidad necesitaba atención permanente, y que esa atención la daría ella. Sin sueldo, sin seguridad social, sin relevo. Convertida, en silencio, en enfermera, terapeuta, abogada y guerrera, todo al mismo tiempo.
Es la madre víctima del conflicto armado, que marchó durante años con una foto en el pecho exigiendo verdad, o la que no sabe si el niño que le reclutaron está vivo o desaparecido.
A todas ellas, hoy se les dedica serenatas y envían ramos de flores. Pero hay una contradicción enorme que pocas veces se nombra: el Día de la Madre en este país es una de las fechas más violentas del año. En el 2025, solo durante ese domingo se registraron 61 homicidios y 327 denuncias de violencia intrafamiliar en todo el territorio nacional. La fecha que celebra a la mujer más importante de la familia es, paradójicamente, una de las más peligrosas para las mujeres que viven dentro de la familia.
Esa es la realidad de nuestra sociedad que no sale en los comerciales de televisión. La que celebra con palabras pero no protege con hechos. La que aplaude la maternidad el segundo domingo de mayo y la ignora los otros 364 días del año.
El Día de la Madre debería ser también el día en el que nos evaluemos con nación, como sociedad. En que se reconozca la deuda enorme que tenemos con la madre campesina, con la cabeza de hogar, con la cuidadora, con la víctima. Con todas las que sostienen este país sin que este país las sostenga a ellas.
Feliz día a todas las madres. Especialmente a las que hoy no pudieron descansar ni un momento para celebrarlo.