El Corredor Logístico Agroindustrial, Turístico y Tecnológico del Tolima CLATT: una gran apuesta para transformar el departamento
Mientras el mundo compite por atraer inversión, relocalizar industrias y construir territorios inteligentes, Colombia todavía sigue pensando demasiadas veces el desarrollo como una suma de obras aisladas. Pero las economías más dinámicas del planeta ya entendieron algo fundamental, hoy el crecimiento no se organiza alrededor de ciudades, sino alrededor de corredores logísticos integrales CLI.
Estados Unidos consolidó corredores multimodales conectados a puertos, ferrocarriles y plataformas industriales. Brasil fortaleció el corredor São Paulo–Santos como eje exportador y logístico. En Colombia ya existen apuestas similares: El corredor tecnológico logístico agroindustrial Bogotá – Cundinamarca, el corredor Cali–Yumbo en Valle del Cauca (una verdadera alfombra roja para la atracción de inversión), el corredor Medellín–Urabá en Antioquia con inversiones proyectadas superiores a US$1.200 millones y corredores agroindustriales en Caldas como el CALO, la PLOC en Risaralda y el corredor Armenia - La Tebaida en el Quindío.
La pregunta es inevitable: ¿y el Tolima qué?
La respuesta debe ser contundente. El Tolima no puede seguir viendo pasar el desarrollo por sus carreteras. El departamento necesita construir su propia estrategia territorial de escala nacional. Y esa estrategia tiene nombre: el Corredor Logístico Agroindustrial, Turístico y Tecnológico del Tolima (CLATT).
El CLATT no es una obra de cemento; es una estrategia de reindustrialización, relocalización empresarial, atracción de inversión y generación de empleo con visión a 2040.
El corredor tiene una ventaja que pocos territorios tiene en Colombia: ubicación estratégica. Más del 70% de la carga nacional transita por las vías 40, 43 y 45, corredores que atraviesan el Tolima y conectan el centro del país con el Pacífico, el Caribe y el sur colombiano. Desde que la Ruta 40 ingresa al departamento existen cerca de 200 kilómetros con potencial de transformación económica, especialmente los 100 kilómetros entre Flandes e Ibagué, sin desconocer la importancia estratégica del trayecto Ibagué –Cajamarca, puerta hacia el Eje Cafetero y el Valle del Cauca hasta llegar a Buenaventura.
Si Colombia tiene mar es para navegarlo, si tiene puertos es para exportar, si tiene corredores es para producir riqueza alrededor de ellos.
Hoy Bogotá Región enfrenta un problema estructural como lo es la saturación territorial. Su modelo de expansión industrial y logística tuvo que desplazarse hacia más de 20 municipios de borde como Mosquera, Funza, Madrid, Tocancipá y Cota. Pero incluso esos municipios comienzan a enfrentar congestión, altos costos del suelo y limitaciones urbanísticas. Allí aparece el Tolima como la gran alternativa nacional de relocalización.
No se trata únicamente de atraer bodegas. Se trata de construir un ecosistema productivo inteligente basado en ordenamiento territorial, especialización económica y conectividad multimodal.
El CLATT debe convertirse en una gran sombrilla de desarrollo para parques logísticos, agroindustria, energías renovables, centros de innovación, turismo y nuevas centralidades empresariales bajo un modelo inteligente de ocupación territorial.
Las cifras comienzan a demostrarlo. Solo un parque logístico actualmente en operación al 50% de ocupación (Strategik 1) ya genera cerca de 800 empleos. En ocupación total podría superar entre 1.600 y 2.000 empleos directos. 20 parques similares podrían generar más de 30.000 empleos formales y de calidad del departamento.
Pero además existe una oportunidad histórica derivada del nearshoring, onshoring y offshoring. Las tensiones geopolíticas mundiales y la reorganización de las cadenas globales de suministro están obligando a las empresas a relocalizar operaciones más cerca de los mercados estratégicos. El Tolima puede convertirse en el gran centro de relocalización empresarial del centro colombiano.
La ubicación es excepcional. Desde Ibagué y Flandes existe conexión directa con Bogotá, Buenaventura, el Eje Cafetero, Puerto Antioquia y el Caribe colombiano. A ello se suma la posibilidad de articular el aeropuerto Perales, el aeropuerto Santiago Vila, el futuro centro multipropósito de eventos, la central de abastos, zonas francas, plataformas MRO aeronáuticas y proyectos fotovoltaicos superiores a 800 MW.
Por todo eso resulta fundamental articular el ordenamiento territorial del departamento mediante el POD y las directrices de ocupación del suelo, permitiendo soportar transporte carretero, férreo y aeroportuario. El Tolima tiene una ventaja geoestratégica extraordinaria: la conexión férrea Buenaventura – La Dorada y la futura conexión Neiva – La Dorada pueden convertir al departamento en el gran articulador entre el Pacífico, el Caribe y el centro de Colombia.
No hablamos simplemente de mover carga. Hablamos de internacionalizar el Tolima.
El departamento ya muestra señales importantes. En 2025 las exportaciones alcanzaron US$132 millones, mientras el PIB agropecuario del Tolima supera los $8,5 billones, consolidándose como una de las economías agroindustriales más fuertes del país. El café, los procesos agroalimentarios y la agroindustria regional tienen todo para integrarse a cadenas globales de valor.
Sin embargo, ningún territorio despega únicamente por inercia. Los corredores exitosos del mundo fueron resultado de decisiones políticas audaces, planificación territorial y visión estratégica.
El CLATT de la mano de a Gobernación del Tolima, el CUEE, gremios económicos, cámaras de comercio, universidades y empresas, debe convertirse en el principal abanico de proyectos de inversión del Tolima, cuantificado en billones de pesos y millones de dólares. Una apuesta capaz de generar derrama económica sobre 15 municipios de influencia y transformar estructuralmente la competitividad regional.
El verdadero desafío no es construir una carretera más; es convertir al Tolima en una plataforma logística, agroindustrial y tecnológica de alcance internacional. El departamento tiene ubicación, conectividad, producción, talento humano y potencial energético. Lo que necesita ahora es una decisión histórica para transformar esa ventaja geográfica en desarrollo, empleo y bienestar. Tolima Centro de Inversión.