El conde de Gabriac, el viajero francés que dejó testimonio del origen musical de Ibagué
La historia musical de Ibagué tiene un capítulo poco conocido que se remonta a 1866, cuando el diplomático y aristócrata francés Alexis de Gabriac visitó la ciudad y quedó sorprendido por las expresiones musicales que encontró en sus calles. A propósito de los 476 años de fundación de la capital tolimense y los 160 años de aquella visita, el historiador Álvaro Cuartas Coymat explicó en entrevista con Econoticias la importancia de este personaje para comprender el origen de la identidad musical ibaguereña.
De acuerdo con el investigador, Gabriac recorrió diferentes regiones de América del Sur y, durante su paso por Ibagué, documentó las manifestaciones musicales de sus habitantes. En sus observaciones registró la presencia de flautistas, serenateros, tiples y guitarras, así como las interpretaciones que se escuchaban en las calles y los balcones de la ciudad. Uno de los episodios que más llamó su atención ocurrió durante la noche, cuando decidió seguir el sonido de una música que no lo dejaba dormir.
“Él llega a una enramada y encuentra un grupo de indígenas y de campesinos interpretando aires musicales con instrumentos tradicionales, los más antiguos de Ibagué y del Tolima”, relató Cuartas, quien explicó que el viajero denominó aquella expresión como una “batucada de cholos”. Según el historiador, Gabriac identificó en esa manifestación una caña, lo que permite rastrear la existencia de esta expresión musical mucho antes de las referencias que tradicionalmente se han difundido sobre su origen.
El legado del francés también trascendió las fronteras regionales. Tras regresar a su país, publicó una crónica de su recorrido por América del Sur en la que dedicó un capítulo a Ibagué, dejando un testimonio escrito de sus costumbres y, especialmente, de su actividad musical. Cuartas, autor del libro Memoria de una visita histórica, el Conde de Gabriac de Ibagué, destacó que estos documentos constituyen una fuente relevante para reconstruir una parte de la historia cultural de la ciudad, en una época en la que otros cronistas se concentraban principalmente en describir el paisaje y las condiciones de la población.
El historiador también resaltó el papel de Alberto Castilla en la consolidación de la tradición musical ibaguereña. Recordó que el maestro impulsó su proyecto de Escuela de Música en 1906 y que, en 1909, se creó el Conservatorio de Música del Tolima, institución que dirigió durante 33 años, hasta su fallecimiento en 1937. Sin embargo, advirtió que ese legado no se ha transmitido suficientemente a las nuevas generaciones.
“No la conocen porque sencillamente los currículos no están ajustados. No hay una cátedra de música, no se enseña historia de la música, no se enseña la identidad”, afirmó Cuartas, al insistir en la necesidad de incorporar estos contenidos a los procesos educativos para que los estudiantes comprendan las raíces de la denominación de Ibagué como Ciudad Musical de Colombia.
Finalmente, el investigador consideró que las actividades culturales organizadas alrededor del cumpleaños de la capital tolimense deben servir no solo para recordar su pasado, sino también para impulsar nuevas oportunidades. En ese contexto, destacó la iniciativa Ibagué Suena Música, prevista para el viernes 23 de octubre, con una serenata y un conversatorio que buscan exaltar la historia musical de la ciudad y proyectar su potencial artístico, cultural y económico.