Ibagué vuelve a teñirse de rosa: inicia la temporada de floración de los ocobos
En diferentes sectores, especialmente sobre corredores viales, parques y zonas residenciales, ya es posible observar cómo las copas de estos árboles empiezan a cubrirse de flores rosadas y lilas, ofreciendo un paisaje que cada año se convierte en uno de los mayores atractivos de la Capital Musical.
El fenómeno, que suele presentarse dos veces al año como respuesta a los cambios climáticos entre temporadas secas y lluviosas, convierte por varias semanas a Ibagué en un escenario donde el color y la naturaleza toman protagonismo. Además de embellecer el espacio público, la floración atrae a fotógrafos, turistas y ciudadanos que aprovechan para recorrer la ciudad y capturar postales únicas.
Los ocobos (Handroanthus roseus), conocidos también como robles rosados, hacen parte del patrimonio ambiental de Ibagué y se han consolidado como uno de sus principales símbolos naturales. Su presencia es visible en avenidas como la Quinta, la Ambalá, la calle 60 y otros sectores donde, al caer las flores, se forman verdaderas alfombras rosadas sobre el pavimento.
Más allá de su belleza paisajística, expertos destacan la importancia de conservar estos árboles, ya que contribuyen a la regulación de la temperatura, mejoran la calidad del aire y fortalecen la biodiversidad urbana.
Con el inicio de esta nueva temporada, los ibaguereños vuelven a disfrutar de uno de los fenómenos naturales más representativos de la ciudad, un espectáculo efímero que, año tras año, reafirma por qué Ibagué también es reconocida por el encanto de sus paisajes urbanos.