“Uno no ve que hagan control urbano”: Fernando Sánchez, presidente de la Sociedad Colombiana de Ingenieros en el Tolima
La discusión sobre la seguridad de las construcciones en Ibagué volvió a tomar fuerza luego del reciente movimiento sísmico que generó preocupación entre los ciudadanos y puso nuevamente sobre la mesa las condiciones de las edificaciones de la capital del Tolima.
En medio de este debate, Fernando Sánchez, presidente de la Sociedad Colombiana de Ingenieros en el Tolima, lanzó una fuerte crítica relacionada con el control que actualmente se realiza sobre las obras que se levantan en la ciudad.
“No existe control urbano”, aseguró Sánchez durante una entrevista concedida a Econoticias de Ecos del Combeima, al explicar su preocupación por el seguimiento que se hace a las construcciones, incluso aquellas que cuentan con licencia.
El ingeniero fue más allá y cuestionó que esta responsabilidad recaiga principalmente sobre los inspectores de Policía. “Uno no ve que las personas responsables, que son los inspectores de Policía, hagan este control urbano”, manifestó, señalando que estos funcionarios no serían necesariamente profesionales técnicos con los conocimientos requeridos para hacer seguimiento especializado a una obra o a una licencia de construcción.
Sánchez aseguró además que desde el gremio de ingenieros han identificado y denunciado construcciones que, a simple vista, no cumplirían con algunas disposiciones de la normativa. Entre los casos mencionó una edificación ubicada en inmediaciones de la calle 59 con carrera Sexta, que habría sido intervenida después de una denuncia ante la inspección de Policía.
También hizo referencia a una construcción ubicada sobre la avenida Ambalá, donde igualmente se habría advertido sobre un presunto incumplimiento relacionado con los parámetros urbanísticos.
Sin embargo, el debate no se limita a los retiros o paramentos. Frente a la posibilidad de que Ibagué sea clasificada en una categoría de mayor riesgo sísmico, Sánchez explicó que esto implicaría cambios en los diseños estructurales y, posiblemente, un aumento en los costos de construcción, debido a la necesidad de utilizar mayores resistencias en materiales y reforzamientos.
Sobre la seguridad de las edificaciones frente a un eventual terremoto, los expertos consultados señalaron que no se identificaron daños estructurales importantes en las edificaciones revisadas después del sismo, particularmente en elementos como vigas, columnas, placas y cimentaciones.
Las principales afectaciones observadas estarían relacionadas con elementos de mampostería y componentes no estructurales. Esto significa que, según las revisiones preliminares citadas, los daños no habrían comprometido de manera significativa la estructura principal de los edificios inspeccionados.
El ingeniero también explicó que existe una diferencia entre las edificaciones antiguas de Ibagué y aquellas construidas bajo normas sismorresistentes más recientes. Edificios como los del centro de la ciudad fueron levantados antes de la normativa actualmente vigente, mientras que construcciones más modernas deben responder a estándares estructurales más rigurosos.
Aun así, Sánchez destacó que las edificaciones antiguas no necesariamente son inestables, pues muchas fueron diseñadas con factores de seguridad que han permitido que tengan un comportamiento favorable frente a diferentes eventos.
La discusión queda ahora sobre la mesa para las autoridades de Ibagué: fortalecer el control urbano, garantizar que las obras cumplan las normas y avanzar en los estudios de microsismicidad que permitan determinar con mayor precisión las condiciones de riesgo de la ciudad. Para los ingenieros, el debate no debería centrarse únicamente en cuánto costaría construir bajo mayores exigencias, sino en cuánto vale proteger la vida de quienes habitan la capital del Tolima.