Pasar al contenido principal
Econoticias y Eventos
Opinión
COMPARTIR
Se ha copiado el vínculo

No a la reforma a la salud

Tan solo los caprichos de un presidente que abusa de su imaginación y los de una ministra que lo secunda.
Imagen
Crédito
Ecos del Combeima
23 Abr 2023 - 7:41 COT por Ecos del Combeima

Después de la pandemia que padecimos en el año 2020, la salud se convirtió en una prioridad para los colombianos y el mundo entero, pues nos recordó lo frágil que puede llegar a ser la vida sino tenemos atención oportuna y de calidad; lógicamente, la proporción de lo que vivimos desnudó las fallas de nuestro sistema, por ende, quien hubiera sido elegido el año pasado como presidente, tendría que hacer lo posible por introducir esos cambios. 

El sistema de salud con el que contamos hoy está lejos de ser perfecto y a pesar de la pandemia, funcionó mejor que en muchos países desarrollados, en donde millones de hogares tuvieron que asumir los altos costos de atención de cuidados intermedios e intensivos. Por lo cual, desconocer los avances que se han tenido desde que entró en vigencia la ley 100 de 1993 en cuanto a cobertura, suministro de medicamentos y calidad del servicio sería un craso error. 

Obviamente, repito, el actual sistema está lejos de ser perfecto, en ningún país lo es; por  eso, es imperioso solucionar el acceso oportuno al sistema de las personas que habitan en los sectores rurales de todos los rincones del nuestro territorio, diferenciar entre las ciudades grandes, las intermedias y los municipios medianos y pequeños, como lo ha propuesto Fedesarrollo; contemplar el anuncio hecho por los expertos, que en los próximos años la presión financiera sobre el sistema va a ser enorme por el envejecimiento de la población, implementar el uso de la tecnología en los diagnósticos y en los tratamientos médicos, tener mayor cubrimiento en las enfermedades de alta complejidad y que por fin, la Superintendencia de Salud, haga un efectivo seguimiento a la operatividad administrativa, medica y financiera de las EPS.

Sin embargo, por razones de simple ideología de este Gobierno, el presidente y la ministra de Salud proponen una reforma sin razón técnica ni de peso, tan solo los caprichos de un presidente que abusa de su imaginación y los de una ministra que lo secunda. Los dos consideran que hay que cambiarlo por cambiarlo, cueste lo que cueste, sin importar el impacto de ese cambio sobre sus usuarios, que somos todos los colombianos, desechando las opiniones legitimas de quienes conocen la operación del sistema.

De hecho, al mejor estilo de Petro candidato, se llegó a afirmar que el sistema era el peor del mundo y ahora, el mismo presidente, en su habitual forma de gobernar a través de Twitter, ha dicho que: “los hospitales y las clínicas privadas han sido los más corruptos gracias a la Ley 100 de 1993 y que financiaron a los paramilitares”. 

Finalmente, en lugar de destruir el actual sistema, habría que abordar los problemas identificados desde hace tiempo para corregir sus fallas porque es lo que se requiere para seguir adecuando y estabilizando el sistema. No mas demagogia, improvisaciones ni salgamos al vacío, NO A LA REFORMA A LA SALUD.

También te puede interesar estas columnas

Por eso, elegir bien no es un asunto menor. Es decidir quién tendrá la responsabilidad de defender al Tolima con argumentos, con liderazgo y con visión de desarrollo, en el escenario donde se toman las decisiones más importantes del país.

El crecimiento de 131 % no debe leerse como un punto de llegada, sino como una señal de oportunidad. Porque la participación del Tolima dentro del total nacional sigue siendo cercana al 0,35 % en exportaciones no minero-energéticas. Es decir, hay crecimiento, pero también hay un enorme margen de expansión.

Hay quienes afirman que dicha conducta raya en un problema de salud mental, pero también, desde el punto de vista sociológico, algunos expertos, como el mexicano Omar Estrada, han abordado el fenómeno como una nueva forma de expresión de los jóvenes que hay que entender y comprender.

Colombia atraviesa un momento económico complejo, mientras el debate político se consume en polarización, la economía real intenta sostenerse sobre una base exportadora aún frágil y altamente dependiente de bienes primarios.

La decisión más importante en marzo, mayo y junio de 2026 es elegir pensando en nuestra institucionalidad y democracia, que ha sido la más antigua y solida de Latinoamérica y respetar, así no nos gusten, esos pesos y contrapesos, y mejorar esta institucionalidad para que nunca más alguien abuse de ella o termine proponiendo constituyentes amañadas, para gobernar a su antojo. 

Las medidas cautelares adoptadas por el Consejo de Estado, en el estudio de la demanda contra el decreto mediante el cual se fijó el salario mínimo para el año 2026, solo confirman una cosa: la ligereza que ha caracterizado a este gobierno cuando de sustentar legalmente sus actuaciones se trata.

Hoy la situación no solo no mejora, sino que se agrava, y la comercialización del arroz se vuelve cada vez más pesada y más injusta para el agricultor tolimense.

¿Cómo es posible que, a pesar de contar con presupuestos, políticas y documentos que advierten sobre la importancia de tomar medidas, aún no tengamos campañas bien estructuradas para reducir el consumo de agua?

Hemos sido engañados, por altos estamentos nacionales quienes desconocen y pretenden minimizar las grandes falencias de este “antisistema de salud” fundamentado sobre la intermediación financiera.