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¿Cómo se imagina a su alcalde y gobernador ideal?

El 29 de octubre se elegirá al próximo alcalde de Ibagué y al nuevo gobernador del Tolima, pero aún no se siente la fuerza y autenticidad de ningún candidato.
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12 Mar 2023 - 8:04 COT por Ecos del Combeima

El pasado mes de febrero, el programa Ibagué Cómo Vamos, adscrito a la ‘Red de Ciudades Cómo Vamos’, dio a conocer el informe con los resultados de la ‘Encuesta de Percepción Ciudadana’ 
2022. 

Para el 73% de los encuestados, en el último año aumentó el tiempo que tardan en las vías de Ibagué para movilizarse hacia sus destinos habituales. En materia de seguridad, uno de cada diez habitantes asegura sentirse vulnerable. En temas de empleabilidad, al consultarle a la ciudadanía si piensa que en la ciudad es fácil conseguir trabajo, un 76 % de la población encuestada respondió estar en desacuerdo con la premisa. Y uno de los datos mas esperados, reveló que el 69% de las personas consultadas creen que vamos por mal camino. 

A pesar de esta radiografía, ni las maquinarias políticas y tampoco las campañas independientes para la Alcaldía de Ibagué y la Gobernación del Tolima, llevan la delantera en materia de recordación e impacto en la opinión pública. Seguimos escuchando en la exposición de candidatos, planteamientos supremamente tradicionales, un comportamiento común en la política de los últimos 16 años, sobre el cual las personas tienen un alto grado de descontento.

Hoy la ciudad y el departamento adolecen, entre otras problemáticas,  del atraso de muchos años en materia de infraestructura vial, de ocupar los más altos índices de desempleo y de  contar con un nulo protagonismo en materia de competitividad. No obstante, pareciera que el afán está centrado nuevamente en atacar al contrincante y en recopilar fotos con las personas menos favorecidas de la ciudad y el departamento. 

No se escucha un discurso altamente elocuente, no se percibe diferenciación ni personalidad fascinante, no se despierta éxtasis ni conversación orgánica sobre la convicción hacia un candidato. Nadie ha logrado despertar los impulsores del electorado actual.

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Porque Colombia tiene esa costumbre peligrosa de olvidar la sequía cuando llueve y olvidar el aguacero cuando hay sequía. Y así llevamos décadas atrapados en el mismo ciclo, sufriendo los mismos desastres y prometiendo los mismos planes que nunca llegan a la vereda.

Ibagué no puede seguir siendo una ciudad administrada bajo la lógica de las herencias políticas. La Alcaldía no es un patrimonio personal, ni una cuota burocrática, ni un premio para quien haya acompañado a determinado dirigente durante una campaña.

La inteligencia artificial no es simplemente ChatGPT respondiendo preguntas. Estamos frente a una tecnología capaz de intervenir directamente sobre el conocimiento, durante siglos considerado esencialmente humano.

La discusión sensata, entonces, no debería ser "armas sí" o "armas no". Debería ser qué controles funcionan, quién puede acceder legalmente a un permiso, cómo se verifica su responsabilidad y, sobre todo, qué está haciendo el Estado frente al enorme mercado ilegal.

Lo que define si esa mirada se convierte en inversión concreta es si el territorio tiene emprendimientos listos para recibirla: con modelo validado, con equipo capaz de ejecutar y con la disposición de jugar bajo las reglas de quienes ponen el dinero.

Ejemplo de ello es que hoy en Colombia se habla solo de izquierda y derecha, ambas de corte popular, aunque se insiste en calificarlas como de extremos; pero sin el impacto popular difícilmente habrían logrado lo que alcanzaron electoralmente.

Le pido a Dios, que me acompañe en esta tarea y que pueda hacer todo de sí, en beneficio de mi país. Y como dicen en la linda tierra que me acogió cuatro años, “arrieros somos y en el camino nos vemos”.

Las medidas cautelares adoptadas por el Consejo de Estado, en el estudio de la demanda contra el decreto mediante el cual se fijó el salario mínimo para el año 2026, solo confirman una cosa: la ligereza que ha caracterizado a este gobierno cuando de sustentar legalmente sus actuaciones se trata.

Hemos sido engañados, por altos estamentos nacionales quienes desconocen y pretenden minimizar las grandes falencias de este “antisistema de salud” fundamentado sobre la intermediación financiera.