Pasar al contenido principal
Econoticias y Eventos
Opinión
COMPARTIR
Se ha copiado el vínculo

La repartija burocrática Hurtadista

Improvisación e incertidumbre reina en la Alcaldía de Ibagué por cuenta de la inestabilidad funcional de los servidores.
Imagen
Crédito
Ecos del Combeima
7 Dic 2022 - 7:59 COT por Ecos del Combeima

Del diccionario de Oxford Languages nos define la palabra repartija como “Reparto de algo entre varias personas en forma desordenada”.

Improvisación e incertidumbre reina en la Alcaldía de Ibagué, por cuenta de la inestabilidad funcional de los servidores públicos nombrados y retirados reiteradamente por el alcalde, rompiendo la consistencia en la ejecución de las políticas públicas, interrumpiendo la gestión y maltratando a exfuncionarios con los perores calificativos como lo hizo en la referencia de sus tres (3) secretarios de gobierno en Ibagué, eso si con una percepción de inseguridad del 67.5%. En entidades tan importantes como la Empresa Ibaguereña de Acueducto y Alcantarillado el IBAL llevamos tres (3) gerentes nombrados con todos los problemas de suministro de agua sin resolver y todas las demás secretarías e institutos descentralizados llevamos tres (3) funcionarios encargados y aun viene el cuarto (4) nombramiento en estos días y se sopone que el cambio de gabinete debe buscar la mejora del servicio público, pero lo que vemos en Ibagué es una repartija burocrática cuyo fin, no es altruista, ni en beneficio de la ciudad, vemos el colapso de la movilidad por falta de vías nuevas, vehículos tragados por las calles debido a la obsolescencia del alcantarillado, la infraestructura educativa atrasada, desempleo e inseguridad acumulada.

Ciertamente dentro de la autonomía del gobernante elegido popularmente, está la escogencia del gabinete de servidores públicos responsables de asumir el manejo y direccionamiento de las políticas publicas comprometidas en el programa de gobierno escogido por el pueblo, no obstante la interrupción permanente demuestra que el problema de la falta de resultados, no está en los funcionarios retirados, sino en el alcalde de la ciudad que se percibió ausente por la ciudadanía casi por dos años y medio consecutivos, con una imagen positiva de su gestión solo del 20,2% (según la última encuesta de Ibagué como vamos), dejando al garete la ciudad, haciendo presencia últimamente en los barrios con algunas obras de infraestructura y ofreciendo contratos a lideres, para congraciarse con la ciudadanía e intentar pasar el año como el mal estudiante, al final del periodo, buscando únicamente apoyos electoreros para poner sucesor en su silla de alcalde.

Debo reconocer que existe un buen talento humano, excelentes profesionales en cargos directivos, pero lastimosamente por la inestabilidad, cambios repentinos, rotación injustificada de cargos y la falta de apoyo del alcalde, se es imposible concluir una buena gestión.

 

También te puede interesar estas columnas

La reflexión no es comparar a Ibagué con Medellín para encontrar lo que falta, sino para entender qué funciona allá y cómo apropiar lo que nos convenga acá en nuestra escala y con nuestra propia identidad.

Porque si no los cuidamos, difícilmente podremos aspirar a un futuro distinto.

Porque la pregunta de fondo sigue intacta: ¿la economía circular está transformando el modelo de desarrollo o se está convirtiendo en una narrativa conveniente para justificarlo?

La propia cumbre lo dijo sin rodeos: el desafío ya no es conceptual, es de articulación, y ahí está el punto clave. Nuestras ciudades no necesitan más diagnósticos, pues estamos sobre diagnosticados, sino que necesitan ejecución.

Porque aquí no solo integramos especies, también las ponemos a producir… aunque el único negocio rentable siga siendo el de siempre.

Le pido a Dios, que me acompañe en esta tarea y que pueda hacer todo de sí, en beneficio de mi país. Y como dicen en la linda tierra que me acogió cuatro años, “arrieros somos y en el camino nos vemos”.

Las medidas cautelares adoptadas por el Consejo de Estado, en el estudio de la demanda contra el decreto mediante el cual se fijó el salario mínimo para el año 2026, solo confirman una cosa: la ligereza que ha caracterizado a este gobierno cuando de sustentar legalmente sus actuaciones se trata.

¿Cómo es posible que, a pesar de contar con presupuestos, políticas y documentos que advierten sobre la importancia de tomar medidas, aún no tengamos campañas bien estructuradas para reducir el consumo de agua?

Hemos sido engañados, por altos estamentos nacionales quienes desconocen y pretenden minimizar las grandes falencias de este “antisistema de salud” fundamentado sobre la intermediación financiera.