Pasar al contenido principal
Econoticias y Eventos
Opinión
COMPARTIR
Se ha copiado el vínculo

Conciencia o conveniencia

Tan solo espero que todas esas voces de apoyo que  ha recibido el fútbol femenino por estos días, se materialice con la creación de la liga.
Imagen
Crédito
Ecos del Combeima
28 Oct 2022 - 8:57 COT por Ecos del Combeima

“A veces la conciencia va por un lado y la conveniencia por otro”, sobre todo si se habla de política o de la administración de lo público; ya que muchas de las cosas que resultan haciendo algunos de nuestros gobernantes, las hacen motivados por la  presión que logran ejercer los medios de comunicación o la gente en general. 

Hoy están de moda las niñas que hacen parte de la selección Colombia de fútbol y que gracias a un gran esfuerzo, lograron pasar a la final del campeonato mundial que se jugará el próximo domingo. Hasta hace unos meses, nadie hablaba del futbol femenino en el país, de hecho, la federación colombiana de futbol no quiso patrocinar su liga con el argumento, según su presidente, de que se trataba de una liga amateur. 

Tampoco estaba en las cuentas del Ministerio del Deporte o del Gobierno Nacional, invertir recursos para apoyar la liga femenina y permitir que nuestras jugadoras compitieran para mejorar su nivel y así alcanzar espacios de ascenso en el exterior; sabiendo de antemano, que el deporte, independientemente de la disciplina, es y será una alternativa de futuro para los niños y jóvenes, no solo como instrumento de formación personal que los aleja de los innumerables riesgos que tiene esta sociedad, sino que también se puede convertir en el proyecto de vida de los que ven en el deporte una opción para su sustento y el de sus familias. 

Por eso resulta paradójico, que cuando las niñas de la selección sub17 consiguen semejante hazaña, todos se quieran subir al bus de la victoria y ahora si se escuchen frases como las del presidente al decir: “La Selección Colombia Femenina Sub 17 hace historia en el Mundial. No solo merecen toda nuestra admiración y reconocimiento sino que merecen salarios dignos, una liga femenina, patrocinios y todo el apoyo del gobierno nacional. ¡Creemos y apoyamos el fútbol femenino!”, ¿curioso no?, sobre todo cuando para el año 2023, se redujo el presupuesto para el deporte pasando de un 0.25% al 0.16% del presupuesto general de la nación.

Tan solo espero, que todas esas voces de apoyo que  ha recibido el fútbol femenino por estos días, se materialice con la creación de la liga, que los aficionados vayan a ver los partidos, que realmente haya una inyección estatal de recursos y que los empresarios se atrevan a invertir para que pueda ser sostenible, de lo contrario, será un anuncio mas que por conveniencia se hace para calmar la situación del momento, algo que aquí, ya se volvió habitual.

También te puede interesar estas columnas

El sector agropecuario colombiano enfrenta este año un entorno complejo, marcado por una combinación de oportunidades y presiones que no se pueden ignorar si pensamos en el futuro productivo de regiones como el Tolima.

¿Ibagué está dispuesta a recuperar el control institucional o si seguirá permitiendo que la fragmentación y la improvisación definan su destino?

El reciente ascenso del Tolima en los índices de competitividad no es un accidente estadístico, refleja toda una articulación institucional, un liderazgo sectorial y un sector privado dinámico que comienza a recoger frutos.

El fenómeno tiene efectos específicos. En primera medida, un chisme erosiona la confianza institucional y la personal. Cualquier decisión pública, como por ejemplo la puesta en marcha de una obra, la ejecución de un contrato o una medida de seguridad puede quedar atrapada en una tormenta digital antes de ser explicada.

Por eso, elegir bien no es un asunto menor. Es decidir quién tendrá la responsabilidad de defender al Tolima con argumentos, con liderazgo y con visión de desarrollo, en el escenario donde se toman las decisiones más importantes del país.

Las medidas cautelares adoptadas por el Consejo de Estado, en el estudio de la demanda contra el decreto mediante el cual se fijó el salario mínimo para el año 2026, solo confirman una cosa: la ligereza que ha caracterizado a este gobierno cuando de sustentar legalmente sus actuaciones se trata.

Hoy la situación no solo no mejora, sino que se agrava, y la comercialización del arroz se vuelve cada vez más pesada y más injusta para el agricultor tolimense.

¿Cómo es posible que, a pesar de contar con presupuestos, políticas y documentos que advierten sobre la importancia de tomar medidas, aún no tengamos campañas bien estructuradas para reducir el consumo de agua?

Hemos sido engañados, por altos estamentos nacionales quienes desconocen y pretenden minimizar las grandes falencias de este “antisistema de salud” fundamentado sobre la intermediación financiera.