Pasar al contenido principal
Econoticias y Eventos
Opinión
COMPARTIR
Se ha copiado el vínculo

No más Gabrieles en Colombia

Según datos de la Fiscalía, en lo que va corrido del año se han denunciado 5.192 hechos de violencia contra menores en el territorio nacional.
Imagen
Crédito
Ecos del Combeima
7 Oct 2022 - 16:09 COT por Ecos del Combeima

No podía dejar pasar la historia de horror que conmocionó al país esta semana. A las 3:55 de la mañana, la mamá de Gabriel Esteban recibió el siguiente mensaje: “No sufrió. Ahora sí puedes disfrutar sola sin ‘trisitico’ y sin mí. Felicidades. Usted escogió al campesino. Hasta nunca”; de esta forma se enteró que Gabriel Enrique González, de 50 años, su expareja y padre de su hijo, habría asesinado al niño en una habitación del hotel Del Rey en Melgar. Lo asfixió hasta que acabó con su vida, tenía 5 años. 

Según datos de la Fiscalía, en lo que va corrido del año se han denunciado 5.192 hechos de violencia contra menores en el territorio nacional y se ha avanzado en el esclarecimiento de 228 asesinatos de niños, niños y adolescentes, es decir 53% de los casos conocidos. ¡Una cifra escandalosa!

Lo que a diario sucede con nuestros niños, niñas y jóvenes nos tiene que llevar a hacer una necesaria reflexión del por qué suceden estas cosas en Colombia y sobretodo, como hacemos para evitarlas, ya que estamos ante un grave problema que evidencia una falla en todos los niveles de nuestra sociedad. Por un lado, está la salud mental de las personas que los hace cometer está clase de hechos; alguien en condiciones normales no lo haría y tendría la capacidad de analizar las consecuencias de sus actos. 

Por el otro, está la pasividad de las instituciones del Estado en tomar acciones rápidas, preventivas y efectivas para proteger los derechos de nuestros niños, pues en el caso de Gabriel Esteban, la mamá había advertido a la Comisaria de Familia y al ICBF, del riesgo al que se enfrentaban por cuenta de las constantes amenazas y maltratos recibidos por quien resultó ser el asesino del niño.

Por último, y quizás lo mas importante, la crisis del núcleo esencial de cualquier sociedad, la familia. Ya se convirtió en algo habitual, que los niños crezcan sin la atención o el cuidado de alguno de sus padres, creando en ellos serias carencias afectivas y emocionales que resultan estallando con el tiempo. Además, los que somos padres, fallamos por exceso de confianza y la falta de cuidado, toda vez que, en la gran mayoría de los casos, los abusadores, maltratadores y victimarios en general, terminan estando cerca del circulo social de los niños y todo sale a flote hasta cuando ya todo está hecho. 

No se si seré el único, pero esta clase de casos genera impotencia y de cierta medida rabia, porque siempre son los niños, los mas indefensos, quienes terminan cargando con los errores y las malas decisiones de los adultos. ¡No mas Gabrieles en Colombia!

Tags:

También te puede interesar estas columnas

Las ventas de televisores, por su parte, podrían superar los $4 billones en el año, con 2,5 millones de unidades, un récord histórico para Colombia.

Aquí está el nudo del problema y la razón por la que nadie en el gobierno habla de esto: el cerdo barato funciona como amortiguador de la inflación.

JM podría ser hoy el hombre más entusiasta de la tierra, no solo por su papel de fórmula vicepresidencial, sino por la oportunidad de servirle a todo un país; ese mismo que ha soñado de mil maneras y al cual ha dedicado buena parte de su vida.

Lo preocupante es que el estancamiento exportador también limita el crecimiento económico. Las exportaciones no son únicamente una cifra comercial. Son una medida de productividad, innovación, sofisticación empresarial y competitividad internacional.

Además de su actividad política, la cual pareciera haberse debilitado a raíz de estas denuncias, Orozco y Martínez tienen algo en común: han optado por el silencio frente a las acusaciones.

Lo que no resulta tan normal, es que esos cambios ocurran de manera tan abrupta que terminan pareciendo más una estrategia de mercadeo político que una convicción genuina.

Le pido a Dios, que me acompañe en esta tarea y que pueda hacer todo de sí, en beneficio de mi país. Y como dicen en la linda tierra que me acogió cuatro años, “arrieros somos y en el camino nos vemos”.

Las medidas cautelares adoptadas por el Consejo de Estado, en el estudio de la demanda contra el decreto mediante el cual se fijó el salario mínimo para el año 2026, solo confirman una cosa: la ligereza que ha caracterizado a este gobierno cuando de sustentar legalmente sus actuaciones se trata.

Hemos sido engañados, por altos estamentos nacionales quienes desconocen y pretenden minimizar las grandes falencias de este “antisistema de salud” fundamentado sobre la intermediación financiera.