Pasar al contenido principal
Econoticias y Eventos
Opinión
COMPARTIR
Se ha copiado el vínculo

Hay que ser un burro para pensar que Mauricio Jaramillo es el cambio

El aval para la candidatura del presidente de la Asamblea sería del Mais en alianza con Colombia Humana.
Imagen
Crédito
Suministrada
3 Oct 2022 - 9:54 COT por Ecos del Combeima

El columnista de Econoticias, Eduardo Bejarano analizó cuál es el impacto que tiene la aspiración del presidente de la Asamblea, Marco Hincapié, en la candidatura del exsenador Mauricio Jaramillo a la Gobernación del Tolima.

“Están muy equivocados los que creen que con la elección de Petro van a poner Gobernador o Alcalde. Las lógicas locales son muy diferentes”, expresó Bejarano.

Así mismo, dijo que “la candidatura de Marco Hincapié afectaría la aspiración de Mauricio Jaramillo. Además, Jaramillo no encarna la renovación de la política”, asegura que hizo muy poco en su paso por el Congreso. “Hay que ser un burro para pensar que Mauricio Jaramillo es el cambio”, concluyó.

Imagen

Bejarano reconoció las capacidades del actual presidente de la Asamblea, pero señaló que es un error imponer una candidatura. “Usted no puede imponer a la fuerza un candidato a la Alcaldía”.

También Bejarano dijo que no va a ser tan fácil presentarse como ‘petrista’ en las próximas elecciones. “El alza de la gasolina, sumada a la inflación y la reforma tributaria van a generar un descontento generalizado”, explicó.

De igual forma, señaló que la votación de Petro creció en Ibagué, pero fue gracias al apoyo de otras fuerzas del mismo espectro político, como la del diputado Renzo García. “Ese resultado no es por el ‘jaramillismo’”, agregó.

Es casi un hecho que el aval para el diputado Marco Hincapié será del partido Mais con coaval de la Colombia Humana.

Tags:

También te puede interesar estas columnas

Lo que define si esa mirada se convierte en inversión concreta es si el territorio tiene emprendimientos listos para recibirla: con modelo validado, con equipo capaz de ejecutar y con la disposición de jugar bajo las reglas de quienes ponen el dinero.

El Presupuesto General de la Nación para 2027 resume brutalmente el problema: $634,9 billones. De ellos, $392,6 billones serán para funcionamiento, $155,4 billones para servicio de la deuda y apenas $87 billones para inversión.

La voz del pastor Darío se apagó, pero estoy absolutamente convencido que sus mensajes y todo su legado permanecerá por siempre.

Lo digo sin ironía y sin ganas de bajarle el ánimo a nadie. Lo digo porque esa contradicción, fiesta arriba y números abajo, resume mejor que cualquier informe el momento que vive el cafetero tolimense.

Ejemplo de ello es que hoy en Colombia se habla solo de izquierda y derecha, ambas de corte popular, aunque se insiste en calificarlas como de extremos; pero sin el impacto popular difícilmente habrían logrado lo que alcanzaron electoralmente.

Le pido a Dios, que me acompañe en esta tarea y que pueda hacer todo de sí, en beneficio de mi país. Y como dicen en la linda tierra que me acogió cuatro años, “arrieros somos y en el camino nos vemos”.

Las medidas cautelares adoptadas por el Consejo de Estado, en el estudio de la demanda contra el decreto mediante el cual se fijó el salario mínimo para el año 2026, solo confirman una cosa: la ligereza que ha caracterizado a este gobierno cuando de sustentar legalmente sus actuaciones se trata.

¿Cómo es posible que, a pesar de contar con presupuestos, políticas y documentos que advierten sobre la importancia de tomar medidas, aún no tengamos campañas bien estructuradas para reducir el consumo de agua?

Hemos sido engañados, por altos estamentos nacionales quienes desconocen y pretenden minimizar las grandes falencias de este “antisistema de salud” fundamentado sobre la intermediación financiera.