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La Alma Máter del Tolima

Es el momento de cerrar las brechas y juntarnos en medio de las diferencias para que nuestra alma máter siga creciendo y más familias colombianas tengan orgullosamente un egresado de la Tolima.
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26 Ene 2022 - 8:07 COT por Ecos del Combeima

Quienes hemos tenido la oportunidad de formarnos en la Universidad pública somos conocedores de las distintas dinámicas que allí se viven, desde aprender a relacionarnos en medio de las diferencias, como de salir a las calles a marchar de manera pacífica para defender lo público y reclamar más inversión para la educación. 

La universidad de nuestra región, amada por unos, criticada por otros y en algunos casos olvidada, sigue siendo el centro de formación de hombres y mujeres de distintos lugares de Colombia que llegan a ser parte de una comunidad educativa para lograr un sueño: ser profesionales. 

La alma máter de los tolimenses, que poco a poco y con el paso de los años creció y se ha convertido en una de las mejores universidades del país, es la que nos recuerda cómo canta el alma de nuestra raza, la que nos enseña a escribir nuevas historias y a narrar el país en el que vivimos. 

La UT siempre ha estado presente, aún en pandemia, y ahora se renueva para abrir las puertas a cientos de estudiantes que ven en ella una esperanza, la esperanza de construir un país distinto, equitativo e igualitario y con oportunidades. 

La Universidad del Tolima es hoy un claustro educativo que le apuesta al desarrollo de la región y al trabajo articulado con los diferentes actores de la sociedad. Somos la esencia de la universidad, y ella, el corazón del departamento y aunque la tilden de vestir de amarillo, azul, verde, roja o… ella siempre viste de gala para contribuir significativamente a la construcción de una sociedad basada en el conocimiento, y de esta manera afrontar con eficacia y equidad los grandes problemas de la región.

Es el momento de cerrar las brechas y juntarnos en medio de las diferencias para que nuestra alma mater siga creciendo y más familias colombianas tengan orgullosamente un egresado de la Tolima. 
Como tolimenses, son muchos los retos y desafíos que tenemos, uno de tantos es ver crecer en conocimiento a nuestros jóvenes y hacerlos participes en la construcción del Tolima que nos merecemos, teniendo como eje a la academia, desde donde se deben seguir gestando las estrategias para el desarrollo regional.   

Tenemos con qué: una universidad más moderna, renovada y lista para seguir siendo parte del cambio. Una universidad que comprende su pasado y presente para construir un futuro basado en sociedades del conocimiento que sean capaces, como los Tolimenses, de enfrentar los cambios sociales y generar nuevas dinámicas de progreso del territorio y del país que permitan abrir nuevas y mejores oportunidades para las familias de nuestra comunidad.

“Individualmente, somos una gota. Juntos, somos un océano”. Ryunosuke Satoro

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Debo confesar algo con toda la honestidad del mundo: cuando empezaron a hablar de las APPA en el Tolima, yo también tuve que googlear.

Colombia arrancó un nuevo ciclo político esta semana. Pero hay otro tema y realidad que no espera y en el que debemos tomar acción.

Con la posesión del nuevo Gobierno Nacional comienza también la construcción del Plan Nacional de Desarrollo como el instrumento de política pública más importante para orientar el rumbo económico y social del país durante los próximos cuatro años.

Aquí está probablemente la herencia económica más complicada del gobierno Petro. Se quiso construir un Estado capaz de garantizar más derechos, entregar más subsidios y asumir mayores responsabilidades sociales, pero no se consiguió construir al mismo ritmo la economía productiva capaz de financiarlo.

En medio de todas las locuras que aquí suceden, realmente somos unos afortunados, pues una vez más se demostró que Colombia es un país de instituciones fuertes y sólidas.

Ha pasado más de un mes y por el momento, no conocemos la voz de la nueva directora de Espacio Público, ni las estrategias con las que la ya no tan nueva funcionaria debe enfrentar dicha problemática, que como dije anteriormente, pareciera reducirse solamente a la ocupación de la mal llamada “calle bonita”.

Le pido a Dios, que me acompañe en esta tarea y que pueda hacer todo de sí, en beneficio de mi país. Y como dicen en la linda tierra que me acogió cuatro años, “arrieros somos y en el camino nos vemos”.

Las medidas cautelares adoptadas por el Consejo de Estado, en el estudio de la demanda contra el decreto mediante el cual se fijó el salario mínimo para el año 2026, solo confirman una cosa: la ligereza que ha caracterizado a este gobierno cuando de sustentar legalmente sus actuaciones se trata.

¿Cómo es posible que, a pesar de contar con presupuestos, políticas y documentos que advierten sobre la importancia de tomar medidas, aún no tengamos campañas bien estructuradas para reducir el consumo de agua?

Hemos sido engañados, por altos estamentos nacionales quienes desconocen y pretenden minimizar las grandes falencias de este “antisistema de salud” fundamentado sobre la intermediación financiera.