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¿Quién dio la orden?

Hoy se completan 8 días del paro nacional, continúan las manifestaciones, las marchas, las protestas de un pueblo que rechaza las políticas de un desgobierno que ha traído consigo miseria, muerte, pobreza, violencia y al que parece no importarle lo que pasa en las calles de un país que clama justicia social. Por: Adriana Avilés.
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5 Mayo 2021 - 18:02 COT por Ecos del Combeima

El 5 de abril del año 2021, fecha en la cual un gobierno indolente que en medio de una crisis en salud pública radica un proyecto de Ley para hacer una Reforma Tributaria que sin lugar a duda afectaría la economía de las familias de clase media y las más pobres del país.

Detrás de bambalinas se manejan los hijos del poder de un gobierno desconectado de sus ciudadanos y al que le quedó grande gobernar.

Hipócritas, que ahora dicen no haber estado de acuerdo con la reforma, pero que son claramente ellos los creadores de la misma y ahora salen con el cuento de mostrarle al país una propuesta distinta para quedar como los salvadores de la patria. 

Hoy se completan 8 días del paro nacional, continúan las manifestaciones, las marchas, las protestas de un pueblo que rechaza las políticas de un desgobierno que ha traído consigo miseria, muerte, pobreza, violencia y al que parece no importarle lo que pasa en las calles de un país que clama justicia social. 

¿Quién dio la orden? Para que, en las calles en medio de una manifestación pacífica, la fuerza pública agrediera a ciudadanos que marchan legítimamente en defensa de los derechos humanos.

¿Quién dio la orden? Para que los ladrones, infiltrados, saqueadores, vándalos, delincuentes aprovechen, hagan de las suyas y de esta manera deslegitimar la manifestación social. 

Todos somos Colombia, y mientras los enfrentamientos entre la fuerza pública y los ciudadanos no cesan, los poderosos de este país se ríen de todos los ciudadanos, uniformados y civiles que están en el campo de batalla como si fueran ellos realmente enemigos cuando son unas víctimas más de un sistema maquiavélico que solo busca controlar la economía, la política y la sociedad al beneficio e intereses de unos cuantos.  

Colombia cruzó la línea roja, hoy se reportan más de: 1.181 casos de abuso policial, 30 casos de abuso de arma de fuego por parte de la policía, 26 víctimas mortales incluido 1 policía, 4 víctimas de violencia sexual por parte de la policía, 672 detenciones arbitrarias por parte de la policía, 254 civiles y 457 policías heridos,12 víctimas de agresiones a los ojos y un sin número de entidades públicas y privadas destruidas a manos del vandalismo. Esta es la historia del país, historia que debe contarse a la futura generación para nunca olvidar que la república   ha estado secuestrada y manejada por terroristas políticos, que durante décadas han provocado el caos para no perder el poder. 

La violencia nunca será el mejor camino para solucionar los conflictos del país, el diálogo debe ser la mejor estrategia para lograr la justicia social y alcanzar la paz, el deber de los colombianos será derrotar en las urnas a quienes promueven la guerra, a quienes promueven la miseria, a quienes desprecian los pobres y los señalan de vagos sin tener en cuenta que esos pobres viven en un país de desigualdad e inequidad, producto de gobernantes y dirigentes incompetentes sin capacidad de gobernar para el pueblo y  que viven gracias a los impuestos que paga la Colombia olvidada.   

Es el momento de cambiar la historia de Colombia, es el momento de que todos y todas nos juntemos en medio de las diferencias para construir un país distinto al que hemos conocido, el país que merecemos, defender la democracia, defender la vida y caminar hacia la paz.

 

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Nuestro país tiene una peligrosa costumbre política, convertir al presidente de turno en responsable absoluto de nuestras frustraciones.

Una parte importante de la explicación está en las condiciones en que operan esos negocios.

Lo digo sin ironía y sin ganas de bajarle el ánimo a nadie. Lo digo porque esa contradicción, fiesta arriba y números abajo, resume mejor que cualquier informe el momento que vive el cafetero tolimense.

Ojalá que los miembros del equipo de trabajo que ha elegido Méndez para acompañarlo no sean inferiores no solo a su amplia capacidad de trabajar, sino al lugar en el que muchos nos hemos formado y hemos formado a otros.

Estamos fabricando generaciones de nativos digitales capaces de deslizar una pantalla a extraordinaria velocidad, pero cada vez menos dispuestas a permanecer veinte minutos frente a un texto complejo.

Ejemplo de ello es que hoy en Colombia se habla solo de izquierda y derecha, ambas de corte popular, aunque se insiste en calificarlas como de extremos; pero sin el impacto popular difícilmente habrían logrado lo que alcanzaron electoralmente.

Le pido a Dios, que me acompañe en esta tarea y que pueda hacer todo de sí, en beneficio de mi país. Y como dicen en la linda tierra que me acogió cuatro años, “arrieros somos y en el camino nos vemos”.

Las medidas cautelares adoptadas por el Consejo de Estado, en el estudio de la demanda contra el decreto mediante el cual se fijó el salario mínimo para el año 2026, solo confirman una cosa: la ligereza que ha caracterizado a este gobierno cuando de sustentar legalmente sus actuaciones se trata.

¿Cómo es posible que, a pesar de contar con presupuestos, políticas y documentos que advierten sobre la importancia de tomar medidas, aún no tengamos campañas bien estructuradas para reducir el consumo de agua?

Hemos sido engañados, por altos estamentos nacionales quienes desconocen y pretenden minimizar las grandes falencias de este “antisistema de salud” fundamentado sobre la intermediación financiera.