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Vivienda subterránea

En Colombia, se expide y aprueban decretos, normas, leyes, resoluciones sin debate. Por: Alejandra Guerrero Fajardo.
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Javier Pérez / Ecos del Combeima
19 Feb 2021 - 9:59 COT por Ecos del Combeima

Siempre me ha impactado como se toman decisiones sin un análisis profundo. Ante la pasividad de todos que aceptamos todo este tipo de atropellos como parte de nuestra cultura, nos quedamos muchas veces en el anuncio sin ir a la minucia de lo que está escrito. 

Es así como hace un mes la aeronáutica civil expidió la resolución 00125 del 2021 en la cual regula la altura de las edificaciones que se pueden construir, en un radio que ellos consideran es afectado por la operación del Aeropuerto Perales. Quisiera tratar de hacer un análisis objetivo de las implicaciones que este lleva a nuestra ciudad. 

Primero que todo me parece que es una regulación proyectada a un futuro crecimiento de la actividad económica generada por el aeropuerto, porque actualmente la conectividad aérea es vergonzosa y desperdiciamos cualquier proyección logística.  El retorno económico generado por el aeropuerto a hoy, no se compara con el retorno que dejan otros sectores como la construcción. Esto debería ser un caso de estudio, como una ciudad que está creciendo como lo hace Ibagué no tiene mayor actividad aérea que conlleve a mejores conexiones. Sin embargo, en la actualidad esta resolución afecta toda la actividad económica del principal sector de la ciudad, si usted cree que no lo afecta, piénselo dos veces. La construcción es el mayor generador de empleos del sector privado y por lo tanto el sustento de miles de familias que vería afectado su poder adquisitivo al cambiar las condiciones y viabilidades. Este decreto nos debe importar a todos. 

Claramente la aeronáutica no expidió esto con el fin de afectar el sector adrede, el propósito es la seguridad de la actividad aérea. Los aviones necesitan un espacio en el que no haya obstáculos que afecten o ponga en riesgo la seguridad del vuelo al aterrizar y despegar. Es por esto que normalmente, especialmente en los países desarrollados los aeropuertos están en las afueras de la ciudad e incluso muchas veces ni siquiera en el perímetro de la ciudad misma. Perales fue hecho cuando la proyección de crecimiento era otra, y estaba en las afueras. Hoy está en todo el área de crecimiento de la ciudad. Esto pasa, Londres por ejemplo tiene su aeropuerto antiguo en el centro de la ciudad, y solo se permiten que aeronaves pequeñas hagan uso de la pista. Para todo el movimiento logístico, de transporte y tecnológico esta Heathrow a más de treinta kilómetros de la ciudad. Tal vez es hora de tomar esta decisión en Ibagué. Proyectar un área logística que incluya un nuevo aeropuerto para hacer uso de nuestra ubicación estratégica. Planear una ciudad eficiente. 

La resolución determina la altura dependiendo del sector de la ciudad, entre más lejano el punto sea del aeropuerto más alto se puede construir y deja la posibilidad de pedir conceptos de predios a desarrollar a la aeronáutica. Sin embargo, no toma en cuenta que Ibagué no es plana. Tomaron puntos de referencia, y determinaron cual era la cota en cada zona. Me explico, el edificio de la gobernación no está al mismo nivel del mar que el edificio de la alcaldía, estando separados por unos cuantos metros en línea recta. La Pola y Belén no están en la misma altura sobre el nivel del mar que el sector del Campestre, el desnivel es cercano a los 400 metros. Nuestra topografía y la falta de un análisis de la aeronáutica genero un texto vergonzoso, para hacer cumplir el decreto habría que enterrar edificaciones ya construidas, desaparecer un pedazo de la cordillera central y hace inviable el desarrollo de algunos predios afectando directamente al sector construcción.

Nos afecta como ciudad, lo grave es que sabemos de esta resolución hace más de un mes y como varias veces pasa en la ciudad no hay un liderazgo ni trabajo en equipo encaminado a una solución viable. No hay coordinación entre sector privado y sector público, el que se vería directamente afectado con una disminución de ingresos de impuestos. Los resultados serían catastróficos para la ciudad. ¿Vamos a desarrollar un concepto de vivienda subterránea?  ¿Qué vamos a hacer? Estamos cruzados de manos todos sin ningún resultado productivo.

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Porque Colombia tiene esa costumbre peligrosa de olvidar la sequía cuando llueve y olvidar el aguacero cuando hay sequía. Y así llevamos décadas atrapados en el mismo ciclo, sufriendo los mismos desastres y prometiendo los mismos planes que nunca llegan a la vereda.

Ibagué no puede seguir siendo una ciudad administrada bajo la lógica de las herencias políticas. La Alcaldía no es un patrimonio personal, ni una cuota burocrática, ni un premio para quien haya acompañado a determinado dirigente durante una campaña.

La inteligencia artificial no es simplemente ChatGPT respondiendo preguntas. Estamos frente a una tecnología capaz de intervenir directamente sobre el conocimiento, durante siglos considerado esencialmente humano.

La discusión sensata, entonces, no debería ser "armas sí" o "armas no". Debería ser qué controles funcionan, quién puede acceder legalmente a un permiso, cómo se verifica su responsabilidad y, sobre todo, qué está haciendo el Estado frente al enorme mercado ilegal.

Lo que define si esa mirada se convierte en inversión concreta es si el territorio tiene emprendimientos listos para recibirla: con modelo validado, con equipo capaz de ejecutar y con la disposición de jugar bajo las reglas de quienes ponen el dinero.

Ejemplo de ello es que hoy en Colombia se habla solo de izquierda y derecha, ambas de corte popular, aunque se insiste en calificarlas como de extremos; pero sin el impacto popular difícilmente habrían logrado lo que alcanzaron electoralmente.

Le pido a Dios, que me acompañe en esta tarea y que pueda hacer todo de sí, en beneficio de mi país. Y como dicen en la linda tierra que me acogió cuatro años, “arrieros somos y en el camino nos vemos”.

Las medidas cautelares adoptadas por el Consejo de Estado, en el estudio de la demanda contra el decreto mediante el cual se fijó el salario mínimo para el año 2026, solo confirman una cosa: la ligereza que ha caracterizado a este gobierno cuando de sustentar legalmente sus actuaciones se trata.

¿Cómo es posible que, a pesar de contar con presupuestos, políticas y documentos que advierten sobre la importancia de tomar medidas, aún no tengamos campañas bien estructuradas para reducir el consumo de agua?

Hemos sido engañados, por altos estamentos nacionales quienes desconocen y pretenden minimizar las grandes falencias de este “antisistema de salud” fundamentado sobre la intermediación financiera.