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Cabal salud

En el periodo pasado iniciamos un ambicioso plan de recuperación de los hospitales de segundo nivel y por supuesto de nuestro Hospital Federico Lleras y a fe que lo logramos.
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20 Sep 2020 - 8:29 COT por Ecos del Combeima

La crisis pandémica ha puesto la atención de todos en un sector, que ha sido golpeado por un modelo perverso que lo deshumanizo, lo monetizo y lo mecanizo enredándolo en autorizaciones, facturas y cuentas no pagadas, lo convirtió simplemente en “un negocio” donde los seres humanos son una fría cifra. Es increíble escuchar historias de paseos de la muerte donde por negligencia o tramitología la gente perece. En el periodo pasado iniciamos un ambicioso plan de recuperación de los hospitales de segundo nivel y por su puesto de nuestro Hospital Federico Lleras y a fe que lo logramos, no solo en materia fiscal, sino en el mejoramiento de sus servicios y en la articulación de la red prestadora del servicio de salud. 

Tras la visita del Ministro de salud y por sus expresiones, una de ellas que describe su visita al Hospital San Rafael del Espinal que le quiebra la voz, nos refleja que hoy los hospitales de nuestro departamento, están recuperados y gozan de cabal salud, algunos aún están saliendo de cuidados intensivos como el Hospital San Juan Bautista de Chaparral, que lamentablemente estaba en las garras de la politiquería, el clientelismo y los intereses personales, pero ya salió y esta conectado y con un buen oxigeno que le asegura una franca recuperación.

El Hospital Federico Lleras en sus dos sedes, es un caso especial y ejemplo para el país, hoy la comunidad científica y administrativa del hospital son uno solo, humanos, eficientes y con un enorme deseo de seguir mejorando, en este resurgir debe apropiar sus servicios de alta complejidad para asegurar su viabilidad financiera, afianzarse como Hospital Universitario, para ser líderes en ciencia e investigación, para ello necesitamos más universidades con carreras de salud y que las nuestras avancen hacia las especialidades clínicas, más que las administrativas que ya están, nada sacamos con tener especialistas para gerentes de salud, pero no especialistas para atender a la gente.  

Un estado con equidad, donde el gran establecimiento sea el equilibrio social, que contenga una gran generación de oportunidades para todos, es el camino que debemos recorrer. En materia de salud es urgente disminuir la tasa de mortalidad, ser más robustos en los diagnósticos de prevención de muertes prevenibles, para evitar tantas muertes tempranas. El departamento tiene un análisis situacional de la salud pública, sobre el cual se debe trabajar, para que seguir mejorando la salud de los tolimenses siga siendo realidad. Vamos por buen camino, un camino que no podemos, ni debemos desviar.

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Las reglas del comercio internacional cambian. Siempre han cambiado. Lo que no cambia es que los países y las empresas que mejor navegan esos cambios son los que no esperan a que las circunstancias los obliguen a moverse. Se mueven antes.

Siento que nuestro departamento ya hizo su parte, llegamos a las urnas, confiamos, y ahora estamos llegando a esta reunión con propuestas serias sobre la mesa. La otra parte le corresponde al nuevo gobierno.

Ajustes y cambios que se ven venir en las ¨agencias¨ creadas en los últimos gobiernos para ejecutar sus políticas públicas; entidades hoy vigentes y robustas, que impactan sectores claves como el minero-energético, la infraestructura y el agropecuario.

Desde luego, frente al tema ambiental también la Alcaldía debe actuar con celeridad. ¿Cuándo fue la última visita de Espacio Público a la zona del Cañón del Combeima? ¿Cómo así que hay personas invadiendo estos sectores sin que nadie diga o haga nada?

El campo tolimense no necesita más cartas bonitas. Necesita resultados. Y su experiencia es garantía de que puede alcanzarlos. Por eso mismo, los retos que tiene por delante no admiten excusas.

Este resultado no es producto de la casualidad. Es consecuencia de un ambiente de mayor confianza para invertir, producir y generar empleo.

Le pido a Dios, que me acompañe en esta tarea y que pueda hacer todo de sí, en beneficio de mi país. Y como dicen en la linda tierra que me acogió cuatro años, “arrieros somos y en el camino nos vemos”.

Las medidas cautelares adoptadas por el Consejo de Estado, en el estudio de la demanda contra el decreto mediante el cual se fijó el salario mínimo para el año 2026, solo confirman una cosa: la ligereza que ha caracterizado a este gobierno cuando de sustentar legalmente sus actuaciones se trata.

¿Cómo es posible que, a pesar de contar con presupuestos, políticas y documentos que advierten sobre la importancia de tomar medidas, aún no tengamos campañas bien estructuradas para reducir el consumo de agua?

Hemos sido engañados, por altos estamentos nacionales quienes desconocen y pretenden minimizar las grandes falencias de este “antisistema de salud” fundamentado sobre la intermediación financiera.